Agrocombustibles: “no vemos posturas alternativas fuertes de gobiernos latinoamericanos”

Idioma Español

Existe una “gran fascinación” por parte de los gobiernos “desarrollistas y progresistas” de América Latina por la producción de agrocombustibles, lo que facilita la “apropiación de los recursos naturales por parte de las transnacionales” del sector, alerta el especialista argentino en materia energética Pablo Bertinat

“Lamentablemente no vemos posturas alternativas fuertes de gobiernos de la región”, agregó en entrevista cedida a Radio Mundo Real. Bertinat es integrante de la organización Taller Ecologista de Rosario y trabaja en el programa Conosur Sustentable.

El ambientalista participó la semana pasada en un encuentro en la capital ecuatoriana, Quito, en el que organizaciones latinoamericanas que trabajan la temática de agrocombustibles intercambiaron experiencias y discutieron sobre los impactos del desarrollo de estos productos y las estrategias para enfrentarlo. También participaron en el encuentro representantes de organizaciones africanas y asiáticas.

Bertinat se refirió a lo conversado en Quito con respecto a Brasil y Argentina, los principales impulsores de los agrocombustibles en la región. Explicó que el caso brasileño es diferente al del resto de los países latinoamericanos, porque allí es el propio gobierno el principal interesado en la producción de alimentos con fines energéticos.

“Hay una aspiración por parte del gobierno brasileño de convertir al país en un proveedor mundial de agrocombustibles en los próximos años. Brasil hoy es uno de los productores más importantes de etanol y empieza a serlo en biodiesel”, dijo Bertinat. El etanol brasileño se produce principalmente a partir de caña de azúcar y para el biodiesel Brasil usa como materia prima los cultivos de soja, al tiempo que la palma africana producida en la zona de la Amazonia gana cada vez más espacio en el sector.

En Argentina, y también en Brasil, el impulso a los agrocombustibles tiene fines de exportación, principalmente al mercado europeo, Estados Unidos y Japón. Lo que hay en Argentina “es una profundización de lo que ya existe con el modelo de sojización”, aclaró Bertinat. Casi el 100 por ciento de la soja plantada en Argentina, que se usa entre otras cosas para la producción de biodiesel, es transgénica.

“El peligro es muy grande” en ese país, alertó Bertinat. “Hay de 4 a 7 millones de hectáreas probables para ser desmontadas y deforestadas para poner soja. Por un lado no se avanza en la Ley de Desmonte que está en el Senado en discusión (y que busca controlar la deforestación), y por otro lado se ve esta intención de producción de biocombustibles que ejerce una presión sobre los territorios muy grande”, agregó el ambientalista.

Bertinat manifestó que en países como Colombia y Ecuador, que tienen el clima tropical en la zona de la Amazonia, preocupa mucho el “levantamiento” de la selva para plantar palma africana a fin de producir biodiesel. “Esto representa uno de los mayores peligros en los países tropicales, ya que se sustituye selva tropical por un cultivo, con toda la pédida de biodiversidad que esto significa”, explicó Bertinat.

Con respecto a Uruguay, el ambientalista dijo que en ese país hay algunos proyectos de producción de etanol a partir de caña de azúcar. “El objetivo allí es suplantar la importación de petróleo”, aclaró. Manifestó que es necesario “poder discutir en cada caso cuál es la viabilidad del proyecto, la sustentabilidad, y buscar cuáles pueden ser las alternativas”.

Finalmente, Bertinat ratificó que “la celulosa puede ser una fuente de producción de biocombustibles”, por lo que el avance de la forestación y la producción de pasta de celulosa en Uruguay y Argentina preocupa especialmente, al igual que la experimentación con árboles transgénicos en Brasil.

Radio Mundo Real, Internet, 3-07-07

Comentarios