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Biodiversidad en América Latina y El Caribe

Autor |  RALLT  | Idioma | Español | Pais | Internacional | Publicado | 22 noviembre 2011 11:19

Patentes a genes y plantas. Boletín N° 450 de la RALLT

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"El creciente uso de patentes ayuda a la consolidación de las compañías semilleras, agroquímicas y biotecnológicas, teniendo como consecuencia la dependencia progresiva de la alimentación y de la agricultura en un pequeño número de poderosas corporaciones multinacionales". Boletín N° 450 de la Red por una América Latina Libre de Transgénicos.

PATENTANDO GENES Y PLANTAS. LOS DERECHOS DE PROPIEDAD INTELECTUAL TRANSFORMAN LA INVESTIGACIÓN Y LA INNOVACIÓN AGRÍCOLA

Lim Li Ching, M. Phil.
Third World Network, Malasia

Introduccción

Los derechos de propiedad intelectual (DPI) son derechos exclusivos (monopolio) otorgados a un inventor por un periodo limitado de tiempo a cambio de una divulgación pública de una invención. Las patentes son un tipo de propiedad intelectual protegidas por leyes nacionales y legalmente aplicables en el país en donde se solicita y en donde se obtiene. Una patente puede ser otorgada si reúne los criterios siguientes: que sea novedosa, que involucre un mérito inventivo y que sea aplicable industrialmente (útil). Los estándares globales mínimos de los derechos de propiedad intelectual son impuestos por el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (Acuerdo ADPIC) de la Organización Mundial de Comercio (OMC), los cuales deben estar implementados nacionalmente por los miembros de la OMC. Las patentes deben de ser disponibles para cualquier tipo de invención, productos o procesos, en todos los campos tecnológicos. Algunas excepciones son permitidas con respecto a ciertos intereses públicos. De acuerdo con ADPIC, el plazo mínimo de tiempo para la protección de una patente es de 20 años.

Patentando genes y plantas

En un inicio los organismos vivos no fueron considerados como material patentable, pero esto cambió con la decisión de la Suprema Corte de los Estados Unidos en el caso Diamond vs. Chakrabarty en 1980, al respaldar la patente de una bacteria genéticamente modificada (GM) capaz de digerir petróleo. A partir de ese momento, muchas legislaciones nacionales han abierto la posibilidad de patentar microorganismos, células, genes y otros subcomponentes celulares (Correa, 2010). Al mismo tiempo, el Artículo 27.3(b) del Acuerdo ADPIC obliga a los miembros de la OMC a patentar microorganismos y a proteger las variedades vegetales (usando patentes, un sistema efectivo sui generis, o una combinación de ambos). Mientras que bajo el Acuerdo ADPIC las plantas y los animales pueden estar excluidos de patentabilidad, sigue latente la posibilidad de que puedan ser patentados. Un número importante de acuerdos de libre comercio promocionados por los Estados Unidos y la UE han solicitado la expansión de la protección por patentes al material biológico, en particular a las plantas (Correa, 2010). Como resultado de esto, se han otorgado “patentes sobre la vida” a secuencias de ADN, genes, líneas celulares, microrganismos, organismos GM, plantas y animales, etc. Estas patentes reflejan la mercantilización de los recursos genéticos, y los retornos potenciales monetarios han otorgado incentivos para la “biopiratería” - la monopolización de los recursos genéticos y de los conocimientos tradicionales asociados tomados sin previo consentimiento o conocimiento de los pueblos o comunidades rurales que desarrollaron y nutrieron estos recursos -.

¿Cuáles son las implicaciones?

Esta discusión se centra en las implicaciones de las patentes sobre los genes, las semillas y los organismos GM, una situación que ha planteado diversas perspectivas de relevancia para la subsistencia y la seguridad alimentaria, la innovación agrícola, la propiedad y el control de recursos agrícolas, y la investigación, incluyendo la investigación en bioseguridad. El creciente uso de estas patentes ayuda a la consolidación de las compañías semilleras, agroquímicas y biotecnológicas, teniendo como consecuencia la dependencia progresiva de la alimentación y de la agricultura en un pequeño número de poderosas corporaciones multinacionales (Heinemann, 2009). Un ejemplo del vasto alcance de estas corporaciones se encuentra personificado en la propiedad por parte de Monsanto de la patente europea de toda soya GM desde 1996. Esta patente fue revocada en 2007 debido a la oposición por parte de la sociedad civil. En ese periodo Monsanto logró tomar el control de 90 por ciento del mercado global de la soya GM. Tales monopolios han provocado la reducción de la competitividad, y un incremento en el costo para los agricultores (IAASTD, 2009). Más amplio aun, son las patentes que dependen de homologías genéticas para reclamar componentes genéticos de organismos a través de diversos grupos taxonómicos, un ejemplo es el intento de Syngenta de reclamar el control en forma de monopolio de secuencias genéticas básicas que regulan la floración y la arquitectura de la planta en el arroz. El alcance de la solicitud de patente era tan amplia que se extendía a otros cereales importantes y a otras plantas que florecen (Oldham, 2005).

