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Autor Miguel Falcon Idioma Español Pais América del Sur Publicado 20 mayo 2015 12:18

Agrotóxicos y avance de la frontera agropecuaria en el Gran Chaco

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Ana Álvarez, agrónoma de la Red Agroforestal (Redaf) dialogó con el programa radial Bajo Consumo, respecto del proceso de avance de la frontera agrícola en el Gran Chaco y los efectos sobre los productores tradicionales y las comunidades wichi. Álvarez, que vive desde 2001 en Salta y trabaja junto con la asociación Cajonat por la defensa al acceso a la tierra de comunidades wichi, explicó que el Gran Chaco es una región ecológica que compartimos territorialmente con Paraguay y con Bolivia.

Por superficie, el Gran Chaco, que tiene unos 800 mil kilómetros cuadrados, es la segunda ecorregión boscosa de importancia en Sudamérica después de la selva amazónica.

La agrónoma destacó que en Argentina el Gran Chaco es la ecorregión con mayor conversión de uso del suelo en el siglo XX y XXI, es decir es donde mas desmontes hubo para uso ganadero, agrícola-ganadero y ahora agrícola. El avance de esta frontera sobre bosques, se debió, según Álvarez a dos cosas: Por un lado, “debido a la especulación por el precio por hectárea que es diez veces menos que en la Pampa”; y en segundo lugar, “a causa del rendimiento de la tierra” que inicialmente puede ser similar al pampeano, aunque la incertidumbre sobre su degradación del suelo es enorme.

Asimismo, comentó que existen otros casos en el mundo de introducción de paquetes tecnológicos ajenos a las áreas semiáridas, como el Gran Chaco, y que generaron degradación de un 10% de las tierras. Tal es el caso de Australia. En el Gran Chaco también es posible ver salinización, contaminación de napas, suelos, desertización, lo que genera conflictos por acceso al agua y a la tierra.

Hecha la ley, hecha la trampa

En 2007 se sanciono la “Ley de presupuestos mínimos de ordenamiento territorial de bosques” y luego entre 2008 y 2009 las provincias hicieron lo suyo. Dichas leyes zonifican según importancia de conservación o de explotación los bosques cartografiados, que se expresa en una clasificación en tres colores: verde, aquellas zonas explotables; amarillas, de mediana conservación; y las zonas rojas, aquellas de manejo sustentable y conservación.

Mucho de lo que sucedió en Salta respecto a los desmontes llevó a la sanción de la denominada Ley de Bosques y, sobre todo, a partir de la gran militancia ambiental que se suscitó al respecto. Pero en 2008 cuando Salta zonificó, se aprobó el desmonte de 500 mil hectáreas a pesar de la oposición de movimientos de comunidades originarias y organizaciones campesinas en las audiencias publicas (ver la nota).

Desde 2009 a la fecha, diferentes mecanismos permiten apelar a cambios en la zonificación aduciendo que la escala de representación cartográfica no detalla espacios de poca superficie que si serían aptos para explotación. Para Ana Álvarez, “esto llevó a que se hayan convertido mas de 100 mil hectáreas, a las que hay que sumar el desmonte ilegal de otras 15 mil en el departamento de San Martín, en Salta”.

“Pulverizar a la gente”

La entrevistada destacó que son muchos los empresarios que adquieren títulos de propiedad en un mercado en el que se vende tierra con “gente adentro”. “Entre los empresarios conocidos están Romero, ex gobernador de Salta, Franco Macri y otros”. De allí que luchar contra los desalojos es mucho mas frecuente en este tipo de tierras que en las tierras fiscales.

Varios aspectos están invisibilizados en el Gran Chaco. Primero, las concentraciones en la aplicación de herbicidas no son homogéneas en Argentina, como se suele pensar desde la pampa húmeda. “Al hacer más calor, el herbicida se volatiliza más y ello se compensa con una mayor concentración en la pulverización”.

Segundo, en relación al hecho de que la pulverización de herbicidas solo se encuentra regulada en cuanto a las distancias mínimas de seguridad en los centros urbanos. En tanto que las poblaciones que viven en “reductos de monte al lado de la producción de monocultivos de poroto o soja, están siendo pulverizadas e invisibilizadas”.

Por último, “no existen estadísticas de las afecciones epidemiológicas que se sufren. Sin embargo, existen casos de afecciones dermáticas, bronquiales y aumento de los casos de cáncer. Pero en los partes de defunción, solo aparece muerte por paro cardio-respiratorio”, concluyo Álvarez.

Fuente: Notas


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