En auge, la biología sintética; comercializan trasnacionales 24% de la biomasa: Ribeiro

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Entre la Cumbre de la Tierra de 1992 y Río+20 la situación ha cambiado de manera radical: la gran diferencia es la tecnología y hay un auge de la biología sintética, en el corte de este año se observa que la situación está peor, señaló Silvia Ribeiro, del Grupo ETC, durante la presentación del documento Los amos de la biomasa en guerra por el control de la economía verde.

El texto, elaborado entre Grupo ETC y la Fundación Heinrich Boll, recuerda que de la cumbre de hace dos décadas salió el libro de promesas llamado Agenda 21, que incluía el combate a la desertificación, la protección de bosques y el combate al cambio climático, entre otros temas.

Advierte que en la cumbre realizada en junio de este año la noción de una gran transformación tecnológica verde que conduzca a la economía verde es aceptada en forma amplia. Sumado a esto, hay gobiernos, empresas y organizaciones que promueven las tecnologías que harán posible transformar biomasa en productos comerciales.

Señala que las empresas ya no se enfocan en forma estricta al control del material genético que se encuentra en semillas, plantas, animales, microbios y humanos, sino que han ampliado su rango para incluir la capacidad reproductiva del planeta entero. Existe la noción de que cada problema social tiene una solución tecnológica: el hambre puede resolverse con biotecnología.

El miércoles por la noche, en la presentación del texto, Ribeiro explicó que el uso de la biomasa tiene dos ejes rectores: la bioeconomía, que es cualquier cosa en la que se utilicen recursos biológicos, desvinculados de la justicia social, y la economía de la biomasa, que contempla el uso de la biología sintética, con la cual se crean genes parecidos a los que ya existen.

Veinticuatro por ciento de la biomasa del planeta está comercializada por las trasnacionales, pero ven que les falta 76 por ciento. Como un ejemplo de esto, dijo que Monsanto y Dupont buscan sembrar maíz transgénicos en 2.4 millones de hectáreas de Sinaloa y Tamaulipas, con lo cual sustituirán el grano nativo de esos estados.

Andrés Barreda, del Centro de Análisis Social, Información y Formación Popular, dijo que la economía verde encarna un fraude, porque no quiere modificar el actual esquema civilizatorio, por lo que se requiere abrir una gran discusión sobre las razones de fondo de este modelo científico-teórico que apuesta al despilfarro y consumo ilimitado.

Fuente: La Jornada

Temas: Economía verde, Nuevas tecnologías

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