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Autor RALLT Idioma Español Pais Internacional Publicado 19 octubre 2017 17:29

Los papeles Monsanto. Boletín N° 711 de la RALLT

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En cuatro décadas, la versión oficial nunca había cambiado: el glifosato no era cancerígeno. Esto es lo que concluyen las mayores agencias reguladoras responsables de evaluar la peligrosidad de un producto antes y después de su comercialización. Pero en marzo de 2015 otra organización, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) de las Naciones Unidas (ONU), llegó a la conclusión opuesta

RED POR UNA AMÉRICA LATINA LIBRE DE TRANSGÉNICOS - BOLETIN 711

LOS PAPELES MONSANTO (MONSANTO PAPERS)

Contenido

1. Los "Monsanto Papers": denuncian que influyó en organismos internacionales para ocultar los efectos cancerígenos del glifosato

2. Los presidentes de los grupos políticos del Parlamento Europeo bloquearon el acceso de los empleados de Monsanto al Parlamento Europeo

3. Científicos piden retirar un artículo científico financiado por Monsanto

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LOS "MONSANTO PAPERS"

DENUNCIAN QUE INFLUYÓ EN ORGANISMOS INTERNACIONALES PARA OCULTAR LOS EFECTOS CANCERÍGENOS DEL GLIFOSATO

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer de las Naciones Unidas probó los efectos nocivos que las instituciones de EEUU y Europa no tuvieron en cuenta.

En cuatro décadas, la versión oficial nunca había cambiado: el glifosato no era cancerígeno. Esto es lo que concluyen las mayores agencias reguladoras responsables de evaluar la peligrosidad de un producto antes y después de su comercialización: la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) en Europa, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y la Agencia Europea de Sustancias y Preparados Químicos (ECHA).

Pero en marzo de 2015 otra organización, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) de las Naciones Unidas (ONU), llegó a la conclusión opuesta. Para esta institución de referencia, el herbicida –el producto estrella de Monsanto y el plaguicida más utilizado en el mundo– es genotóxico, cancerígeno para los animales y "probable carcinógeno para el hombre".

¿Cómo explicar tamaña divergencia? La mayoría de los observadores citan una razón importante: para hacer sus hallazgos, las agencias dependen en gran medida de los datos confidenciales proporcionados por… Monsanto, mientras que el IARC no tenía acceso a estos datos. En otras palabras, la decisión que favorece al glifosato se basa esencialmente en los resultados de la empresa que la fabrica. Una experiencia "científicamente errónea".

Un reconocido toxicólogo denunció esta situación: Christopher Portier, ex director de varias instituciones federales de investigación de Estados Unidos y socio en el IARC. Gracias a la insistencia de eurodiputados y a varias ONG, es el único científico independiente que ha podido averiguar los famosos datos ultra-secretos.

Así, se descubrieron problemas que habían pasado desapercibidos. El 28 de mayo de 2017, Portier le escribió al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker: para él, sin duda, la investigación de las agencias europeas, realizada esencialmente sobre la base de elementos transmitidos por Monsanto, es "científicamente errónea". De hecho, pasaron por alto ocho casos de aumento de la incidencia de ciertos tumores asociados con glifosato. Las agencias han refutado en bloque y estalló la polémica.

¿A quién creerle? Para intentar responder a esta pregunta clave, Le Monde indagó en los "papeles de Monsanto", decenas de miles de páginas de documentos internos que la firma tuvo que hacer públicas en el marco de una acción colectiva llevada a cabo en los Estados Unidos por 3.500 denunciantes.

El estudio de estos documentos trajo algunas respuestas preocupantes ya que arroja alguna luz sobre cómo las agencias reguladoras utilizan los estudios secretos –y a veces sospechosos– de la industria. Esto conduce principalmente a cuestionamientos sobre la integridad e independencia de los informes oficiales sobre el glifosato.

En Bruselas, algunos funcionarios toman la cuestión en serio. De hecho, en mayo de 2017, el eurodiputado checo Pavel Poc (Socialistas y Demócratas) organizó una reunión pública sobre el tema, bajo los auspicios del Parlamento Europeo. Ese día, Peter Clausing, toxicólogo alemán asociado a la ONG Pesticide Action Network (PAN), lanzó una bomba: un estudio presentado por los industriales, que mostró un aumento en la incidencia de los linfomas malignos en los ratones más expuestos al glifosato ha sido indebidamente ignorado por la EFSA, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria. Teniendo en cuenta que este estudio no era confiable, la agencia no tomó en cuenta sus resultados, pero es probable que alertara sobre los peligros de este producto.