Otro aspecto preocupante es el intento reciente por parte de Monsanto de extender el alcance de sus patentes a partir de información genética a los productos derivados, aun cuando tal información no tiene ninguna función (Correa, 2007). Monsanto demandó a importadores europeos de alimento a base de soja producida con semillas Roundup Ready en Argentina, erigiendo barreras de comercio al forzar al gobierno argentino a imponer a los agricultores una “comisión tecnológica”, aunque el transgen se encontrara dentro del dominio público en Argentina. Monsanto retiró su demanda en 2010 y un tiempo después la Corte Europea de Justicia otorgó su fallo en contra de la compañía.

Dado que los transgenes son patentados, guardar semillas GM en países como los Estados Unidos constituye una infracción en patente y ha provocado demandas judiciales en contra de agricultores por la sospecha de guardar semillas. Hasta el 26 de octubre del 2007, Monsanto ha presentado 112 demandas judiciales, involucrando a 372 agricultores y 49 empresarios de pequeñas granjas, y ha ganado más de $21 millones (Center for Food Safety, 2005, 2007). Sin embargo, la mayoría de los casos iniciados por Monsanto han terminado en arreglos confidenciales fuera de la corte, lo que no refleja una defensa agresiva de sus patentes. Los derechos de los agricultores de guardar, usar, intercambiar y vender sus semillas se encuentran amenazados por estas patentes, lo que puede tener implicaciones importantes para la seguridad alimentaria. En muchos países en vías de desarrollo, las semillas guardadas representan un porcentaje muy alto de la semilla usada, alcanzando más de 80 por ciento de los cultivos de autopolinización y de subsistencia (Correa, 2010). Además, la experimentación por parte de los agricultores también se puede ver restringida, reduciendo la contribución crucial de los agricultores a la agrobiodiversidad y al desarrollo de semillas (Heinemann, 2009; IAASTD, 2009).

De manera paralela a esta tendencia a la concentración por parte de las corporaciones en la agricultura, se encuentra la creciente privatización de la investigación agrícola, teniendo al sector privado gastando en el 2000 más de 30 veces el presupuesto de todo el sistema de investigación agrícola internacional del CGIAR (Kiers et al., 2008, cited in Heinemann, 2009). Este cambio del sector público al sector privado tiene varias implicaciones en las innovaciones que se encuentran en camino, con los productos de la biotecnología atrayendo una parte desproporcionada del financiamiento. Además, encamina la educación y el entrenamiento científico hacia ciertas vías dejando de lado otras (IAASTD, 2009). Las patentes en genes y plantas también pueden convertirse en barreras para el acceso y para la adopción rápida de nuevos productos ya que crean obstáculos para la investigación y el desarrollo local (IAASTD, 2009). De la misma forma, la tenencia de la secuencia de ADN de un gen significa la extensión de la propiedad a las tecnologías usadas y a las aplicaciones de esta información, por ejemplo el diagnóstico usado para identificar un gen como un marcador molecular en aplicaciones tales como el mejoramiento asistido por marcadores moleculares (Heinemann, 2009). Un ejemplo en el campo de la medicina son las patentes de Myriad Genetics en los genes BRCA1 y BRCA2, genes asociados con una mayor susceptibilidad a cáncer de seno y de ovarios, las cuales aseguraron el derecho exclusivo de las pruebas de diagnóstico. Recientemente las patentes de Myriad fueron decretadas como inválidas, a partir de lo cual la empresa comenzará un proceso de apelación.

