Argentina: Los primeros frutos del extractivismo

Idioma Español
País Argentina

En marzo de 2014, el incendio de un pozo de la empresa YSur dejó al descubierto la peligrosa convivencia con el sector hidrocarburífero en Allen, lugar poblado en la zona de mayor producción de frutas del Alto Valle. El inédito avance de la extracción gasífera en los últimos seis años ha dejado una estela de contaminación e impactos. Primeramente bajo responsabilidad de la norteamericana Apache, es hoy continuada por la subsidiaria de YPF antes mencionada.

En contrapartida, vecinos y organizaciones locales han logrado una organización que permitió, en su momento, declarar a Allen como libre de fracking, municipio enclavado en el corazón de la industria del tigth gas provincial y quinta productora a nivel nacional.

Pozo en perforación en plena zona productiva Allen / Martín Barzilai ( SubCoop)

Por OPSur.- Desde 2008, cuando el gobierno nacional a través de la Secretaria de Energía impulsó el programa Gas Plus, se inició un inédito avance de la extracción gasífera en la zona de Allen. Con la intensión de incentivar la producción gasífera y revertir el saldo negativo de la importación de gas por el país, el gobierno nacional concedió una serie de beneficios entre los que se destaca el aumento del valor del gas producido. En 2009, Estación Fernández Oro [EFO], de la mano de la norteamericana Apache, entra en el programa Gas Plus III, lo que motivó el desarrollo de la explotación de tight gas y produjo un crecimiento de pozos en medio de zonas productivas frutícolas. Pero es ya con el boom de Vaca Muerta en 2013, y el fuerte impulso al mundo de los no convencionales donde este tipo de explotación encuentra las mejores condiciones de desarrollo: baja de costos asociados al aumento de la explotación, mayor ingreso de tecnología propiciado por Nación, llegada de nuevas empresas de servicio compitiendo, mejor logística, explotación con múltiples pozos por locación, baja en los tiempos de perforación y fractura, entre otros factores. Según la petrolera norteamericana Apache en 2013 existían unos 87 pozos, mientras que a fines del 2014 a YSur se le contabilizó 160 en toda el área.

Este avance acelerado de los últimos dos años, trajo consigo numerosas consecuencias negativas, como peligrosos accidentes, denuncias por malos procedimientos y la afectación directa a miles de personas que conviven diariamente con pozos y ductos, plantas, basureros, etc. Estas situaciones son propias de la actividad extractiva a gran escala y el cambio de empresa no lo excede. Apache es una empresa altamente cuestionada por su forma de operar, tanto en el Alto Valle como en la zona centro de Neuquén por comunidades mapuche. La compra de la empresa por parte de YPF, que la convirtió en una subsidiaria llamada YSur, modificó la forma de relacionarse pero no los impactos.

Conviviendo con pozos

El miércoles 19 de abril del 2014, Rubén Ibáñez y su familia miraban televisión mientras compartían la cena. A las 21 horas, una gran explosión rompió con la armonía de la mesa y todo se convirtió en un caos; “pensamos que habían chocado camiones, fue una explosión tremenda, el olor entró por la puerta y comenzamos a sentir un ardor de la san putas, y vimos las llamas que salían como a cuarenta metros. Los trabajadores no hallaban que hacer, se comenzaron a juntar, llegaron los bomberos pero qué iban a hacer si no tienen nada. Ahora dicen que la empresa petrolera le regaló espuma para los incendios después del hecho”, cuenta Rubén.

Rubén es cuidador del vivero de una chacra de la zona, tiene 63 años y hace seis llegó al lugar junto a su familia. A los dos años de instalarse, llegaron los pozos y desde ese momento comenzaron los problemas de salud; “llegó a haber más de veinte tremendos motores todo el día prendidos todo el día, a la noche cuando uno se levantaba al baño, escupía todo negro y estábamos con las ventanas cerradas, parecía que uno había tomado aceite quemado. También me daba un ardor de vista”.

