Comer menos carne no lo es todo; hay que fomentar los productos de proximidad

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Organizaciones sociales piden al Gobierno que apoye la ganadería extensiva y los productos cercanos para evitar transportes a larga distancia, asociados a fuertes emisiones de gases.

Diversos expertos en seguridad alimentaria critican las “carencias” del informe de los expertos de la ONU sobre la necesidad de imprimir un cambio de modelo alimentario, con más consumo de vegetales y menos carne asociada a alta emisiones de gases. Censuran que no se resalte la necesidad de consumir preferentemente productos locales, para evitar el transporte de alimentos a larga distancia, lo que lleva aparejado fuertes emisiones de gases de efecto invernadero.

El informe de la ONU analiza la relación entre los suelos y el cambio climático, y cómo la presión del modelo productivo sobre ellos intensifica su degradación y socava la seguridad alimentaria.

Alimentos locales

“De nada nos sirve reducir el consumo de carne si seguimos comprando alimentos importados de zonas lejanas. Así, sólo estaríamos sustituyendo las emisiones de gases ligadas a la producción del alimento por las vinculadas al transporte”, declara Gustavo Duch, coordinador de la revista Soberanía Alimentaria.

El informe de la ONU alude tangencialmente a este asunto. En su capítulo sobre buen gobierno recomienda que las políticas de mitigación y adaptación al cambio climático (y, por lo tanto, enfocadas a reducir la presión sobre los suelos) faciliten “un mejor acceso a los mercados” para los productos con poca huella ecológica, y se pronuncia a favor de “intensificar la acción colectiva local y comunitaria”, pero no habla explícitamente de relanzar los mercado locales.

Gustavo Duch (Revista Soberanía Alimentaria)
“Recuperar lo que comían nuestros abuelos es una buena manera de saber elegir y preparar los menús”

En este debate, Duch recomienda seguir una dieta tradicional como solución. “Recuperar lo que comían nuestros abuelos es una buena manera de saber elegir y preparar los menús. Tenemos que adaptarnos a lo que producen nuestros ecosistemas, ya que nos ofrecen los alimentos que necesitamos para nuestro sustento”, insiste.

Ganadería extensiva

En Occidente, donde la alimentación es rica en carnes, tender hacia un modelo alimentario con menor impacto ambiental también conlleva modificar el modelo de producción.

Duch cree que ese cambio pasa por abandonar la ganadería industrial y dar prioridad a la extensiva. “No tiene nada que ver el consumo de carne de un animal engordado con pienso que la de uno criado en pastos al aire libre”, indica.

Este experto sostiene que la ganadería extensiva comporta menos emisiones de gases invernadero que la industrial e intensiva; procura un mayor bienestar animal, y ayuda a retener el carbono en el suelo.

Daniel González (Ecologistas en Acción)
“Se necesita un mejor etiquetado de la procedencia de la carne”

Sin embargo, hay que orientar al ciudadano. “Tenemos que consumir menos carne, pero también hay que diferenciar el tipo de carne”, señala Duch.

A la hora de hacer la compra, al ciudadano le cuesta diferenciar el origen de ambos tipos de carne. “Se necesita un mejor etiquetado de la procedencia”, reclama Daniel González, miembro de Ecologistas en Acción. Actualmente, existen sellos de producción ecológica, que son garantía de la Unión Europea, pero no muestran la huella de carbono provocada durante la producción del alimento.

Una buena opción para diferenciar la carne es, pues, acudir a las tiendas de barrio. “Allí tenemos contacto directo con los productores y podemos conocer cuál ha sido el modelo de producción de la carne”, apunta González.

A su juicio, hay que apostar por un modelo agrario ecológico, que esté libre de fertilizantes químicos, porque “reduce considerablemente las emisiones de CO2 y también evita la contaminación de las aguas”.

Instituto Internacional de Derecho y Medio Ambiente (IIDMA)
“Es necesario un cambio urgente en las políticas públicas, que pase por una mayor financiación y compromiso político”

Cambios políticos

Pero la solución ante este dilema no debe basarse exclusivamente en las decisiones finales del consumidor, según manifiesta el Instituto Internacional de Derecho y Medio Ambiente (IIDMA).

“El sector agrícola se está industrializando progresivamente mediante proyectos de ganadería intensiva, que no atienden a la calidad de la carne ni a los impactos negativos en el medio ambiente, la economía, la sociedad o la salud”, advierte el IIDMA. “Mientras, las pequeñas granjas se ven especialmente perjudicadas por la falta de inversión, ayudas o requisitos cada vez más restrictivos”, expone.

Así, este instituto señala que es necesario “un cambio urgente en las políticas públicas” que pivote sobre “una mayor financiación y compromiso político”, así como fomentar la transición hacia un modelo de producción extensiva.

Responsabilidad política
Los expertos aluden a la responsabilidad que tienen las administraciones para favorecer las elecciones correctas de los ciudadanos

El IIDMA reclama impulsar la ambición medioambiental en la futura Ley de Cambio Climático y Transición Energética, en los planes nacionales sobre energía y clima y energía (PNIEC) y de las políticas europeas, como la PAC.

“La reducción de la demanda de carne podría favorecer la recuperación y el desarrollo de explotaciones extensivas y ecológicas, cuya escasa rentabilidad tiene origen en la llegada al mercado de grandes cantidades de carne barata y de baja calidad, unido a canales de distribución que dejan la mayor parte del beneficio en manos de los intermediarios”, afirma Massimiliano Patierno, ingeniero medioambiental del IIDMA.

En paralelo, otras organizaciones ecologistas también han instado a los gobiernos a que cambien las políticas agrarias europeas y reduzcan la producción alimentaria industrial.

Con más cerdos

“El consumidor tiene la responsabilidad de elegir, pero la administración tiene la responsabilidad de favorecer las elecciones correctas”, apunta Duch. “En cambio, nos empujan a lo contrario. Las administraciones catalanas han promovido que Catalunya sea la autonomía que más cerdos produce en España”.

El resultado: “la carne de cerdo industrial es la barata, mientras que la carne ecológica es la cara; esta disparidad de precios es incongruente con la crisis climática” y demuestra la necesidad de darle una solución global, según señala Duch.

La alerta de la ONU ya ha abierto el debate en algunos países europeos sobre la posible subida de precios a los productos cárnicos. En Alemania, por ejemplo, los políticos debaten si aumentar el IVA a la carne.

Fuente: La Vanguardia 

Temas: Sistema alimentario mundial

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