Otra preocupación son las dificultades a las que se confrontan los investigadores en bioseguridad al intentar obtener muestras para conducir una investigación independiente sobre los riesgos relacionados con los cultivos GM, lo que es necesario para asegurar que sus impactos sean correctamente medidos, evaluados y comprendidos (Heinemann, 2009; Scientific American, 2009). Veintiséis expertos científicos en insectos del maíz, trabajando para instituciones de investigación públicas de los Estados Unidos, presentaron un documento a la Agencia de Protección Ambiental en 2009, declarando: “Los acuerdos tecnológicos y de gestión requeridos para adquirir semillas genéticamente modificadas prohíben explícitamente la investigación ...inhibiendo a los científicos públicos el perseguir su papel, requerido en representación del bien común, a menos de que la investigación sea aprobada por la industria. Como resultado del acceso restringido, no puede existir investigación realmente independiente en muchos cuestionamientos críticos con respecto a la tecnología, su desempeño, sus implicaciones de gestión, MIP, y sus interacciones con la biología de los insectos.” (Anónimo, 2009). Esta alerta es “pertinente a todos los cultivos transgénicos y todos los científicos del sector privado de cualquier disciplina que intentan realizar investigación con cultivos transgénicos” (Sappington et al., 2010). Mientras que se espera que los investigadores busquen permiso por parte de las compañías semilleras, éste es algunas veces denegado o los términos del acuerdo de investigación pueden limitar o controlar la publicación del estudio, así como la diseminación y el diseño pueden estar excesivamente influenciados por los colaboradores industriales (Sappington et al., 2010). Un intento para resolver esta situación ha resultado en un documento con ciertos principios diseñado para proteger los derechos de propiedad legítimos de las compañías y al mismo tiempo que permitan la independencia a científicos públicos, al conducir la investigación sobre semillas transgénicas comercializadas (Sappington et al., 2010). Falta aún por ver, si tales esfuerzos pueden corregir estas situaciones, por el momento ambos lados reconocen un progreso. Por otro lado, la creciente participación y financiamiento por parte del sector privado tiene influencia en la manera en la que la investigación es realizada, mostrando problemáticas ligadas al conflicto de interés y creando preguntas sobre la parcialidad de los resultados (IAASTD, 2009). Finalmente, las agencias reguladoras también pueden enfrentarse a dificultades al intentar obtener materiales GM patentados, por ejemplo para detectar la presencia de transgenes para monitorear una posible contaminación.

Conclusión

Se han realizado invitaciones importantes para buscar una reforma del marco global de DPI, y en particular en el sistema de patentes, especialmente en relación con la agricultura (IAASTD, 2009). Dentro de la OMC, existen discusiones y propuestas para clarificación y enmiendas del acuerdo ADPIC para asegurar que los organismos vivos no sean patentables y que toda aplicación de patente concerniente a los recursos genéticos y al conocimiento tradicional esté acompañada de requisitos de divulgación. Desde el punto de vista nacional, existe todavía un espacio considerable para el diseño de leyes y políticas de propiedad intelectual en pro del desarrollo, que sean sensibles a los intereses agrícolas (Correa, 2010). Otros pasos en la dirección adecuada son el reconocimiento de los derechos de los agricultores y de la contribución de las comunidades indígenas y locales a la biodiversidad agrícola, así como la elaboración del Protocolo de Acceso y Participación en los Beneficios de la Convención de Diversidad Biológica (CBD).

Referencias

Anónimo. 2009. Ver aquí

Center for Food Safety. 2005 (updated 2007). Monsanto vs. U.S. farmers. CFS, Washington DC and San Francisco. Ver aquí

Correa, C.M. 2007. The Monsanto vs. Argentina Dispute on GM Soybean. Third World Resurgence No. 203-204, pp. 13-16.

Correa, C.M. 2010. Designing intellectual property policies in developing countries. Third World Network, Penang. Ver aquí

Heinemann, J.A. 2009. Hope not hype: The future of agriculture guided by the International Assessment of Agricultural Knowledge, Science and Technology for Development. Third World Network, Penang. Ver aquí

IAASTD. 2009. Agriculture at a crossroads. International Assessment of Agricultural Knowledge, Science and Technology for Development. Island Press, Washington DC. Ver aquí

Oldham, P. 2005. Global status and trends in intellectual property claims: Genomics, proteomics and biotechnology. Submission by the European Community for the Third Meeting of the Ad Hoc Open-Ended Working Group on Access and Benefit-Sharing. UNEP/CBD/WG-ABS/3/INF/4, 11 January 2005. Ver aquí

Sappington, T.W, Ostlie, K.R., DiFonzo, C., Hibbard, B.E., Krupke, C.H., Porter, P., Pueppke, S., Shields, S.J. & Tollefson, J.J. 2010. Conducting public sector research on commercialized transgenic seed: In search of a paradigm that works. GM Crops 1(2): 55-58.

