COAG asegura que la liberalización agravará la situación de crisis alimentaria mundial

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“Nos oponemos a que la agricultura sea objeto de una negociación comercial en la que todo se subordina a los intereses de las grandes multinacionales ”, ha apuntado Rafael Hernández, responsable de Relaciones Internacionales de COAG

El monumental fracaso de de la Cumbre de la FAO pone de relieve una vez más la decisiva influencia de las grandes multinacionales de la agroexportación sobre los organismos internacionales y los distintos Gobiernos. Una vez más, todo ha quedado en una mera declaración de intenciones que obvia las razones de fondo de la crisis alimentaria y agraria y propone como receta una mayor liberalización de los mercados agroalimentarios, ignorando los serios desajustes alimentarios que ha provocado la ausencia de mecanismos de regulación.

Las políticas de ajuste estructural impuestas por el Banco Mundial y el FMI, el acuerdo de la OMC en agricultura y el paradigma del libre comercio han minado las economías locales y nacionales, erosionado el medio ambiente y han dañado los sistemas locales de alimentación, llevándonos a la crisis alimentaria de hoy. Hemos podido comprobar como la imposición de monocultivos destinados a la exportación a bajo precio dan como resultado el hambre, la ruina y desplazamiento masivo de millones de campesinos en países empobrecidos y la reconversión continúa en Europa.

Durante la conferencia oficial, los movimientos sociales han celebrado su propio foro, “Terra Preta”, para expresar sus demandas de alcanzar la soberanía alimentaria y el derecho a la comida para los millones de personas que pasan hambre en el mundo. Representantes internacionales de agricultores, pescadores, pastores, pueblos indígenas y Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) han expresado su decepción por los escasos resultados de la Conferencia Cumbre sobre Seguridad Alimentaria de Roma. “La declaración final no llenará ningún plato. Las recomendaciones de más liberalización provocarán más violaciones del derecho a la alimentación”, ha afirmado Paul Nicholson, representante de COAG en Vía Campesina y presenta en Roma dentro de la delegación oficial de la FAO.

Desde COAG venimos planteando como solución un reforma agraria que garantice la soberanía alimentaria de los pueblos, entendida como el derecho de las regiones a proteger, apoyar y promover sus propios sistemas de producción agraria, sobre la base de una producción basada en el modelo social y familiar de agricultura, destinada a abastecer el mercado interior de alimentos en la cantidad y calidad suficientes. “Nos oponemos a que la agricultura y la alimentación sean objeto de una negociación comercial en la que todo se subordina a los intereses especulativos de las grandes multinacionales que deslocalizan las producciones en función de sus intereses y denunciamos las políticas neoliberales que surgen de la OMC y sus efectos perversos en el mundo rural tanto del Norte como del Sur. Algo se está haciendo mal cuando los distintos gobiernos no son capaces no de ponerse de acuerdo en algo tan importante y vital como el hambre.”, ha matizado Rafael Hernández, Responsable de Relaciones Internacionales de COAG.

Denunciamos igualmente las estrategias del modelo agroindustrial basadas en la promoción interesada de los organismos genéticamente modificados y nos oponemos por tanto al desarrollo de los mismos. El modelo de “Revolución Verde”, basado en los transgénicos, agudizaría la crisis agraria y alimentaria.

Apostar por el modelo social y familiar de agricultura es uno de los pasos necesarios para frenar el hambre en el mundo. El apoyo a un modelo industrial de agricultura, basado en los intereses especulativos de las grandes multinacionales, supondrá que unos pocos acumulen beneficios a costa del hambre de millones de personas.

Diario Digital Agrario, Internet, 6-6-08

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