En su informe de expertos de noviembre de 2015, la EFSA se justificó: "Durante la segunda teleconferencia de expertos, el estudio se consideró inaceptable debido a infecciones virales que podrían influir en la supervivencia de los animales, así como en la incidencia de tumores, en particular linfomas".

Según la agencia, ciertos virus llamados "oncogenes" pueden causar tumores en animales de laboratorio. Los ratones utilizados para este estudio llamado "Kumar, 2001" contrajeron un virus de este tipo (no relacionado con el glifosato), difuminando los resultados.

"El gran problema es que no hay ningún documento que mencione el hecho de que una infección de este tipo realmente afectó a los animales", refutó el toxicólogo Peter Clausing. "Lo que se encuentra en los informes preliminares de la evaluación del glifosato es que este tipo de infección es posible, pero no que se haya producido. Lo que primero se describe como una posibilidad, se convierte –después de la "teleconferencia"– en un hecho", se indigna el especialista.

¿Qué pasó en esta "teleconferencia" que inhabilitó el estudio? El 29 de septiembre de 2015, se desarrolló la importante cita telefónica que reúne a expertos de varias agencias. Los participantes incluyeron un representante de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos, EPA, Jess Rowland. Es él quien supervisa la reevaluación del glifosato en los Estados Unidos. Y aseguró que durante el estudio hubo una infección viral que invalidaría el "Kumar, 2001". Consultado por Le Monde, EFSA confirmó la intervención pero aseguró que "la información presentada por la EPA durante esta teleconferencia fue verificada independientemente" por sus propios expertos.

La ONG con sede en Bruselas Corporate Europe Observatory presentó una solicitud de acceso a los documentos internos de la EFSA para clarificar los dichos de Jess Rowland. La respuesta fue contundente: no hay ningún rastro en los archivos de la agencia que verifique las afirmaciones de Rowland.

Es más, la Agencia Europea de Sustancias y Preparados Químicos, ECHA, en su propio informe sobre glifosato asegura que el estudio "Kumar, 2001" no informa "sospecha de infección viral" de ratones y que "la verdadera base de la decisión de la EPA no se conoce".

Los documentos de Monsanto demuestran que la empresa está informada de lo discutido en esa teleconferencia. "Hablé de glifosato con la EPA", escribió uno de sus ejecutivos en un mensaje de texto a las 2:38 pm del día después.

Y eso no es todo, apunta el diario francés. En la sede de Monsanto, Jess Rowland no es un desconocido: su nombre aparece regularmente en los "papeles de Monsanto", especialmente en abril de 2015, mucho antes de la famosa reunión telefónica.

Aunque el glifosato acaba de ser clasificado como "probable carcinógeno" por la agencia de las Naciones Unidas (IARC), y su reevaluación está en marcha en la EPA, otra organización federal estadounidense, la Agencia de Sustancias Tóxicas (ATSDR), ha anunciado a su vez que ha iniciado su propia investigación.

Fuente: https://www.infobae.com/...

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LOS PRESIDENTES DE LOS GRUPOS POLÍTICOS DEL PARLAMENTO EUROPEO BLOQUEARON EL ACCESO DE LOS EMPLEADOS DE MONSANTO AL PARLAMENTO EUROPEO

28 septiembre, 2017 Europa

La Conferencia de Presidentes acaba de decidir prohibir el acceso al Parlamento Europeo a los empleados de Monsanto.

El Presidente del Parlamento Europeo ha aceptado comunicar esta decisión a la firma agroquímica tras su negativa de participar en la audiencia conjunta de las Comisiones de Medio Ambiente, Salud Pública y Agricultura sobre los “Papeles de Monsanto y el glifosato” prevista para el próximo 11 de octubre.

“Quienes ignoran las reglas de la democracia también pierden sus derechos como lobistas en el Parlamento Europeo, cuya función de control democrático también debe ser aceptada por las corporaciones estadounidenses. Monsanto no puede saltarse esto. Quedan muchas incertezas en la evaluación del pesticida glifosato, por lo que Monsanto debería hacer frente a las preguntas de los parlamentarios y no obstaculizar el proceso de clarificación”.

“Nos felicitamos por esta firme decisión de la Conferencia de Presidentes contra Monsanto y sus empleados. Pese a la gravedad de las prácticas reveladas por los “Papeles de Monsanto” y que pueden compararse con las de la mafia, la empresa agroquímica parece seguir una estrategia de no colaboración y de desprecio hacia las instituciones”.

Fuente: http://partidoequo.es/...