Scientific American. 2009. Do seed companies control GM crop research? Editorial, August 2009 edition, published 21 July 2009. Ver aquí

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EL FRACASO DE LA PATATA TRANSGÉNICA

Amigos de la Tierra

Contaminación, rechazo social y un recurso judicial de cinco Gobiernos Europeos resumen su primer año de cultivo

La Comisión Europea aprobó en marzo de este año el primer cultivo transgénico en la Unión Europea después de 12 años, la patata Amflora [1]. Tras su primera temporada de siembra, el balance no podría ser más desastroso. Rechazada por la opinión pública y la industria, gran parte de su cosecha se ha visto contaminada o retenida. Su cultivo ha sido prohibido en Austria, Hungría y Luxemburgo, y 5 Gobierno europeos han emprendido acciones judiciales contra su aprobación.

Cultivada en 2010 en 267 hectáreas repartidas por Suecia, Alemania y República Checa, los resultados de esta cosecha no han sido precisamente positivos. Su cultivo en Suecia se ha visto envuelto en un escándalo de contaminación por una patata transgénica no autorizada, y por lo tanto ilegal, conocida como Amadea [2]. Debido a esta contaminación, 16 de las 102 hectáreas cultivadas en Suecia tuvieron que ser destruidas. No han tenido mejor suerte las 15 hectáreas cultivadas en Alemania, que fueron retenidas por orden de las autoridades regionales hasta poder garantizar que estaban libres de contaminación por la patata transgénica ilegal [3]. Hasta la fecha, están retenidas en un almacén del Gobierno Federal a la espera de nueva orden.

La patata Amflora ha conseguido el rechazo frontal de varios Gobiernos Europeos. Austria, Luxemburgo y Hungría han prohibido su cultivo en su territorio [4] y junto a los Gobiernos de Francia y Polonia han denunciado frente al Tribunal Europeo de Justicia la aprobación de esta patata transgénica [5].

La industria europea del almidón también ha rechazado esta patata, para evitar problemas de contaminación y el rechazo de los consumidores. Existen patatas convencionales disponibles en el mercado con el mismo contenido de almidón, sin necesidad de modificación genética, lo que evidencia lo innecesaria que es Amflora [6].

La aprobación de la patata transgénica ha generado amplias protestas por toda Europa. Se han recogido más de un millón de firmas en tan solo unos meses, en lo que supone la primera “iniciativa ciudadana”, un principio recogido en el Tratado de Lisboa de la Unión Europea (EU) desde diciembre de 2009, en virtud del cual un millón de ciudadanos y ciudadanas europeas tienen la posibilidad de pedir formalmente a la Comisión Europea que adopte medidas legislativas para satisfacer sus demandas [7]. Se han desarrollado también numerosas protestas, destacando las producidas en España [8].

David Sánchez, responsable de agricultura y alimentación de Amigos de la Tierra afirmó: “El balance del primer año de cultivo de Amflora ha sido claramente desastroso, y debería servir para que la Comisión Europea y Gobiernos como el español se replanteen su apuesta por los transgénicos. Son innecesarios, no aportan ninguna ventaja, plantean demasiados riesgos y su cultivo por unos pocos genera enormes problemas para el resto de agricultores, la industria alimentaria y los consumidores.”

Para más información: Teresa Rodríguez, prensa de Amigos de la Tierra, 680 936 327 ó 913069900 David Sánchez, responsable de Agricultura y Alimentación de Amigos de la Tierra, 913069921 ó 691471389

Notas

[1] Riesgos ambientales y para la salud de la patata Amflora La patata Amflora es propiedad del gigante químico BASF. Modificada genéticamente para tener una mayor cantidad de amilopectina para la producción de almidón en usos industriales, fue aprobada pese a la mayoritaria oposición de los Gobiernos europeos. Entre los pocos ministros que en su momento apoyaron la aprobación se encontraba la anterior Ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, Elena Espinosa. BASF llevaba intentando aprobar este cultivo desde 1996 y había llegado incluso a llevar a la Comisión Europea ante los tribunales por no aprobar su producto [9]. Durante todos estos años, la patata transgénica ha estado envuelta en una dura polémica por sus impactos ambientales y riesgos sobre la salud.

