Ecuador: el petróleo agita el avispero ambiental en la Amazonía

Idioma Español
País Ecuador

Cuando se trata de puntualizar sobre políticas energéticas y ambientales, los efímeros ministros que han desfilado durante la última década por ambas carteras de Estado, siempre han manejado un doble discurso

Por un lado han elogiado al país megadiverso que tenemos y han jurado respetar el ecosistema.

Pero, por otro, han negociado la explotación de nuevos pozos petroleros a espaldas de sus propietarios: las comunidades indígenas de la Amazonia.

Esa relación perversa entre Gobierno y petroleras es evidente en Pastaza donde el pueblo de Sarayaku, convertido hoy en símbolo de la resistencia, sigue luchando para impedir que la Compañía General de Combustibles (CGC) extraiga crudo en 135 000 hectáreas de selva virgen.

Los shuar, que habitan Morona y Pastaza, también pelean estos días para rechazar la concesión del Bloque 24 a la petrolera Burlling- ton.

Su ingreso, según denuncian, se hizo violando el art. 84 de la Constitución, que obliga al Estado a consultar previamente con las comunidades.

En otros sitios como el Parque Nacional Yasuní, declarado Reserva de Biosfera, Petrobras se aprovecha de la necesidad de dinero rápido que tienen las comunidades y logra autorizaciones para explorar y explotar el petróleo en sus tierras.

De todo esto solo queda una lección: nada compensa el daño causado en los territorios.

Si no, únicamente hay que recordar lo que ocasionó la petrolera Texaco y sus intentos por dilatar el juicio.

“De todo esto solo queda una lección: nada compensa el daño causado por las petroleras en tierras amazónicas”.

El Comercio, Ecuador, 11-6-05

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