Vivero en donde vive Ruben Ibañez afectado por la explosión del pozo gasifero EFO 141 /Martín Barzilai ( Subcoop)

Toda la primera etapa de construcción del pozo suele ser el momento más traumático para los vecinos. Se inicia con el desmonte de las chacras hasta quedar un desértico rectángulo que va desde 1 a varias hectáreas. Los vecinos deben soportar insufribles ruidos por el constate movimiento de los equipos para la perforación, las enormes cantidades de camiones circulando con agua, químicos, gasoil, arena y los equipos prendidos todo el día en el momento de la fractura hidráulica. Estos emanan grandes cantidades de gases, venteos que tienen como función descomprimir la presión del pozo y se queman emitiendo al aire un sinnúmero de gases contaminantes. Todo esto, hasta el trabajo de terminación del pozo en donde tan solo quedan unas válvulas a la vista, llamadas “árbol de navidad”, el proceso es increíblemente molesto y extremadamente peligroso para los vecinos. Últimamente, para contener las altas e intensas llamas del venteo colocan unos bloques muy altos de cemento nos cuentan las personas entrevistadas.

El EFO 141 es el pozo vecino de Ibáñez que explotó en marzo del 2014 y dejó como consecuencia la agudización de su ya afectado estado de salud, una casa llena de fisuras en las paredes, animales muertos y su familia con afecciones. A tan solo unos meses, el 14 de julio del 2014, una nueva explosión conmovió a los vecinos del barrio Costa Oeste. Grandes llamas iluminaron la noche del rural barrio mientras el humo negro penetraba las casas. En una locación que se encuentra a metros de las ruta nacional 22, el EFO 236 era perforado en medio de otros pozos ya existentes. La torre 146 estaba a cargo de la empresa noruega DLS Archer Limited, como tantas otras veces en el área. Si bien el incendio y explosión no pasó a mayores y fue controlado por los bomberos, cabe destacar que esta empresa lleva ya varios episodios contaminantes y peligrosos en lo que va de la corta vida del boom no convencional.

La historia de Ibáñez no es particular, sino más bien algo generalizado. Gustavo Barrera tiene 41 años, hoy trabaja en una escuela y nació en una de las siete casas de barro que se fueron construyendo sobre tierras fiscales –sobrantes de chacras- en la costa del Río Negro. Éstas fueron impulsadas por trabajadores que venían a hacer la temporada y encontraron en el Valle una posibilidad de vivir y quedarse a trabajar en la fruta, actividad que él también realizó desde los 12 a los 30 años. Según recuerda, en su niñez ya estaban los primero pozos exploratorios de YPF en cercanías del barrio; “ahora no se derrama el crudo como en esos tiempos, antes tiraban a baldes de petróleo, el pozo derramaba y nosotros jugábamos con el petróleo derramado. Después se llevaron todo y lo cerraron, volvieron pero mucho más cerca de las casas en el 2010”, recuerda.

Pozos del área Estación Fernadéz Oro /Alexis Vichich

El ruido que genera el pozo en frente a las casas de los vecinos se torna sufrible al comenzar el dialogo, “ahora que están las nubes bajas se escucha más fuerte” nos aclara Gustavo mientras señala el pozo que se ve por la puerta sentado desde la mesa de su casa. Irene, es su hermana, tiene 36 años y es también nacida y criada en el lugar. Nos cuenta que apenas llegó la empresa Apache en 2010 comenzaron los problemas, “lo primero que nos pasó fue con el agua, se nos desapareció del pozo, perdimos la napa. Después nos vinieron a retar, nosotros en otoño juntamos las hojas que caen de los árboles y las prendíamos fuego, nos dijeron que eso no lo hagamos más”.

Gustavo levanta su mano como pidiendo permiso, también quiere hablar del agua. “Nosotros tomamos el agua de pozo, tuvimos que hacerlo más hondo y ponerle bomba, a veces salen una cosas blancas que antes no salían, realmente no sabemos qué estamos tomando, tendríamos que analizarla”. Irene interrumpe y cuenta que sus intenciones de saber qué consumen día a día la motivó a hacer algo. “Una vez, llevé una botellita con agua al municipio para analizarla, me dijeron que la dejara, que venían de Cervantes – a 40 km de Allen- u otro lado a analizarla, pero nunca nos dieron respuesta. Nosotros tenemos dudas del agua, hubo un tiempo en que la comprábamos, pero cuando se puso más cara ya tuvimos que dejar”.

El paisaje de los barrios de la costa del Rio Negro en Allen está cambiando notablemente. Gustavo comenta que “antes se escuchaban los pajaritos, los patos, ahora amaneces con el ruido éste del pozo. Antes también pescábamos percas, ahora ya no hay más”. Para muchos vecinos ya no es nada grato amanecer con una chacra menos y como vecino un pozo pero Irene cuenta que cuando la petrolera llegó, hasta se pusieron contentos. “Nosotros pensamos cuando pusieron los pozos, que ésto iba a ser para bien, que quizás nos daban la posibilidad de tener una casa mejor, pero la verdad que ha sido para peor todo”, remata mientras el más ruidoso de los pozos no para de chillar.