El cultivo de Amflora genera graves riesgos para la salud, la agricultura y el medio ambiente: Está diseñada y aprobada para uso en la industria y en piensos animales, pero también se permitió su presencia por contaminación de hasta un 0,9% en los alimentos. La propia BASF advertía en la solicitud de aprobación que “no se puede descartar que esta patata sea usada o termine apareciendo en la alimentación [10]”. Falta información básica sobre su seguridad para la salud. La EFSA reconoce que los datos ofrecidos por BASF muestran muchas irregularidades, incluyendo irregularidades toxicológicas que podrían tener implicaciones serias en la seguridad alimentaria. La aprobación de Amflora podría ser ilegal, ya que contiene un gen que la hace resistente a determinados antibióticos. A pesar de que la Directiva europea que regula los transgénicos estableció que los cultivos modificados genéticamente que contuvieran genes de resistencia a antibióticos deberían salir del mercado en 2004, la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria [EFSA en sus siglas en inglés] le dio el visto bueno. Y no cambió de opinión pese a la advertencia de la Agencia Europea del Medicamento o la Organización Mundial de la Salud, que confirmaron la importancia para la medicina de los antibióticos a los que Amflora es resistente [11]. La evaluación de riesgos ambientales de Amflora no cumple los requisitos marcados por la legislación europea. No se ha estudiado el impacto de la patata transgénica sobre el medio ambiente, tan solo sobre la fauna circundante. Se ha ignorado el riesgo de contaminación. La patata se considera un cultivo de bajo riesgo en cuanto a contaminación por polen, pero es un cultivo de alto riesgo de contaminación debido a los tubérculos que quedan en el suelo tras la cosecha. Es prácticamente imposible recoger la totalidad de la producción, con lo que los tubérculos pueden crecer la temporada siguiente, contaminando la siguiente cosecha [12].

[2] Descubren en Suecia cultivo ilegal de la papa transgénica Amadea. Ver aquí

[3] German state suspends use of potato involved in gm crop snafu. Ver aquí

[4] La prohibición del Gobierno Húngaro fue hecha oficial el 18 de junio de 2010. Ver aquí

La prohibición en Luxemburgo el 16 de junio de 2010. Ver aquí

La prohibición en Austria, el 28 de Abril de 2010. Ver aquí

[5] “France and Poland join challenge against Commission decision to authorise antibiotic-resistance GM potato” ver aquí. Además, más de 40 organizaciones sociales, incluyendo varios grupos de Amigos de la Tierra, han llevado también a la Comisión Europea ante los tribunales: Ver aquí.

[6] Un ejemplo de patata con las mismas propiedades que Amflora de BASF, pero sin haber sido modificadas genéticamente: Ver aquí.

[7] “La Commission de Bruxelles face à une pétition anti-OGM”, ver aquí.

[8] Se han producido numerosas protestas contra la aprobación de la patata transgénica en Europa. Ver aquí

O frente al Congreso de los Diputados en Madrid: Ver aquí

Una de las movilización más destacada se produjo en Madrid, con más de 15,000 personas en una manifestación Por una Agricultura y una Alimentación Libres de Transgénicos el 17 de Abril de 2010. Ver aquí

[9] BASF Plant Science takes Amflora case to EU Court.

[10] Solicitud para el evento “Amylopectin Potato EH92-527-1” de acuerdo a la Regulación Nº 1829/2003, BASF Plant Sciences.

[11] Más información sobre los riesgos para la salud de Amflora en: Save Our Seeds - Amigos de la Tierra

[12] “Europe not hungry for GM potatoes”, ver aquí.

Fuente: Ver aquí

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MODERNIDAD" QUE ATRASA

Glifosato y sucedános: Otro caso de pseudociencia

En Argentina llevamos más de quince años utilizando este “hallazgo milagroso” que en su país de origen (EEUU) está tocando a su fin, con más pena que gloria. El herbicida "glifosato" integrante del paquete tecnologico que conjuntamente con la siembra directa y las semillas trangenicas "RR" vino a reemplazar la labranza tradicional, con ahorro de combustible, conservación de suelo y humedad, aumento de productividad y disminución de la contaminación, resultó un verdadero fiasco, excepto para las empresas que lo producen.