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CIENTIFICOS PIDEN RETIRAR UN ARTÍCULO CIENTIFICO FINANCIADO POR MONSANTO

Boletín de prensa

Portland, 12 de octubre 2017

Científicos de cuatro organizaciones nacionales de salud ambiental solicitaron hoy a la revista científica Critical Reviews in Toxicology que retire una publicación en la que se hace una revisión sobre la relación entre el glifosato y su relación con el cáncer donde se minimiza el riesgo de cáncer producidos por el glifosato, debido a que el artículo de revisión fue editado de forma encubierta y financiado por Monsanto, el fabricante del pesticida.

Como se detalla en un informe recientes, la divulgación de conflicto de intereses del artículo indicó que quien hizo la revisión independiente del artículo, era una tercera persona contratada por Monsanto, para supervisar de manera independiente la evaluación del plaguicida popular. Sin embargo, Monsanto pagó directamente al menos a dos de los científicos que escribieron el artículo, y un empleado de Monsanto editó y revisó sustancialmente el artículo antes de la publicación, en clara contradicción con la declaración de divulgación.

Los científicos del Centro para la Diversidad Biológica, del Centro para la Seguridad Alimentaria, de la Red de Acción contra los Pesticidas y del Centro para la Salud Ambiental señalaron que: “Estos son delitos graves y, si no se responden, acabarán socavando el trabajo de muchos científicos que consideran que la ética científica es sacrosanta”.

El artículo de revisión en cuestión fue uno de una serie de cinco artículos publicados en un número suplementario de 2016 titulado “Una revisión independiente del potencial carcinogénico del glifosato”. La revisión en cuestión fue una descripción general de los otros cuatro artículos. Los cinco artículos criticaron mucho el hallazgo realizado en 2015 por la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de que el glifosato, el ingrediente principal en Roundup, es un probable carcinógeno humano.

“Este fue un esfuerzo engañoso por parte de Monsanto para generar dudas sobre el hallazgo de la IARC de que el glifosato es probablemente un carcinógeno” dijo Nathan Donley, científico principal del Centro para la Diversidad Biológica. “Si el diario no puede retractarse de este estudio, se estará tolerando públicamente este comportamiento no ético. Para comprender las amenazas de los pesticidas para las personas y el medio ambiente, debemos saber si las investigaciones son realmente independiente de la influencia de la industria”.

“Este episodio vergonzoso revela una vez más, que Monsanto es una corporación fundamentalmente poco ética que no merece la confianza de los científicos o del público en general”, dijo Bill Freese, analista de políticas científicas en el Centro de Seguridad Alimentaria. “Critical Reviews in Toxicology debe defender la integridad científica y retractarse de este documento a la luz de esta seria falta de conducta ética”.

La carta en la que se solicita la retractación, destaca una variedad de fallas involucradas en el artículo:

“El hecho de no revelar que al menos dos panelistas que escribieron la revisión trabajaron como consultores de Monsanto, y que esta empresa les pagó directamente por su trabajo en el periódico.

Es también una falta de ética también el hecho de que no se reveló que al menos un empleado de Monsanto editó extensamente el manuscrito y se mostró inflexiblemente critico a la evaluación del IARC, contra algunos de los deseos de los autores. La divulgación declaró falsamente que ningún empleado de Monsanto revisó el manuscrito.

En su carta, los científicos afirmaron que los lectores y revisores de los estudios sobre el cáncer, hizo creer al público “que Monsanto no tuvo influencia en el contenido de las revisiones más allá de haber financiado el trabajo de un tercero “independiente”. Esto es falso, y la comunidad científica y el público fueron engañados”.

Además de solicitar la retractación de uno de los cinco artículos de revisión, los científicos han pedido una investigación a fondo de los otros cuatro artículos publicados en este número. Múltiples correos electrónicos internos de Monsanto indicaron que el fabricante del plaguicida estaba dispuesto a escribir información fantasma para que usen los autores que hicieron las revisiones, dictar el alcance de una de las revisiones e identificar qué científicos participaron como autores de las revisiones.

“Desde la Primavera Silenciosa de Rachel Carson, Monsanto ha atacado a científicos independientes cuyo trabajo revela con precisión los riesgos para la salud asociados con sus productos”, dijo Donley. “Esta última y tortuosa manipulación de la investigación científica sugiere que Monsanto hará lo que sea necesario para tratar de desviar la mirada del público de la creciente evidencia que pone de relieve los peligros de los plaguicidas”.

La solicitud de retractación / investigación fue enviada al editor en jefe de la revista, al editor gerente de Taylor y Francis -el editor de la revista- y al Comité de Ética de Publicaciones (COPE), de los cuales Taylor y Francis y Critical Reviews in Toxicology son miembros.

Contactos:

Nathan Donley, ndonley@biologicaldiversity.org

Bill Freese, BFreese@CenterforFoodSafety.org

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RALLT


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