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Autor Raquel Ollaquindia Idioma Español Pais México Publicado 4 noviembre 2016 12:39

Sólo 16 empresas mineras consumen al año más agua que toda la población de Zacatecas

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Tan sólo 16 empresas mineras consumen más agua que toda la población de Zacatecas. Esta afirmación, considerada ya de por sí alarmante por el investigador de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), Federico Guzmán, se agrava aún más si se advierte que únicamente una de estas unidades mineras, Peñasquito de la compañía canadiense Goldcorp, requiere anualmente un volumen del vital líquido que iguala a lo que necesita el 80 por ciento de la población.

Estos comparativos del consumo de agua fueron elaborados por el investigador en su tesis doctoral, presentada recientemente y llamada “Economía política del despojo territorial. Megaminería a cielo abierto en Zacatecas bajo el capital global 1982-2014”.

Guzmán recuerda que la Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que debería cubrirse un rango de entre 50 y 100 litros diarios de agua por persona, lo que representaría 36.5 metros cúbicos de agua cada año.

Teniendo en cuenta que la megaminería en Zacatecas tiene concesionados 55.7 millones de metros cúbicos anuales, al hacer la proporción, el académico señala que con este volumen concesionado se podría dar abasto a un millón 528 mil 247 personas. Con base en la población que la entidad registró en el Censo del año 2010, precisa, esta cifra representa el 102 por ciento de los habitantes del territorio zacatecano.

La empresa Goldcorp y su proyecto Peñasquito, ubicado en el municipio de Mazapil, consume 80 por ciento del agua que tienen concesionadas las 16 empresas mineras que operan en Zacatecas.

Los 43.9 millones de metros cúbicos que consume esta unidad de los acuíferos de la entidad y, por tanto, la elevada cantidad de líquido que requiere para continuar desarrollando sus trabajos, dice el académico, explica por qué pagó 2 mil millones de pesos aproximadamente al ayuntamiento de Saltillo para obtener el trasvase de 500 litros por segundo de agua municipal tratada durante 19 años.

Esto, puntualiza Guzmán, implica que no sólo esté consumiendo de manera desproporcionada el agua del subsuelo zacatecano, sino que también empieza a explotar el líquido de otras entidades vecinas.

Faltan al año 400 millones de metros cúbicos de agua

Federico Guzmán sostiene que, en los 34 acuíferos que hay en la entidad, se encuentran concesionados mil 601.8 millones de metros cúbicos anuales, de los cuales la mayor parte se destina a la actividad agrícola, representando así 84.9 por ciento; y el consumo público urbano ocupa 7.7 por ciento.

Mientras tanto, la industria consume 4.3 por ciento del agua concesionada y, de esta cifra, 80 por ciento es utilizado por la megaminería. Aunque pueda ser un porcentaje reducido, la alarma salta cuando se realizan las comparaciones anteriores entre la cantidad de agua que consumen las minas y el volumen que necesita una persona por año.

Guzmán analiza, de igual forma, las recargas naturales de los acuíferos frente al gasto que se hace en ellos y concluye que el balance hídrico estatal presenta un saldo negativo.

Explica, al respecto, que en los 20 acuíferos que no están sobreexplotados hay una disponibilidad de agua de 135.3 millones de metros cúbicos, mientras que en los 14 que están en estado crítico hay un saldo negativo de 435.03 millones de metros cúbicos. Por ello, al hacer el balance se obtiene un déficit de 299.65 millones de metros cúbicos al
año.

Esta cantidad de agua, precisa el académico, representa casi 30 por ciento de los mil 26 millones de metros cúbicos que anualmente reciben los 34 acuíferos de recargas naturales. Estas cifras, concluye Guzmán, “nos llevan a una falta de abastecimiento a corto plazo”.

Municipios mineros, más afectados por déficit

Al hacer un mapeo municipal de la escasez de agua, el investigador asegura que de los 14 acuíferos que presentan números rojos, al menos 12 tienen incidencia en el abastecimiento de 7 municipios donde se asientan proyectos mineros.

Se trata de Fresnillo, Luis Moya, Morelos, Noria de Ángeles, Ojocaliente, Pánfilo Natera y Vetagrande, los cuales concentran más de 50 por ciento del total del déficit; esto significa que de los 435 millones de metros cúbicos que faltan en la entidad, 220 millones de metros cúbicos corresponden a acuíferos que abastecen estas poblaciones.

Asegura, en este sentido, que en los últimos 34 años en Zacatecas “16 empresas mineras han tenido afectación en esos municipios con desabasto de agua”.

En el caso concreto de Mazapil, el acuífero del que obtiene el vital líquido tanto la población como las actividades económicas de la zona, entre ellas la unidad minera Peñasquito de Goldcorp, no presenta déficit de agua.

Sin embargo, el académico señala que la disponibilidad ahí es limitada por lo que se podría hablar que, de seguir esta tendencia, en unos 4 o 5 años se estaría entrando también en número negativos en la región.

En concreto, habla de que hay tres acuíferos que abastecen la zona. En el de Cedros hay una disponibilidad de 10.21 millones de metros cúbicos, en Camacho son 2.8 millones y en El Cardito se tienen 4.5 millones de metros cúbicos. Esto hace un total inferior a 20 millones de metros cúbicos de disponibilidad, lo que es una cifra “marginal”.