“Estamos de vuelta donde estábamos hace 20 años, dijo Anderson, quien aró alrededor de un tercio de sus 3.000 hectáreas de campos de soja esta primavera”

La edición del New York Times del 04 mayo del año 2010 mostraba a Eddie Anderson lamentándose amargamente.

"Así como el uso intensivo de antibióticos ha contribuido al aumento de supergérmenes resistentes a los fármacos, el uso por los agricultores estadounidenses del herbicida Roundup ha conducido al rápido crecimiento de nuevas y tenaces supermalezas."

"Para combatirlos, el Sr. Anderson y agricultores de todo el Este, Medio Oeste y el Sur se ven obligados a rociar los campos con herbicidas más tóxicos, tirar de malas hierbas manualmente y volver a métodos más intensivos en mano de obra como arar."

El mismo artículo indica que “Monsanto y otras empresas de biotecnología agrícola están desarrollando cultivos transgénicos resistentes a otros herbicidas. Bayer ya está vendiendo el algodón y la soja resistente a glufosinato, otro herbicida. Más reciente es el maíz de Monsanto, tolerante a glifosato y glufosinato y la compañía es el desarrollo de cultivos resistentes al dicamba, un pesticida más. Syngenta está desarrollando la soja tolerante de su producto Calisto. Y Dow Chemical está desarrollando maíz y la soja resistente al 2,4-D, un componente del Agente Naranja, el defoliante utilizado en la guerra de Vietnam.” (1)

La “inexplicable" aparición de nuevas malezas en Argentina, disparó el "ingenio" de los ingenieros agrónomos educados bajo criterios exclusivamente productivistas, colonizados por la superchería de esta nueva bioingeniería agropecuaria, cuyas “ventajas” tienen tanto sustento como los pases del curandero del barrio (2), aunque presentada desde modernos laboratorios en muchos casos pagados por los mismos vendedores de humo (3). Los medios dominantes proporcionan la indispensable cobertura, en sorprendente sintonía con algunas reparticiones oficiales y la embajada norteamericana (4)

Según un ingeniero de la Estación Experimental Agropecuaria Obispo Colombres (EEAOC), en Tucumán, en el caso de la equinocloa “existen diversos productos disponibles para su control y manejo: la estrategia de mayor efectividad resulta ser un “doble golpe” con herbicidas. En este caso, la aplicación de un graminicida, seguida -a la semana- de otra con una mezcla de glifosato y 2,4-D, se evidencia como la estrategia más utilizada en barbecho de soja y maíz.” (5)

A su vez la filial argentina de Dow anunció la pronta salida al mercado de sus semillas resistentes al 2,4-D, que aguarda paciente su aprobación junto a otros “hallazgos” (6), sobre la base -otra vez- de los informes proporcionados por las propias empresas, tal como sucediera quince años atrás con la aprobación oficial del glifosato.

En Vera, Provincia de Santa Fe, ha muerto por intoxicación aguda con herbicidas, todo indica que con 2,4-D, Néstor Vargas, trabajador rural (7) aunque los efectos subletales no son menores.

"El herbicida 2-4-diclorofenixiacético (2-4-D) ha sido ampliamente utilizado en la agricultura y la silvicultura desde 1940. 2-4-D se ha demostrado que produce una amplia gama de efectos adversos de embriotoxicidad y teratogenicidad a la neurotoxicidad sobre salud animal y humana."

El párrafo corresponde al “abstracto” de una nueva investigación a cargo de científicos argentinos del Laboratorio de Toxicología Experimental de la Universidad Nacional de Rosario, publicada en marzo de 2011 en la principal revista internacional ENVIRONMENTAL TOXICOLOGY, que documenta los impactos de las sustancias toxicas en el ambiente y los seres vivos (8), probablemente el equipo científico con mayor experiencia en el pais en el estudio del 2,4-D. Tocaría averiguar que lugar ocupan sus conclusiones en los organismos oficiales provinciales y nacionales.

