Argentina: regalías, Monsanto retomó el diálogo con Agricultura

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País Argentina

El secretario Campos había tildado de "patoteril" la posición de la multinacional

De los dos lados dicen que la reunión la pidió el otro. Lo cierto es que el Gobierno y la estadounidense Monsanto reanudaron esta semana las conversaciones para evitar que la sangre llegue al río en el conflicto generado por las pretensiones de la multinacional de cobrar compulsivamente regalías por la soja transgénica RR, a las que el Gobierno y los productores se oponen.

En este cuadro, un emisario de la Casa Blanca expresó ayer la preocupación de su país por este enfrentamiento.

El lunes, y luego de varios meses de incomunicación y amenazas cruzadas, el secretario de Agricultura, Miguel Campos, recibió al presidente de la filial local de Monsanto, el español Alfonso Alba Posse.

El contenido de esa conversación fue celosamente ocultado. Pero Clarín pudo saber que existió una propuesta oficial para que Monsanto desactive su amenaza de parar los barcos cargados de soja argentina en aquellos países donde posee la patente del RoundupReady, el evento transgénico que introdujo al país en 1996 aunque nunca patentó localmente. "Ahora esperamos una respuesta de Monsanto en 15 días", señaló una fuente.

Hace un mes, Monsanto comunicó a los exportadores de granos que comenzará a "litigar judicialmente" ante cada barco de soja argentina que arribe a los puertos de la Unión Europea, donde la semana pasada se confirmó que sí detenta la patente del gen RR.

La amenaza pone en juego mucha plata, ya que la multinacional reclamaría por esa vía hasta 15 dólares por tonelada en concepto de royalties. Pero Campos le salió al cruce. No sólo calificó la acción de la empresa como una "extorsión" sino que convocó a sus pares del Mercosur para tratar de enhebrar una réplica regional.

En ese marco de tensión esta semana se reanudaron las conversaciones. En realidad, el Gobierno no se opone a que los productores paguen regalías por las innovaciones tecnológicas en las semillas. Pero sí rechaza dos cosas pretendidas por Monsanto: el cobro de esos derechos en la soja RR (ya que aquí ese evento no está patentado y en nueve años generó ganancias millonarias a la empresa) y la posibilidad de establecer un pago sobre la cosecha, y no en el momento de la venta de las semillas.

Todo el sector semillero está encolumnado tras el reclamo de que Agricultura genere un nuevo sistema para que las semillas mejoradas dejen ganancias a sus obtentores y no sean "pirateadas". Pero mientras el grueso de las empresas de la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA) aspira a llegar a un acuerdo, Monsanto trazó su propia estrategia.

Tras sucesivos encontronazos con el Gobierno y las entidades rurales, esa decisión le valió ir quedando aislada. Ahora parece querer retomar la senda del diálogo. "Estamos dispuestos a buscar alternativas", dijo un vocero de la firma.

Una prueba es que Alba Posse también se reunió ayer también con la Sociedad Rural Argentina.

Mientras tanto se produjo una sugestiva visita, la de Madelyn Spirnak, principal asesora en temas de biotecnología del Departamento de Estado de los Estados Unidos.

Ayer, la funcionaria negó que su visita esté vinculada al conflicto con Monsanto. Pero fue clara cuando dijo que EE.UU. pretende que se "asegure un marco adecuado para la protección de los derechos de propiedad intelectual, porque sólo así se van a alentar las inversiones".

"Es importante para la Argentina, un productor primario de transgénicos, recibir tecnologías que la ayude a mantener ese rol de liderazgo", sugirió la emisaria de la Casa Blanca, quien manifestó su confianza en que el conflicto con Monsanto "se pueda solucionar muy pronto".

E-Campo.com, Internet, 13-4-05

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