Por los derechos del mar

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El derrame de petróleo del yacimiento Macondo en el Golfo de México, el 20 de abril del 2010, es probablemente uno de los mayores desastres ecológicos en la historia contemporánea. Fueron alrededor de cinco millones de barriles de petróleo derramados, casi 40 millones de litros de dispersantes utilizados, con la consecuente destrucción de ecosistemas marinos y costeros, además de la muerte de trabajadores y los perjuicios sociales y ambientales a las poblaciones costeras.

Este nuevo derrame se suma a un acumulado de lamentables eventos similares en los mares del mundo que han desconocido sistemáticamente los derechos del mar y que están poniendo en riesgo la existencia de la vida en el planeta.

Este derrame ha puesto en evidencia que:

1. Siempre se subestiman los riesgos en las actividades petroleras y suele haber incapacidad de respuesta ante los desastres. En los planes de BP se menciona poco riesgo de un accidente y reitera que las medidas de prevención son suficientes.

2. Es infame y escandalosa la capacidad de influencia de las grandes empresas para lograr permisos allí donde no se debería operar. A parte del caso Macondo existen miles de pozos que actualmente están funcionando y cientos de nuevos permisos pendientes en el Golfo de México que entrarán a funcionar próximamente, luego de que la moratoria temporal fuera retirada a mediados del mes de octubre.

3. Los derrames en el mar no se pueden limpiar pues no hay tecnología que permita recoger y poner una barrera al crudo derramado. En el caso del BP, a pesar de lo que la empresa manifestara que hubo una respuesta inmediata, son apenas 800.000 barriles los que se recuperaron; el resto fue quemado, dispersado con sustancias tóxicas, o reposa en el fondo del mar y en el lecho marino de las costas.

4. Derrames como el de BP en el Golfo de México, además de provocar la muerte de aves, mamíferos marinos, peces, microorganismos, algas, pastos marinos, daños a frágiles ecosistemas coralinos y a toda la inmensa biodiversidad de los mares, terminó con el sustento de las especies marinas, alterando las condiciones de existencia de muchísimas especies – varias en peligro de extinción- como aquellas que vivían momentos de reproducción o de crianza.

5. Las empresas responden solamente ante las acciones legales que interponen los gobiernos o por las demandas de los afectados. Nadie protege los derechos de la naturaleza. La empresa BP enfrenta varias demandas por los impactos ambientales derivados del accidente y por los perjuicios ocasionados a los ciudadanos afectados por él, pero el mar queda en la indefensión.

Los derrames en el mar alteran la vida en el planeta

1. La afectación ambiental no se restringe a los efectos localizados ni al momento de los desastres, tampoco tiene que ver solo con los países en donde se tramitan los permisos. Los impactos tienen un carácter planetario y por lo tanto se requieren respuestas a nivel internacional.

2. Los impactos pueden ser de largo plazo, acumulativos y con efecto tipo cascada. La evaporación del crudo y la fragmentación de sus partículas prolonga los impactos sobre las distintas especies.

3. Los derrames no se limitan a daños a las poblaciones que viven del mar o que habitan en las costas del mundo. BP afectó los ecosistemas en su integridad y, en definitiva, interrumpió la cadena de la vida. Con este derrame a naturaleza ha sido tocada integralmente.

4. Con el derrame en el Golfo de México se prevé una cadena impredecible de fenómenos que afectarán seriamente los sistemas termoreguladores del clima del planeta por una acción bioquímica que estaría afectando a las corrientes marinas. Lo que le afecta al mar afectará al conjunto del sistema Tierra.

La civilización petrolera debe llegar a su fin

OILWATCH considera que el derrame de petróleo en el Golfo de México es una grieta profunda en una civilización petrolera que se agota y que, en su declive, es más agresiva y peligrosa que nunca, pues se lanza sobre zonas de alto riesgo. Es una civilización que mantiene la adicción petrolera y se autodestruye. Se autoalimenta con más de 10 millones de millones de dólares entregados al sistema financiero, se autoinocula con 2 millones de millones de dólares al año en defensa militar y se estimula con 500.000 millones de dólares al año de inversión en actividades petroleras, junto al placebo de 150.000 millones de dólares en el nefasto mercado de carbono.

Pero el declive petrolero no se restringe solo a catástrofes ambientales como las del Golfo de México, sino también a una acentuación y riesgos de nuevos conflictos armados nacionales e internacionales, y un cambio de relaciones internacionales de poder, con enorme destrucción humana.

Mientras tanto, se agudiza la represión y criminalización a los defensores de los derechos de la naturaleza, se evade el resarcimiento de la deuda ecológica con los países del Sur y se acrecienta la impunidad de las empresas a las que se debiera obligar a que paguen por la reparación integral de las zonas contaminadas y de aquellas afectadas por el cambio climático.

OILWATCH propone a los gobiernos y a los pueblos del mundo tomar acciones inmediatas


1. Manteniendo todos los esfuerzos y estrategias para frenar la apertura de las fronteras petroleras hacia crudos ultra profundos y extra pesados, zonas de bosques vírgenes y, en general, hacia territorios frágiles y áreas en donde viven pueblos en aislamiento voluntario o con alta vulnerabilidad.

2. Desatando una campaña de firmas y adhesiones para detener el financiamiento de la destrucción y re-orientar los recursos para avanzar hacia sociedades no petroleras, apoyando iniciativas concretas de no explotación de hidrocarburos, como parte del resarcimiento de la deuda ecológica que el Norte mantiene con los pueblos del Sur.

3. Encaminando acciones, desde la sociedad y desde los gobiernos, basadas en una justa aplicación del principio de precaución, de respeto a los derechos colectivos y a los derechos de la naturaleza, para declarar zonas libres de petróleo.

4. Sumándose a la minga mundial por el reconocimiento de los derechos de la naturaleza como medida urgente para el ejercicio y defensa de estos derechos.

OILWATCH INTERNACIONAL

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Temas: Petróleo

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