Ductos sobre el río y los cambios de mandos

La Pasarela es un pequeño barrio semi rural ubicado en el sobrante de chacra del lote 26, su nombre es producto del puente colgante que la actividad petrolera colocó. Alfredo Svampa, productor de la zona, nos cuenta la historia de esta pasarela; “habían tres tanques grandes en la planicie, los camiones tenían que ir por Paso Córdoba –puente ubicado a 30 km de Allen- y llegar hasta los taques para descargarlos y cargarlos. Lo hicieron durante años ese traslado y lo dejaban en la planta Fernández Oro, en donde se destilaba. YPF le vendió a Bridas la concesión del área y ésta considero que no era práctico y que era muy costoso, entonces comenzó a trabajar armando los ductos, para evitar esos viajes. Hicieron una planta colectora del otro lado del río y buscaron conectarla con la planta, así fue que conectaron esos caños sobre el río, que son tres, uno de petróleo, uno de gas y otro que lleva agua para las perforaciones”. Los ductos ahora están desconectados pero lejos de estar abandonados. YSur parecería esperar destrabar los problemas que tuvo con el superficiario durante las negociaciones.

Planta gasificadora Estación fernadéz Oro en Allen / Alexis Vichich

Celia e Isabel son la presidenta y vice respectivamente de la Comisión vecinal del barrio La Pasarela donde actualmente viven unas 25 familias. Orgullosas de sus gestiones nos dicen que “conseguimos que nos mensuren la tierra y nos den certificado de derecho ocupacional, con ello ya pudimos colocar la luz, antes llegaba el tendido eléctrico para la pasarela y no había para el barrio”. Celia tiene un pequeño mercadito de barrio en donde los vecinos pueden encontrar las cosas necesaria para el día a día, ella nos cuenta que “el agua que tomamos es toda de bombeo, viene de pozo, no tenemos gas, que es algo insólito, vivimos cerca del venteo de gas y nosotros no tenemos gas, para cocinar usamos garrafas y para calefaccionarnos usamos leña en el invierno”.

Isabel vive a escasos metros de Celia, al final de la calle, y su casa está literalmente conviviendo con un pozo de la EFO. Recuerda que “acá no había calles, íbamos a la escuela 54 de Fernández Oro, para salir cruzamos por la chacra de Pirí, hoy ya los chicos van más cerca a la escuela 79. El pozo está desde que yo era chiquita, tendría unos 10 años, recuerdo a las torres cuando venían a trabajar, los empleados comían asado a la orilla del río, ahora tengo 41 años, los pozos estuvieron toda la vida ahí. La empresa petrolera hizo la calle que llega hasta mi casa y arregló el puente de hierro que nos conecta con los demás barrios”.

La convivencia para Isabel es soportable. “No podemos quejarnos con dos meses que vengan a hacer ruidos si después vivimos todo el año en una tranquilidad. Lo que sí se escucha es el ruido que se hace desde planta –batería I y II de clasificación de gas y petróleo- porque las torres hace años que no vienen. Nunca tuvimos ningún problema de salud, para ser sinceros, seguro alguna consecuencia a futuro tengamos, pero por ahora no hubo ningún drama”. Con fondos de responsabilidad social empresaria [RSE] que les aporto YSur, los vecinos pudieron organizar desde la comisión el primer día del niño en el barrio. “Nos acercamos a la empresa a pedirle una ayuda y nos pusieron los peloteros, los regalos para los chicos, no tuvieron ningún problema. Ahora estamos viendo si nos pueden ayudar con el arreglo de las calles porque queremos que el colectivo entre al barrio dos o tres veces al día aunque sea, hoy para tomar un colectivo tenemos que ir hasta la ruta 22 –2,5 km-. La empresa de colectivos nos dijo que si las calles estaban arregladas podían meterse al barrio y son las camionetas de la empresa petrolera la que más usa las calles”.

Según las vecinas, el cambio de manos de la empresa se nota, YSur modificó la dura política de no dialogo con la que Apache operó durante años para darse un principio de acercamiento a los vecinos. Las opiniones vertidas de la Comisión Vecinal dan cuenta de ello, Celia cuenta que “la empresa ha tomado gente del barrio para trabajar pero esto recién se dio con YSur”. También el reciente lanzado plan “EFO Sustentable” es parte de la búsqueda de consenso que la empresa está llevando adelante con fondos de RSE; se ha invertido tanto en comunicación en medios como aportes instituciones para el hospital, los bomberos y las comisiones vecinales.

