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Autor Suplemento Ojarasca, La Jornada Idioma Español Pais México Publicado 14 agosto 2017 11:30

México: El factor humano está en la resistencia

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"En meses recientes se anunció la creación de las Zonas Económicas Especiales; dentro de las áreas asignadas se señala al Istmo pero con impactos para todo el estado. Con las palabras ‘progreso, desarrollo, empleo’ se pretende repetir el ciclo de destrucción, robo y explotación que ha caracterizado a estos proyectos. Hoy, el Estado mexicano promueve las ZEE sin revisar la historia".

1. En una más de las recetas neoliberales para abrir campo a empresas y capitales, el gobierno y los empresarios echaron a rodar las autodenominadas Zonas Económicas Especiales (ZEE), precisamente en los estados mesoamericanos de población originaria que los poderes no hallan cómo sacudirse para “avanzar”. El 31 de mayo se firmaron tres “convenios de colaboración” entre confederaciones sindicales del aparato priísta, organizaciones patronales y el gobierno federal, “para el desarrollo de las ZEE” . Magnánimo, el secretario de Hacienda José Antonio Meade informó que “a fin de impulsar el desarrollo de las zonas económicas con mayor rezago en el país, se han integrado paquetes de apoyos que contemplan la exención en el pago del Impuesto Sobre la Renta durante una década para quienes inviertan en estas regiones; reducción en las cuotas al Instituto Mexicano del Seguro Social, así como despliegue de proyectos de infraestructura”. (Información de Patricia Muñoz Ríos en La Jornada).

De aquí se deduce que el proyecto ZEE busca favorecer en primer lugar a los consentidos del régimen: los inversionistas. El titular de Hacienda indicó jubiloso que ya se trabaja en la delimitación de las zonas que van a recibir estos apoyos “en los polígonos”, y que se llevan a cabo modificaciones al marco legal. (¡Ay nanita!).

El toque humanitario del evento lo proporcionó el secretario de Trabajo y destacado amigo de Peña Nieto, Alfonso Navarrete Prida. Admitió que para la estrategia diseñada “no basta con que demos facilidades para la creación de plantas productivas, que se desarrolle infraestructura, que se pongan incentivos de carácter fiscal, se bajen tasas de interés a quien invierta, que haya polos de desarrollo y estén conectados... sino que tiene que haber detrás de esto el factor humano y eso se llama capacitación, y la educación es un igualador social de mediano plazo, el mejor que se conoce”. (subrayados de Umbral).

Para redondear tanta belleza destinada al sur-sureste mexicano, el empresario Gerardo Gutiérrez Candiani, titular de la Agencia Federal de las ZEE, ya desde antes de que existan siquiera trabajadores a sindicalizar, firmó sendos convenios con la cúpula de las vetustas organizaciones obrera del PRI. ¡Esto sí que es modernidad! Quitando telarañas y sacudiendo polillas nos encontramos con el corporativismo senil y zombi de las Confederaciones de Trabajadores de México (CTM), Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC) y Regional Obrera Mexicana (CROM), que buscan lo de siempre: cachar, controlar y pastorear para el gobierno a los beneficiados con empleos de esos que presume con numeritos el presidente Peña Nieto como si fueran algo más que chatarra transitoria y tuvieran a largo plazo otro propósito que engordar a las empresas y dispersar a la población de las regiones agraciadas. Y como promete Meade, se harán las modificaciones necesarias a la ley.

2. En agosto, Ojarasca publica un pronunciamiento de pueblos y organizaciones oaxaqueñas que propone una interpretación opuesta de inmensa consistencia: “En meses recientes se anunció la creación de las Zonas Económicas Especiales; dentro de las áreas asignadas se señala al Istmo pero con impactos para todo el estado. Con las palabras ‘progreso, desarrollo, empleo’ se pretende repetir el ciclo de destrucción, robo y explotación que ha caracterizado a estos proyectos. Hoy, el Estado mexicano promueve las ZEE sin revisar la historia”.

Este plan abusador de las autoridades y los inversionistas afines al peñato no se diferencia de los demás planes de despojo y destrucción, disfrazados de “desarrollo”, que mantienen a los pueblos originarios y campesinos en alerta y alarma permanentes. Todo es parte de los mismo. Las dichosas ZZE se insertan en el menú de sus promotores: rondas petroleras, concesiones mineras, hidroeléctricas de peso completo, autopistas y aeropuertos del intocable cártel de los ruices-esparzas y gutiérrez-cortinas que cobija el Estado delincuencial, expansión de inmensos supermercados, reformas deseducativas, campos eólicos a güevo, la renegociación arrodillada del TLCAN, la puja por imponer los cultivos transgénicos y derribar la fortaleza del maíz criollo en todas sus variedades naturales.

Las lecciones recientes de luchas y resistencia, con victorias provisionales o definitivas (que nunca son definitivas, como bien saben los pueblos ancestrales vivos), indican para quien lo quiera ver que otros mundos son posibles, no nada más en nuestras cabezas sino en la tierra firme de los pueblos y sus territorios. Resultan insoslayables experiencias como las emprendidas en la Montaña y la Costa de Guerrero, ciertas comunidades de la meseta purépecha, los municipios autónomos zapatistas y los pueblos en resistencia en Chiapas, la defensa zoque en los Chimalapas, el mosaico de luchas en la sierra de Puebla y el norte de Veracruz, el firme cuidado de la sierra wixárika, la campaña para salvaguardar Wirikuta, la defensa del bosque rarámuri y la de los bienes comunales de Milpa Alta, el rechazo a los transgénicos en las regiones mayas, los jornaleros movilizados en Baja California y la costa oeste de Estados Unidos.

Con sus diferencias de contexto político, historia, geografía, lengua y tradiciones, en cada una de estas experiencias, y no siendo las únicas, destaca la organización comunal, en ocasiones a escala extraordinaria como los mè’phàà de la Montaña, los zapatistas del sureste o los nahuas de Milpa Alta. Demuestran que sí se puede, que los Acuerdos de San Andrés siguen mordiendo, que los poderes dominantes no son absolutos y aunque tengan mano dura sus piernas son de palo.

3. Para contrastar las falsas promesas y los derechos chatarra que propala el capital, incluimos aquí los “Principios para la convivencia comunitaria” que rigen a la Representación General de Bienes Comunales de Milpa Alta y Pueblos Anexos:

• Noche mosalowa wan tinochtin tikektlalía: Todo se aprende y se construye entre todos.
• Tekío, tiktlamach-hwía wan amm to kahkayawa: Compartir y no competir. (Trabajo por amor a la tierra y a mi prójimo).
• Mohta, mokake wan tonuntsa: Ver, oír y dialogar. (Aprendo y comento).
• Ammo noche melawak: No hay verdades absolutas, no todo es cierto.
• Onkan saniltin tlimopowas: Aún quedan historias por contar.
• San kwekwep-kayutl wan san tlakayetl ipan inin tlaltikpaktizintle Malacachtepec Momoxco: Reciprocidad, compartición, ayuda mutua como sustento de la vida en Milpa Alta.
• Kwak tiktlamach-hwia tekitl ammo tikixtokah melio: En el trabajo comunitario no se persigue el pago de honorarios, sino el beneficio común.
• Ammo motemaka amaneltilistle: No se busca enaltecer al individuo a través de constancias, títulos o diplomas.

- Foto de Tina Modotti.

Fuente: Suplemento Ojarasca, La Jornada


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