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Autor Tatiana Pardo Ibarra Idioma Español Pais Colombia Publicado 15 noviembre 2017 11:44

Colombia: Revelan mapa que enciende alarmas sobre el daño ambiental en el país

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"Si se compara este mapa con el anterior, del año 2015, se puede ver que el área transformada es de exactamente 1’462.839 hectáreas, lo que equivale al 1,86 por ciento del área total de Colombia. La región del Caribe tuvo el mayor porcentaje de transformación (con el 8,3 por ciento de su área), seguida de la región Andina (con el 2,67 por ciento)".

El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) lanzó este martes el nuevo Mapa de Ecosistemas Continentales, Costeros y Marinos de Colombia a escala 1:100.000, que deja ver cómo se han transformado en menos de dos años aproximadamente 1’500.000 hectáreas de ecosistemas naturales, siendo los bosques húmedos, las sabanas estacionales e inundables y las zonas pantanosas los más impactados.

El informe arrojó que el país tiene 91 ecosistemas, de los cuales 70 son naturales y 21, transformados. Los páramos fueron los únicos que no mostraron una degradación.
Si se compara este mapa con el anterior, del año 2015, se puede ver que el área transformada es de exactamente 1’462.839 hectáreas, lo que equivale al 1,86 por ciento del área total de Colombia. La región del Caribe tuvo el mayor porcentaje de transformación (con el 8,3 por ciento de su área), seguida de la región Andina (con el 2,67 por ciento).

Este mapa es el documento más detallado para saber el estado de salud en el que se encuentran nuestros ecosistemas, pues cruza datos de biomas y unidades bióticas, de ecosistemas marinos, de geopedología, del clima y de la cobertura boscosa de Colombia.
“Les estamos dando a todas las corporaciones autónomas regionales, a los ministerios, a Planeación Nacional y líderes políticos la información necesaria sobre nuestros ecosistemas; dónde están, cuántos tenemos, en qué estado de conservación se encuentran y cuáles son sus amenazas, que van desde la variabilidad climática hasta la ampliación de la frontera agropecuaria, los incendios de la cobertura vegetal, la tala indiscriminada y la minería ilegal”, advierte el director del Ideam, Omar Franco.

En cuanto a los departamentos a los que habría que ponerle la lupa, la mayor transformación de ecosistemas naturales se concentró en Caldas (con 14,54 por ciento), seguido de Cundinamarca (12,23 por ciento) y Santander (11,80 por ciento). De otro lado, los departamentos que evidenciaron alguna recuperación de sus ecosistemas naturales fueron Huila y Risaralda.
Franco advierte que estas cifras no están aisladas. Afecta también el hecho de que el 40 por ciento de los suelos de Colombia presentan algún grado de erosión, que el año pasado arrasamos con 178.597 hectáreas de bosque, que cerca de 12 millones de personas están en peligro por amenaza de inundación y que todos los municipios tienen algún riesgo por cambio climático.

Por ejemplo, se identificaron 27’086.352 hectáreas de ecosistemas naturales ubicadas en municipios con riesgo Muy Alto y Alto al cambio climático. De las cerca de 14 millones de hectáreas que están en los municipios con riesgo Muy Alto, el 80,7 por ciento corresponden al ecosistema bosque basal húmedo (aquellos localizados entre los 0 y 1.000 metros de altitud), que en total presentó una transformación de 456.000 hectáreas. El más amenazado.
En cuanto a las corporaciones autónomas, las que mostraron mayor transformación de área de ecosistemas naturales son Cornare (–19,78 por ciento), CAR (–18,53 por ciento), Corantioquia (–15,7 por ciento) y Corpocaldas (–14,5 por ciento). Mientras que Corpomojana, CAM y Carder fueron las que arrojaron los mejores resultados de recuperación.
Este documento es un esfuerzo entre el Ideam y otras instituciones como el Humboldt, el Sinchi, Parques Nacionales Naturales, el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (Igac) y el Instituto de Investigaciones Ambientales del Pacífico (Iiap) para encender las alertas sobre los puntos más críticos que necesitan intervención urgente, así como para identificar los cambios que van surgiendo con el paso del tiempo y fortalecer la capacidad de gestión de las instituciones públicas con incidencia nacional y regional.

EL TIEMPO habló con Omar Franco sobre lo que significa este mapa para el país, un trabajo robusto que se hace en medio de un recorte del presupuesto del sector de ciencia y medioambiente.

¿Cuáles son las principales causas para que, en tan poco tiempo, el país degrade más de un millón de hectáreas de ecosistemas naturales?

Al cruzar los datos dados por los distintos centros de investigación, nos damos cuenta de que las actividades asociadas a la transformación en los usos del suelo están alterando los ecosistemas del país. La deforestación, la minería ilegal, la potrerización de áreas estratégicas, los incendios forestales, los cultivos ilícitos y demás actividades ilegales son los motores de esta rápida degradación que estamos experimentando.

¿Cuánto tiempo podríamos tardar en recuperar estos ecosistemas?

No tenemos un dato exacto, pero perfectamente podrían pasar 20, 30 o hasta 40 años para que empiecen a recuperarse; esto si empezamos ya mismo a protegerlos, y no lo estamos haciendo.

Los mapas muestran cambios, incluso, en áreas de especial interés, como resguardos indígenas. ¿Qué está pasando en estos puntos?

Esto es muy importante. Por ejemplo, en las tierras de comunidades negras hay un 75 por ciento de ecosistemas naturales, mientras que el 24 por ciento está transformado, especialmente en los departamentos de Nariño y Risaralda. Las comunidades del Pacífico están siendo testigos de la degradación de sus ecosistemas producto de la ilegalidad, sobre todo por tala y la minería ilegal.
En los resguardos indígenas, el 95 por ciento son ecosistemas naturales y el 5 por ciento, transformados, en especial en los departamentos de Antioquia, Cesar, Sucre y Tolima. Sin embargo, parece ser que en todas las áreas donde hay resguardos indígenas empieza a haber un aprovechamiento ilegal acelerado de los recursos. Hay actores que están entrando, y estas comunidades no tienen las herramientas robustas para defenderse ni para defender los recursos naturales.

¿El posconflicto tiene que ver con el aumento de esta degradación, tal como ocurrió con la tasa de deforestación?

Sí. Creemos que la expectativa sobre la tenencia de tierras que están en zonas de conflicto armado es uno de los motores de deforestación. Esa especulación sobre la tierra, con la creencia de que pueden ser tituladas si tienen algún grado de uso y aprovechamiento, hace que la gente deforeste y haga uso inadecuado.

Ahora solo falta que estos resultados realmente sean tenidos en cuenta...

Así es. El país debe reconocer que este mapa es una herramienta de planificación para tomar decisiones efectivas en el territorio. Seguiremos teniendo muchas dificultades si las autoridades competentes no toman atenta nota de estos datos, que son un referente para reorientar programas y diseñar estrategias que contribuyan en la disminución de esta tendencia.

La idea es que todos los sectores productivos la incorporen, que la hagan suya, pues es necesario empezar a hablar el mismo idioma sobre el uso y aprovechamiento del suelo. La información que producimos no es solo para el sector ambiental, es para todas las instituciones del país. Hay que definir el modelo de desarrollo que queremos para Colombia.

Fuente: El Tiempo


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