Tras década y media, la catástrofe medioambiental y sanitaria reflejada en aumentos de diferentes tipos de cánceres, alergias, trastornos en la reproducción, a nivel cognitivo, de neurotoxicidad y hepatotoxicidad, además de diferentes tipos de malformaciones, abortos espontáneos y disrrupciones hormonales entre otras calamidades padecidas por más de diez millones de personas que habitan en las poblaciones de la pampa sojera argentina han degradado de tal modo la calidad de vida que la primavera silenciosa de Rachel Carson parece una trivialidad. Sin embargo sin sonrojos, este modo de producción, cuya única estrategia consiste en huir hacia adelante, incrementando dosis y toxicidad, se nos presenta bajo la máscara de la modernización, en la misma matriz que permitió a la oleada privatizadora depositar sus semillas durante la última década infame.

Eduardo Rossi - Horacio Brignone
Campaña "Paren de Fumigarnos" - Santa Fe

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URUGUAY: MÁS DE 50 TERNEROS FUMIGADOS MURIERON POR EL "ACCIDENTE"

La República: Ver aquí

DERRAMÓ PLAGUICIDA, MATANDO A MÁS DE 50 TERNEROS Y OTROS ANIMALES

Detenido. El piloto de la aeronave declaraba ante el Juzgado de Paz

Luis Ovidio Vega | PAYSANDU.

La ciudad de Guichón está en alerta y se teme lo peor. El piloto del avión fumigador declaraba en el Juzgado de Paz, estimándose que las acciones judiciales continuarán en los estrados de Paysandú.

Ocurrió en la ciudad de Guichón, 110 kilómetros al este de la capital departamental. Aparte de los 50 vacunos, murieron cientos de peces, ofidios, palomas, teros y pájaros de todo tipo, especulándose que el agua que abastece desde las UPA potabilizadoras a la ciudad pueden estar contaminadas.El día jueves pasado en horas de la tarde una empresa de aviación que se dedica a estos trabajos, sufrió un accidente con un desperfecto en uno de los mangones en pleno vuelo, debido a ello comenzó a derramar el plaguicida (Endosulfan) sobre un campo de la Liga del Trabajo del Guichón en el que se realiza la experiencia (única en la país), denominada Hotel de Terneros (800) para enfrenta la crisis del déficit hídrico que se sufre.

Según estimaciones primarias, por el pasto ingerido contaminado murieron 50 terneros de más de 250 kilogramos de un local modelo sólo en un día. El diagnóstico de un veterinario, es inapelable: “Intoxicación”.

LA REPUBLICA se trasladó hasta el lugar de los hechos, recorriendo distintos parajes con el colega Remigio Miguel Guichón y el edil David Helguera integrante de la comisión de Higiene de la Junta Departamental, ambos vecinos de la zona.

Uno de los vecinos muy preocupado comentó “recién se da cuenta uno del problema cuando el animal está agonizando”. “Se desplomaban o salían corriendo a la cañada cercana, nada alcanzó para evitar la muerte de los animales”, comentó un productor damnificado.

DESOLACIÓN. DECENAS DE BOVINOS Y OTROS ANIMALES MURIERON TRAS EL TÓXICO DERRAME

El piloto de la nave en determinado momento notó que tenía un desperfecto, volvió a la pista del campo, donde estaba una lata de 20 litros de Pahser (nombre comercial del producto químico), pero no dio cuenta del hecho a ninguna autoridades o a los trabajadores que estaba en los corrales. Con “estupor” al otro día viernes, primeras horas de la mañana amanecieron con la debacle. Nadie encontraba una respuesta lógica y precisa a la mortandad repentina de todos estos animales

Asimismo, hay preocupación especial porque se ha detectado mortandad de peces en la Cañada del Horno, fuente de recurso de agua que suministra a las UPA potabilizadoras y a toda la ciudad. Las instrucciones técnicas indican que debe evitarse el contacto con el plaguicida por lo menos durante quince días, y en lo posible dar vuelta la tierra para acelerar la dispersión del elemento contaminante.

Se estima que en las próximas horas puedan aparecer más animales con síntomas o muertos en los campos. Técnicos y autoridades del Laboratorio Rubino, de la Dirección de Laboratorios Veterinarios (Dilave), Policía Técnica e Intendencia Departamental se encuentran trabajando en el tema. La Liga del Trabajo de Guichón, hizo conocer a este periodista que deslinda toda responsabilidad en los hechos e invitó a una conferencia de prensa donde se abordarán detalles de los responsables del desastre”.

Fuente: Boletín N° 450 de la RALLT


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