Cultivos transgénicos desplazaron a los agricultores pequeños y medianos: análisis

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En los países donde se cultivan transgénicos (sobre todo en Argentina, Estados Unidos y Brasil) se desplazó a los agricultores chicos y medianos, con el consecuente incremento del desempleo rural. Actualmente seis empresas trasnacionales controlan estas semillas y, al mismo tiempo, son las más grandes fabricantes de agroquímicos.

Esto señala el estudio Por qué los cultivos transgénicos son una amenaza a los campesinos, la soberanía alimentaria, la salud y la biodiversidad en el planeta, elaborado por siete científicos de distintos países y que fue entregado al papa Francisco.

El documento considera que nunca en la historia de la agricultura y la alimentación ha habido una concentración tan grande de semillas, llave de toda la red alimentaria, en tan pocas corporaciones. Indica que las seis grandes empresas (Monsanto, Syngenta, DuPont, Dow Agrosciences, Bayer y Basf) controlan 76 por ciento del mercado global de agrotóxicos, 60 por ciento de semillas y 75 por ciento de la investigación privada sobre cultivos.

Apunta que, según la industria biotecnológica, los transgénicos son los cultivos más analizados de la historia, lo cual es falso porque en los países donde se han autorizado se basan en los estudios y conclusiones de las propias empresas. En Europa, donde se requieren estudios adicionales, prácticamente no se cultivan transgénicos y varios países de ese continente han optado incluso por prohibir su siembra.

Explica que una gran diversidad de sistemas alimentarios campesinos y de pequeña escala son los que actualmente alimentan a 70 por ciento de la población mundial, y entre 30 y 50 por ciento de ese porcentaje lo aportan parcelas agrícolas pequeñas, las huertas urbanas entre 15 y 20 por ciento, la pesca artesanal entre 5 y 10 por ciento, y la caza y recolección silvestre entre 10 y 15 por ciento.

La realidad es que los cultivos transgénicos están llenos de incertidumbres y riesgos a la salud y al ambiente, y no aportan ninguna ventaja frente a los cultivos que ya existían. La semilla es mucho más cara, rinde menos en promedio, usa mucho más agrotóxicos y al estar patentadas, la contaminación transgénica es un delito para las víctimas.

Asevera que la única razón para comercializar transgénicos es que las empresas obtienen mayores ganancias, aunque sea un producto más deficiente que los híbridos que ya existían.

Entre los expertos que participaron en la elaboración del documento están Elena Álvarez Buylla, de la Univesidad Nacional Autónoma de México; Vandana Shiva, de India; Pat Mooney, de Canadá y Rubens Nodari, de Brasil.

FUENTE: La Jornada.

Temas: Transgénicos

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