El Foro Social Mundial en perspectiva

"El doble reto estratégico que aparece como central en el horizonte para las fuerzas opuestas a la globalización neoliberal es, por un lado, reforzar los procesos de auto-organización “desde abajo”, recomponer el tejido asociativo, multiplicar las protestas y arraigarlas en realidades sociales específicas y, por otro lado, seguir buscando puntos de confluencia entre las distintas luchas y una mayor articulación entre las mismas a escala nacional e internacional."

Josep Maria Antentas y Esther Vivas, coautores de “El Foro Social Mundial” (Icaria ed., 2008) y miembros de la redacción de Viento Sur.

El Foro Social Mundial (FSM), con sus siete ediciones celebradas anualmente desde el 2001, se ha convertido en una de las referencias simbólicas internacionales más importantes para el grueso de las fuerzas críticas con la globalización neoliberal. Las razones del éxito del proyecto del FSM son variadas pero pueden explicarse sobretodo por el contexto en el que fue lanzado y por el formato de la propuesta. Su lanzamiento durante el año 2000 tuvo lugar en el período inicial de ascenso y rápido desarrollo del movimiento « antiglobalización » bajo el impacto de las movilizaciones de Seattle en noviembre de 1999. En este contexto surgió la idea del Foro Social Mundial, a modo de contra-punto al Foro Económico de Davos, y conectó con el espíritu del movimiento emergente, apareciendo como un polo de atracción y como una referencia internacional para buena parte de sus integrantes (aunque no para todos y con grados de interés variables). El formato de la propuesta y su concepción de fondo eran funcionales a las necesidades del momento, al permitir abrir un punto de encuentro amplio y flexible, adaptable a un movimiento cambiante, plural y en desarrollo.

Evoluciones y cambios de contexto

El contexto internacional en el cual el Foro se ha desarrollado ha ido modificándose sustancialmente desde el año 2001. En el período posterior a Seattle, el movimiento experimentó un proceso de fuerte crecimiento hasta las movilizaciones contra el G-8 en Génova en julio de 2001 y los atentados del 11 de septiembre en New York. Después de algunos titubeos iniciales, en los que el movimiento pareció perder fuelle, la nueva etapa se caracterizó por la centralidad adquirida por la lucha contra la “guerra global permanente”, cuyo cenit fueron las protestas del año 2003 contra la invasión de Irak. En los últimos tres o cuatro años se ha entrado en una nueva fase marcada por una pérdida de visibilidad de las movilizaciones internacionales “antiglobalización” y de su capacidad aglutinadora y unificadora, en un contexto de auge y multiplicación de las luchas concretas frente al neoliberalismo y de mayor dispersión sectorial y de “nacionalización” de las mismas.

El FSM ha ido evolucionando en consonancia con la coyuntura política y de la movilización internacional. Después de una primera etapa de ascenso, de aumento de su visibilidad y de creciente capacidad de atracción, el Foro atraviesa en la actualidad una crisis de perspectivas y un futuro incierto. El FSM no ha quedado al margen del reflujo actual del movimiento “antiglobalización” y de las protestas internacionales en motivo de las contra-cumbres. Aunque no haya perdido poder de convocatoria estrictamente (cuestión difícil de medir por potra parte debido a sus rotaciones geográficas), ha experimentado un decrecimiento de su impacto e influencia y de su condición de referente internacional.

La pérdida de empuje del movimiento “antiglobalización” y la dispersión y fragmentación de las protestas, ha generado, progresivamente, brechas crecientes entre el proceso del FSM y las luchas reales, cuyo vínculo se hizo prácticamente de forma automática en el período inicial del Foro. El cambio de contexto operado en los últimos años y la pérdida de centralidad del movimiento “antiglobalización” en la esfera internacional ha repercutido en la disminución de su influencia en el seno del FSM, cediendo espacio a los sectores más institucionalistas y menos orientados a la acción. El binomio de “unidad en la radicalidad”, propio de una primera etapa del FSM, y simbolizado en particular en el Foro Social Europeo de Florencia, ha dejado de existir.

