México: el desabasto agrícola

Idioma Español
País México

"Hemos pasado de ser un país quasi independiente en la producción de granos y semillas a un país dependiente de las importaciones de éstas. Hoy producimos únicamente el 60 por ciento del maíz; el 29 por ciento del arroz y, el 30 por ciento del trigo que consumimos. Todo lo demás es importado"

En términos comerciales, México es uno de los países más abiertos al mundo. Cuenta con 12 tratados de libre comercio, los cuales le permiten comerciar con más de 40 países. A raíz de esto, nuestro país ha podido cuadruplicar sus exportaciones, especialmente las manufactureras. La relación comercial de México con el resto del mundo permitirá que este año la Inversión Extranjera Directa ascienda a más de 17 mil millones de dólares.

El comercio exterior, sin duda, ha mejorado las condiciones macroeconómicas de nuestro país. Por ejemplo, el ingreso per cápita se duplicó a diez años de la firma del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCAN). Sin embargo, estos beneficios no han podido reflejarse en toda la población. En especial, de quienes dependen del sector primario; el de la agricultura, ganadería y pesca. Este sector, del cual depende el 23 por ciento de la población y el cual produce 4 por ciento del Producto Interno Bruto parece ir en caída libre desde la implementación de estos tratados. Durante los primeros diez años del TLCAN nuestro país duplicó las importaciones de los diez cultivos básicos de la dieta nacional: maíz, fríjol, trigo, soya, sorgo, cebada, ajonjolí, cártamo y arroz. La situación pecuaria no es mejor. Tan sólo en este año, las importaciones de pollo crecieron 104 por ciento y las de carne de res 192 por ciento. La falta de competitividad, los rezagos en política agrícola y, en especial, los grandes subsidios a la agricultura estadounidense han hecho que la actual producción de alimentos en México no pueda, siquiera, satisfacer la demanda nacional. Lo que ya perdimos Hemos pasado de ser un país quasi independiente en la producción de granos y semillas a un país dependiente de las importaciones de éstas. Hoy producimos únicamente el 60 por ciento del maíz; el 29 por ciento del arroz y, el 30 por ciento del trigo que consumimos. Todo lo demás es importado. Lo mismo sucede con otros productos: café, frijol, nueces, carne de puerco, etc. Sin embargo, este problema va mucho más allá del impacto económico de quienes dependen de este sector. El desabastecimiento agrícola es un problema de seguridad nacional. Este crea un problema de dependencia exterior y debilidad y vulnera la soberanía nacional. En lo que va de este año, el déficit agrícola con Estados Unidos asciende a 14 por ciento y las tendencias indican que seguirá creciendo. El gobierno de México necesita quitarse la venda de los ojos y exigir, al tú por tú, se detengan los cuantiosos subsidios a la agricultura de ese país. Nunca he sido promotor de las economías dirigidas o populistas, siempre he creído que el libre mercado es más eficiente y genera mayores beneficios a la sociedad; pero es necesario hacer un paréntesis cuando se trata de rescatar un sector tan sensible y tan ligado a la pobreza de México. El sector agrícola necesita la pronta intervención del gobierno ante este problema. En el campo no sólo nos jugamos el porvenir económico de millones de mexicanos, sino también la soberanía nacional.
Yucatán, México, 29-8-05

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