Las voces que dicen no y los avatares del fracking

En 2012, cuando las críticas al fracking en la zona comenzaban a emerger fruto de activistas nucleados en la Asamblea permanente del Comahue por el Agua (APCA), autoridades rionegrinas y empresas negaron rotundamente que la técnica se estuviera utilizando en la región. La llegada y avances entonces varias idas y vueltas, lo que genera preocupantes antecedentes en cómo se trata la problemática en la región.

El joven periodista Diego von Sprecher, diario Rio Negro, es quien más tinta ha vertido en contar lo que fue ocurriendo en EFO. A fines del 2012 entrevistó a Claudio Barone, Jefe de Asuntos Públicos de Apache, quien negó las denuncias bajo el argumento de que no estaban explotando shale ni haciendo multi-pozos. Esto es una verdad a medias. Que en la EFO no se hace shale es verdad, como así también que no se usa el sistema multi-tap; hechos que si ocurren en el área neuquina Loma Campana (YPF-Chevron) con las torres walkings rigs –son más conocidas como arañas y destacan ya que se mueven mecánicamente sin necesidad de desarmar para cada pozo la torre de perforación. Pero lo que ocultó Apache es que están extrayendo hidrocarburos no convencionales, más precisamente tight gas (o de arenas compactas) y que estaban utilizando la fractura hidráulica. La otra verdad a medias es que estaban trabajando con pozos verticales y no horizontales, pero en cuanto tengan la necesidad de hacer perforaciones horizontales las iban a realizar. Por último en las perforaciones que estaban llevando adelante, había multi-pozos hechos con torres más chicas y desmontables.

Este mismo discurso reapareció en agosto del 2013 en marco de la presentación de la ordenanza que prohibía el fracking en el ejido urbano por parte de APCA al Concejo Deliberante de la ciudad. Para ese entonces ya era la segunda ordenanza en la provincia que declaraba al municipio libre de fracking. El 15 de julio en Cinco Saltos, ciudad de la misma provincia, el concejal José Chandía presentaba la primera ordenanza del país que excluía al método de fractura hidráulica en un ejido.

Si bien la de Cinco Saltos sigue vigente, en el caso de Allen, tres meses después de su sanción, la ordenanza fue declarada inconstitucional por el provincial Tribunal Superior de Justicia, quien argumentó que no son facultades de los municipios legislar en materia de hidrocarburos, dando el guiño a las primeras manifestaciones gubernamentales. La ironía de la vida hizo que los argumentos más fuertes en contra de la ordenanza promovida por el APCA, provengan del juez del tribunal Ricardo Apcarian.

La resolución del caso había generado reacciones adversas en el poder provincial que anunció líneas para resistir la medida. Una vez aprobada esta por unanimidad la ordenanza, el gobernador de la provincia Alberto Weretilneck manifestó su enojo y fue categórico: “Vamos a ver la ordenanza en su detalle, lo está analizando la Fiscalía de Estado. Vamos a tener una reunión con las áreas involucradas para analizar las acciones provinciales pero lo que está claro es que no hay fracking en Río Negro y que la materia ambiental es potestad provincial” espetó en declaraciones a la AM local La Carretera. De esta manera el discurso de la empresa calo a planos gubernamentales, ocultado que el tight gas también es no convencional y que utiliza fractura hidráulica masiva.

Pero el gobernador no fue el único en tomar en voz propia las palabras de la empresa. El senador por Rio Negro del FPV y futuro candidato a gobernador para enfrentar al actual mandatario, Miguel Pichetto, también recayó en reafirmar el discurso. “Yo entiendo la inquietud que lleva a los concejales a tomar decisiones de esta naturaleza pero el mensaje tiene que ser tranquilizador. Nuestro sistema es convencional. No hay fracking ni yacimientos para hacer fracking en Río Negro”, dijo también en la AM La Carretera y, de la misma manera que el gobernador, remarcó que ciertos temas no son de incumbencia municipal. “Estamos hablando de temas que no nos competen. Uno puede tener preocupaciones en lo ambiental pero es el Estado quien debe salvaguardar el medio ambiente. Los hidrocarburos son competencia del estado provincial”.

