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Autor Gustavo Esteva Idioma Español Pais México Publicado 18 agosto 2017 18:39

"El extractivismo, esa forma actual del capitalismo, es claramente un camino de muerte". Palabras de Gustavo Esteva para el Foro “El extractivismo o la vida”

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"Está bien llamarle extractivismo a ese impulso suicida. Sabemos que el capitalismo no puede detener ni revertir ese camino de su autodestrucción. Pero sabemos también que es el deslizamiento a la barbarie, no una posibilidad de emancipación. No puede reproducirse en sus propios términos, no puede convertir lo que acumula en contratación de fuerza de trabajo, como hizo al nacer y ha hecho todos estos años para poder ampliarse."

Ciudad Ixtepec, Oaxaca

Compas del Comité Ixtepecano en Defensa de la Vida y el Territorio y de la Red Mexicana de Afectados por la Minería

Me entusiasma el nombre de su foro. Lleva la mirada hacia donde debe estar. Nos permite ver que la vida está en juego y llama por su nombre a la amenaza.

El capitalismo nació del despojo. “Privada”, en ‘propiedad privada’, viene de privar, de quitarle algo a alguien. El capitalismo nació al quitarle sus medios de subsistencia a los comuneros ingleses y crearles necesidades de techo, empleo, comida… que el propio capitalismo empezó a satisfacer. Esa ha sido siempre su historia. Arrebata para existir y crece con el trabajo de todos nosotros y con lo que arranca continuamente a la naturaleza.

El capitalismo nació como un modo de producción. Fue una nueva manera de organizar las maneras de producir que consiguió resultados espectaculares en casi todos los órdenes. Los atribuyó siempre a sus capacidades de organización e innovación, ocultando su ímpetu destructivo, la manera en que oprime y explota con más fuerza e intensidad que todos los regímenes anteriores. Su éxito se explica porque ha explotado más intensamente y a más gentes, animales y plantas que los explotadores de antes.

El capitalismo moderno abarca ya la sociedad entera. En su operación, moldea necesidades y deseos para que tomen la forma de las mercancías que produce y vende. No sólo existe afuera, como un aparato explotador, sino que ha logrado penetrar cabezas y corazones para seguir su camino destructivo hacia la ganancia que beneficia a cada vez menos personas.

Cuesta trabajo seguir llamando capitalismo a lo que hoy ocurre. Aunque se sigue produciendo a la manera capitalista, en todas partes, la dinámica actual se basa cada vez más en el puro despojo, no en producir. El sistema crece y se amplía y acumula porque quita más que nunca, destruye más que nunca, oprime como nunca antes.

Está bien llamarle extractivismo a ese impulso suicida. Sabemos que el capitalismo no puede detener ni revertir ese camino de su autodestrucción. Pero sabemos también que es el deslizamiento a la barbarie, no una posibilidad de emancipación. No puede reproducirse en sus propios términos, no puede convertir lo que acumula en contratación de fuerza de trabajo, como hizo al nacer y ha hecho todos estos años para poder ampliarse. Ya llegó a sus límites económicos, sociales y ecológicos. Por eso se lanza contra todo y contra todos. Disuelve el estado-nación, que fue la arena en que logró expandirse y ahora le resulta un obstáculo. Niega, pervierte y corrompe la democracia, que era su forma política, porque para despojar necesita a la policía y al ejército, no una fachada democrática. Disuelve cada día lo que quedaba del estado de derecho, que le sirvió para proteger su operación, porque ahora usa la ley para establecer la ilegalidad y garantizar la impunidad.

El extractivismo, esa forma actual del capitalismo, es claramente un camino de muerte.

Defender la vida, tanto la nuestra como la de la Madre Tierra y la de todos los animales y plantas con quienes convivimos, es hoy luchar contra ese capitalismo extractivista y depredador, detener el horror en que nos ha metido a todos.

No basta resistir, decir que no. Está bien que rechacemos lo que no queremos, todo eso que viene como si fuera progreso y así nos somete. Pero si sólo decimos que no, más temprano que tarde vamos a perder. Además de resistir, necesitamos construir algo nuevo, algo que esté al servicio de la vida y no de la muerte, algo que corresponda a nuestro propio camino y no al que nos han impuesto.

Tenemos camino propio. Si buscamos construir opciones de una vida digna, podemos buscar en nuestras propias tradiciones lo que hace falta. Con la comunalidad, con nuestra guendalisá, con la convivialidad del tequio y de la fiesta, con todo lo que nuestros ancestros inventaron y cultivaron, está sentadas las bases para que logremos el buen vivir, la vida buena, la manera propia de vivir en armonía con la naturaleza y con los demás, con los que no son como nosotros.

¡Viva el foro! ¡Viva la resistencia! ¡Viva la vida!
Gustavo Esteva
San Pablo Etla, agosto de 2017

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Fuente: M4


Comentarios

Comentario, por Franklin Mezua (28/08/2017)

Cuando se trata vida humana y la diversidad de la vida creo estamos enfocado a la vida en su integridad al planeta entero, y eso es en contexto se analiza en este artículo muy interesante, esta en juego la permanencia de la especie de vida en general, por las atrocidades del capitalismo. Debemos bucacar los medio alternativo de revertir esta forma de vida basado en la explotación y marginanacio del hombre y la des prefacio de los recursos de la madre tierra.


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