En este contexto, el último periodo en la trayectoria del proceso del FSM muestra tendencias a una creciente institucionalización del evento, al alejamiento respecto de las luchas sociales y a una creciente hegemonización político-organizativa por parte de los sectores menos orientados a la acción, quienes han ido ganando peso al menos en las instancias de decisión. La última edición del FSM en Nairobi constituyó un toque de atención y un contra-ejemplo de cómo tenía que ser el FSM, donde muchos de los problemas que éste ha venido arrastrando en ediciones anteriores se acentuaron y multiplicaron. En particular: las tendencias a la mercantilización del evento, a la institucionalización y su “oenegización” y el alejamiento de los movimientos sociales de base. Nairobi constituyó, desde este punto de vista, una advertencia preocupante de algunas evoluciones de fondo del proceso del Foro y, en particular, de sus instancias decisorias como el Comité Internacional.

Esta evolución se ha dado en paralelo al aumento de las tensiones internas en el seno del FSM. El discurso fundacional del Foro, simbolizado por la Carta de Principios, tuvo un perfil “antineoliberal” amplio, que permitió la incorporación al proceso de una gran pluralidad de sectores. Sin embargo, en el discurso del FSM han existido desde el comienzo importantes “ambigüedades políticas”/1 e “indeterminaciones estratégicas”/2 sobre aspectos fundamentales que se han traducido en controversias internas, en particular entre su polo más institucionalista y moderado y el más anticapitalista y orientado a la acción, en paralelo al agotamiento de la dinámica inicial de “expansión por consenso”/3 del movimiento “antiglobalización” y del propio proceso del FSM.

Impacto y arraigo del proceso

El alcance y el arraigo del proceso del Foro ha sido muy desigual. América Latina y Europa del Sur han sido las regiones donde la dinámica ha tomado más consistencia, mientras ésta ha sido muy débil en África, los países del Este y en menor medida Norteamérica. En Asia el proceso arrancó más tarde pero, después del Foro Social Mundial en Mumbai en el 2004, se ha desarrollado de forma considerable. La dinámica de “regionalización”, impulsada en el 2002 con la realización de foros regionales, nacionales, temáticos... permitió un mayor arraigo del mismo en realidades sociales específicas. Sin embargo, la etapa de extensión rápida del proceso, experimentada en sus primeros años de vida, quedó ya atrás y hoy un rasgo fundamental del mismo es su creciente desigualdad en términos geográficos. Como señala Pierre Rousset/4, en algunos lugares el proceso de los foros todavía juega un rol motor e inspirador de convergencias, en otros sobrevive más o menos estancadamente pero contribuye a preservar las dinámicas unitarias creadas en los últimos años, y en otros simplemente está desconectado de las confluencias y luchas reales y juega un rol marginal.

En lo que se refiere al impacto concreto, a su utilidad real y al abanico de fuerzas implicadas, el balance es muy diverso país por país. En términos globales, desde su nacimiento en el año 2001, los foros sociales han actuado como un “agrupamiento defensivo” frente a la globalización neoliberal pero que permite una expresión ofensiva de alternativas y movilizaciones, y como un cierto “polo unificador” y un espacio de convergencia de solidaridades/5. Si bien éstas son aún frágiles, a menudo poco inestables, y en muchos casos limitadas al terreno simbólico.

Los foros no han generado automáticamente un refuerzo de las luchas concretas contra el neoliberalismo, pero sí que han sido un referente para algunas de las mismas y han servido para inspirar iniciativas diversas, contribuyendo a crear un clima más propicio al trabajo en común en los lugares donde se han celebrado. En algunos casos, las convergencias creadas han sido más bien puntuales y poco duraderas aunque como mínimo han dejado un poso que facilita unidades posteriores en torno a nuevas campañas y luchas.

En cualquier caso los foros han permitido inyectar energía y fuerzas “hacia dentro”, entre sus participantes, aunque los logros y avances obtenidos en los mismos sean insuficientes “hacia fuera”, es decir, en relación a la magnitud de las tareas necesarias para combatir con éxito a la globalización neoliberal/6.