Pero éste no es el único hecho que ocurrió en torno al avance de la frontera extractiva petrolera, un mes antes –en julio- se subastó el emblemático predio de la ex Millacó, todo un símbolo de la producción frutícola. Graciela Vega es profesora de historia e investigadora de la organización local Proyecto Allen. Fruto de un extenso trabajo de reconstrucción realizado junto a un grupo de investigadores resume la historia de la cooperativa: “Millacó fue una bodega muy recordada pues inició su actividad en los albores de Allen. En 1933 un grupo de agobiados y desesperados productores de la ciudad de Allen decidieran reunirse para formar una cooperativa y así hacer frente al monopolio de la empresa inglesa AFD (Association Fruit Corporation).” (Julio, 2013)

Aerea del depósito regional de arenas para fractura hidraulica Allen en la ex Millacó/ Alexis Vichich

La unidad, la solidaridad y la hermandad en pos de un futuro mejor, llevó a estos productores a buscar la asociación y el cooperativismo como herramienta ante el avance de las multinacionales. Seguro que ninguno de ellos se imaginó que, 80 años después, en una escandalosa subasta pública a puertas cerradas se le entregaría el predio y los galpones a la empresa de servicios petroleros TSB, propiedad del empresario neuquino Claudio Urcera. El depósito almacena los sacos de arena para fractura hidráulica provenientes de China y Brasil, éstos llegan en trenes desde el puerto hasta Allen y se distribuyen en camiones a las distintas áreas de la cuenca neuquina. Productores locales asociados, mostraron su asombro y enojo ya que las promesas gubernamentales habían sido abrir en ese lugar un mercado concentrador para comercializar las frutas y hortalizas de la zona.

Tanto APCA como Proyecto Allen han hecho un trabajo de concientización en la zona con videos, talleres, charlas, muestras, marchas, festivales, etc. En marzo de 2015, organizado por Proyecto Allen, se presentó el libro “20 mitos y realidades del fracking” con una parte del colectivo que lo escribió, como el abogado ambientalistas Enrique Viale, el geógrafo Roberto Ochandio y la socióloga Maristella Svampa, quien manifestó su indignación ante el nombramiento en la Ingeniera química Dina Magani a la Secretaria de Medio ambiente de la provincia. Según Svampa, es incompatible ser parte de una empresa que entre su cartera de clientes tiene a las empresas a las que debe como Secretaria de Medio Ambiente controlar.

En Allen el futuro es incierto y pujante. En este articulo, intentamos mostrar los primeros frutos del “mal desarrollo” -al decir de Maristella Svampa-, el avance de fronteras de actividades extractivas que atentan contras las economías regionales centenarias como en el caso la fruticultura, afecciones en la salud de los vecinos, cambio de la configuración del entorno ambiental, desarticulaciones de las relaciones de los productores, cooptación de vecinos e instituciones, proceso acelerado de inflación, modificaciones de la relación entre las instituciones zonales con la entrada de YPF, entre otras.

La siembra de hoy, será la cosecha del mañana, solo es cuestión del que digno trabajo de concientización y organización que llevan adelante las organizaciones, vecinos, intelectuales, periodistas tenga sus frutos. El dialogo y el futuro es abierto, el debate comenzó desde el primer momento en que alguien le dijo no al fracking en Allen.

Fuentes consultadas

Diario Rio Negro (28/08/2013) Se usa fracturación hidráulica

Proyecto Allen (04/03/2015) Relevamiento de pozos en Allen

Diario Rio Negro (26/11/2012) Impacto de un yacimiento que convive con las chacras.

Diario Rio Negro (31/03/2014) Alerta entre vecinos de Allen por venteo de pozo de gas.

Diario Rio Negro (15/07/2014) Incendio en un pozo petrolero en Allen reactivó el alerta.

Diario Rio Negro (13/12/2014) EFO, el corazón gasífero de Río Negro.

Am 740 La Carretera (25/08/2013) Weretilneck: “No hay fracking en Rio Negro”

Am 740 La Carretera (25/08/2013) Pichetto: “No hay mayor contaminación que la pobreza extrema”

Observatorio Petrolero Sur (15/08/2013) Cinco Saltos libre de Fracking: Entrevista al concejal José Chandia en Cartago tv

Diario Rio Negro (27/11/2013) Es inconstitucional la ordenanza antifracking de Allen

Proyecto Allen (20/07/2013) Millacó

Diario Rio Negro (25/07/2013) Escandalosa subasta de la ex-Millacó, en Allen

Fuente: OPSUR

Temas: Extractivismo, Petróleo

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