Menciona que Peñasquito, en seis años, ha gastado los 55 pozos que perforó y está haciendo ya los trasvases de agua tratada ya mencionados desde Saltillo. Recuerda, además, que la cantidad de agua que actualmente tiene concesionada este proyecto minero es de 43.9 millones de metros cúbicos al año.

A estas circunstancias, puntualiza Guzmán, se agrega la presión que ejercen futuras explotaciones mineras en el municipio como la de Camino Rojo o la que prevé explotar a tajo abierto la zona de Salaverna.

Futuras explotaciones, presión agregada

Precisamente con relación a los posibles proyectos mineros que se pudieran poner en marcha en los próximos años en Zacatecas, el académico advierte que este es un tema que agrava todavía más la situación.

De acuerdo con el Servicio Geológico Mexicano (SGM), existen en Zacatecas un total de 142 proyectos de exploración que, en determinado momento, podrían pasar a ser explotados, lo que conllevarían el incremento en la cantidad de agua que necesitan las mineras para desarrollar estas actividades.

Estos trabajos de exploración, sostiene el investigador, están repartidos en 31 municipios, entre ellos Pinos, Jerez y Río Grande, y asegura que “ni idea tienen las autoridades y la población de las afectaciones que están en camino”.

Al ser cuestionado sobre si las autoridades conocen el riesgo que esto puede representar en un futuro para el abastecimiento de agua de Zacatecas, Guzmán considera que el gobierno tiene pleno conocimiento de ello, pero califica la situación como un “desastre planificado”.

Explica que la Comisión Nacional del Agua (Conagua) tiene la obligación de hacer estudios permanentes y de tener mapeos de las condiciones de los acuíferos, en aras de poder hacer previsiones en la materia.

No obstante, apunta que las acciones y políticas que se enfocan a beneficiar a las compañías mineras “no son un asunto del gobernador, del Área Natural Protegida o de concesiones, sino de cabildeo internacional de ejecutivos o intermediarios pagados para negociar con los legisladores y con Los Pinos”.

Estos “litigios internacionales”, afirma, se basan en las relaciones asimétricas que intencionalmente han sido creadas con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), teniendo en cuenta que la mayoría de las empresas que operan en la entidad son canadienses.

En este tratado, precisa, se establece que las empresas pueden demandar a los gobiernos si afectan sus intereses, pero las autoridades de un estado o país no pueden hacer lo correspondiente con los empresarios en caso de que haya daños ambientales o en comunidades; “no hay igualdad de condiciones”, concluye.

Esta lógica internacional, que imponen los propios capitales mineros, considera el académico que explica por qué la intención de modificar la propuesta del Área Natural Protegida en el semidesierto zacatecano “no es un capricho del gobernador, sino que se deriva de un cabildeo que rebasa el plano nacional”.

Por esta razón, apunta que se requiere una sociedad informada ya que las empresas extractivas no se comportan del mismo modo en cuestiones ambientales y laborales en todas sus ubicaciones, sino que la forma de actuar depende en gran medida de los mecanismos de resistencia comunitaria que existan.

Contaminación por filtraciones tóxicas en los acuíferos

Guzmán reconoce que la discusión en torno a la minería se ha centrado mucho en el consumo de grandes cantidades de agua que requiere esta actividad; sin embargo, destaca que no hay que olvidar la cuestión de la contaminación que se genera en los propios acuíferos por estas actividades.

Este punto también ha formado parte de su investigación, concluyendo que en el periodo de su estudio que abarca los últimos 34 años la megaminería ha generado mil 897.9 millones de kilogramos de cianuro; correspondiendo a Peñasquito la cantidad de 357.3 millones de kilos.

Asimismo, refiere que de los 55.7 millones de metros cúbicos de agua que usa la minería anualmente, un total de 27.3 millones se destina a los jales por lo que es esta cantidad la que cada año se vuelve a filtrar a los acuíferos ya contaminada.

La generación de residuos sólidos también es un elemento fundamental de análisis y que tiene que ver con los “cerros artificiales” que están compuestos, aparte de por material rocoso, por pólvora, cianuro y otras sustancias contaminantes.

Los residuos de la explotación de minerales metálicos, como son el oro, la plata, el cobre, el plomo y el zinc, de 1982 a 2014 generó 17 mil 25 millones de toneladas de desechos sólidos.

En esos mismos años, los residuos sólidos urbanos fueron de 11 millones 559 mil 200 toneladas, lo que implica que sólo 16 empresas mineras han generado mil 472 veces más de desechos sólidos que toda la población zacatecana.

Se requiere intervención de la academia

Ha sido una constante que las autoridades hagan “caso omiso” a los datos que han arrojado estudios académicos acerca de la situación que atraviesa la entidad en cuestión de desabasto de agua, de contaminación e impactos en la población por parte de la megaminería, asegura el académico.

Aun así, reconoce que también ha faltado que la academia busque tener acercamientos formales con el gobierno para lograr que estas investigaciones sean la base para la toma de decisiones.

En este sentido Guzmán considera, como un primer paso necesario, la conformación de un observatorio de megaproyectos extractivos que conlleve la intervención en este ámbito de las instituciones educativas.

Fuente: La Jornada

Temas: Agua, Minería

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