Incertidumbres de futuro

Después de siete ediciones, el FSM se enfrenta a unas perspectivas de futuro complejas. Una etapa terminó en la historia del FSM y la que se abre es incierta. El Foro necesita afrontar importantes debates sobre su porvenir para evitar caer en un proceso de repetición y rutinización y mantener su funcionalidad en tanto que espacio de discusión y articulación de campañas y movilizaciones. Uno de sus riesgos es simplemente aparecer como algo cuya utilidad es decreciente, que se mantiene por inercia, en un momento donde el efecto novedad ya pasó y donde la etapa de “crecimiento lineal” del movimiento “antiglobalización” también.

De forma retrospectiva, el auge del movimiento “antiglobalización”, a partir de 1999 con las grandes movilizaciones internacionales y el proceso de los foros sociales en sus primeros años, proporcionó un primer impulso en la convergencia y la dinamización de las luchas contra la globalización neoliberal. Éstas han seguido aumentado en los últimos años, aunque en un contexto de fragmentación y desagregación, de mayor “nacionalización” de las luchas, de dispersión sectorial y de pérdida de empuje del movimiento.

En este contexto de fondo, el doble reto estratégico que aparece como central en el horizonte para las fuerzas opuestas a la globalización neoliberal es, por un lado, reforzar los procesos de auto-organización “desde abajo”, recomponer el tejido asociativo, multiplicar las protestas y arraigarlas en realidades sociales específicas y, por otro lado, seguir buscando puntos de confluencia entre las distintas luchas y una mayor articulación entre las mismas a escala nacional e internacional a través de puntos de encuentro simbólicos, como los foros sociales, y de campañas y redes específicas. Es necesario combinar un mayor arraigo de las luchas “desde abajo” y al mismo tiempo la coordinación y la articulación de las luchas, con el objetivo de evitar un doble peligro: la desarticulación y desagregación de los espacios de convergencia, empezando por el propio proceso del Foro Social Mundial, o bien su desconexión “por arriba” respecto a las luchas sociales “por abajo”.

Los foros sociales no son un fin en sí mismos, sino un instrumento al servicio de la discusión y la articulación de campañas y movilizaciones, y tienen que ser vistos y concebidos como tales. Tienen sentido si ayudan a avanzar en esta dirección y ésta es una cuestión que hay que tener muy presente en el actual debate sobre el futuro del FSM y al hacer balance de su trayectoria. Como señalaba Arundhati Roy/7 ya en su discurso inaugural del FSM en Mumbai, el Foro “es uno proceso vital que no debe ser socavado. Sin embargo, si todas nuestras energías son desviadas hacia este proceso a expensas de una acción política real, entonces el FSM, que ha jugado un papel tan crucial en el movimiento por una justicia global, corre el riesgo de convertirse en uno activo para nuestros enemigos. Necesitamos urgentemente discutir las estrategias de resistencia. Necesitamos centrarnos en blancos reales, librar batallas reales e inflingir daño real”.

La vitalidad y autoridad simbólica del FSM se han derivado del hecho de ser percibido como la mayor expresión de las luchas contra la globalización neoliberal. El día en que el FSM apareciese como un proyecto desvinculado de ellas, el proceso se deshincharía rápidamente o perdería su utilidad como instrumento para seguir avanzando en la lucha por este “otro mundo posible” del cual ha sido un estandarte muy importante, aunque con contradicciones y límites.

Artículo publicado en " América Latina en Movimiento", ALAI, Nº429, Quito, febrero 2008.

Notas:

1/ Romero, M. (2008). “El Foro y la Política: el riesgo de la extinción” en AAVV. El futuro del Foro Social Mundial. Barcelona: Madrid, 2008.
2/ Rousset, P. (2008b) “Contribution au débat sur le processus du FSM dans son étape actuelle” aquí
3/ Bensaïd, D. “La expansion del movimiento por consenso ha terminado” en La Vanguardia, 10/01/05
4/ Rousset, P (2008b) Op. Cit.
5/ Rousset, P (2008a) “La experiencia del FSM como un nuevo marco de solidaridades” en AAVV. El futuro del Foro Social Mundial. Barcelona: Madrid, 2008.
6/ Romero, M. (2008). Op. Cit.
7/ Roy, A. “¿Los pavos disfrutan el Día de Acción de Gracias?” en Vivas, E (Ed.) Mumbai. Barcelona: Icaria, 2004.

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