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Biodiversidad en América Latina y El Caribe

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Autor Mar de fueguitos Idioma Español Pais México Publicado 5 julio 2017 12:41

Audio - Los proyectos REDD no son distintos a otros proyectos del modelo extractivo

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Claudia Ramos, integrante de Otros Mundos A.C./Amigos de la Tierra México y co-coordinadora del Programa de Bosques y Biodiversidad de Amigos de la Tierra América Latina y el Caribe (ATALC), dio una entrevista a "Mar de Fueguitos", un programa que se emite en 97 Irratia, la radio comunitaria de Bilbao, País Vasco.

Extractos:

Para nosotros, el mecanismo de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de los bosques (REDD) no es diferente de la minería o de las represas y las comunidades también lo comparten así, porque implican también procesos de extracción o de inmovilización de las comunidades en el territorio. Es como decirles: "Acá hay bienes comunes naturales, guárdenmelos para más al ratito ya que abajo hay algún mineral valioso" o "guárdenmelos para que yo pueda vender carbono", en el marco de la carbonización de las economías.

Ahora hay un impulso muy grande apuntándole a una estrategia nacional REDD. Se están llevando a cabo proyectos llamados "Acciones Tempranas REDD" en varios estados de la Republica (Yucatan, Jalisco, Chiapas). La Alianza México REDD+ está siendo impulsada por varias grandes ONGs como The Nature Conservancy. Todos tienen muchos piecitos puestos en cada uno de los Estados, mientras algunas otras organizaciones más locales le hacen el juego. Nosotros decimos que son los coyotes verdes.

En 2015, hicimos un análisis del dinero destinado a los proyectos REDD en México y vimos que de cada 10 pesos mexicanos destinados, solo 1 peso llegaba a una comunidad para el pago de un proyecto REDD. Todo lo demás se quedaba en manos de estas grandes ONGs.

La Alianza busca que cada Estado desarrolle sus propios marcos jurídicos para la implementación de REDD+. Eso significa reglamentar la medición de carbono, ya que no hay una metodología común hasta ahora para medir cuánto carbono se absorbe en los diferentes ecosistemas. Implica también cambios jurídicos en la legislación en las cuestiones forestales. Se crean marcos jurídicos mucho más restrictivos sobre el uso forestal y sobre los cambios de uso de suelo cuando en Chiapas por ejemplo, muchas comunidades están acostumbrados a decidir lo que pasa en sus territorios.

Ahora que se están afinando los procesos de financiarización de la naturaleza, los promotores de REDD+ dicen que ya quieren tomar en cuenta a las comunidades. Pero jamás hablan del proceso de inmovilización que implican los proyectos REDD+, así como el cambio de lógica que conlleva. Muchas comunidades no observan el bosque de una manera tan separada como lo propone REDD+: sus sistemas de producción agrícola o del agua están integrados al bosque. Estamos hablando de lógicas totalmente distintas, incluso desde el punto de vista espiritual, ya que para muchas comunidades es muy importante el bosque dentro de lo que llaman el monte, que es el alimento, la casa, el cobijo. Su visión es bastante alejada de la lógica que se quiere imponer.

Aún así, se pidió un préstamo de 50 millones de dólares al Banco Mundial para el impulso de los proyectos REDD en México. Parece que lo que se va a obtener es mucho más, pero lo que quedará en las manos de las comunidades no será casi nada. Muchas ONGs se llevan una buena tajada y se crean procesos de especulación porque tampoco existen esquemas definidos para reglamentar los pagos de bonos de carbono. Muchos están en procesos de mercado que tienen que ver con especulación y que no necesariamente son controlados por los Estados.

No sabemos hasta dónde está el impulso a los proyectos REDD+ en México en años por venir pero sabemos que se está preparando el terreno.Todo el impulso al cambio de los marcos jurídicos y legales a niveles estatales y locales nos da una idea de hasta dónde va. Es un clásico en México, donde las reformas estructurales siempre vienen antes de la entrada de grandes proyectos o de grandes capitales que privatizan los bienes comunes naturales. Por eso siempre estamos alerta.

Las comunidades están muy conscientes de lo que significan en sus territorios esos procesos de financiarización de la naturaleza. No solo tienen que ver con la restricción del uso de las masas forestales sino también que son vinculados con proyectos de extracción y de bioprospección. En la Selva Lacandona, hemos tenido buenas experiencias en términos de la capacidad de las comunidades a organizarse para poder parar los proyectos de grandes empresas farmacéuticas que quieren robarles no solo las plantas sino los patrimonios bioculturales y los conocimientos de los pueblos.

Hay que resaltar la importancia del conocimiento que tienen las comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes, sobre el manejo de sus bienes comunes naturales. Se ubican desde una lógica que no pertenece a la lógica de todos los procesos de privatización, mercantilización y financiarización de la naturaleza.

Fuente: Otros Mundos Chiapas


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