¿Qué espacio queda en el mundo del marketing digital a las y los pequeños productores y comerciantes?

Por GRAIN
Idioma Español

En marzo de 2019 se celebró en Bangkok, Tailandia, un encuentro sobre “justicia digital” organizado conjuntamente por Just Net Coalition, Our World is Not For Sale (OWINFS) y Focus on the Global South. GRAIN participó con unas sesenta personas activistas, investigadoras y académicas de todo el mundo. 

Boletín de Vigilancia de los Supermercados de Asia, núm. 14

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

El objetivo del encuentro era iniciar un diálogo intersectorial sobre la agenda de la justicia digital, ver en qué áreas podrían trabajar juntas las personas activistas digitales y apoyar el trabajo actual sobre cuestiones sociales en varios sectores, incluidas la agricultura y la cadena de suministro de alimentos.

La digitalización de la agricultura y de la distribución de alimentos es una industria que crece rápidamente y que hay que entender mejor, tanto en sus aspectos positivos como negativos. Desde IBM a Amazon los gigantes digitales invierten cada vez más en agricultura y la industria de la alimentación, y obtienen beneficios rápidamente. Los gobiernos luchan por encontrar la mejor manera de regularlo o no regularlo.

Estas empresas de agrotecnología y de comercio por internet también utilizan una tecnología que cambia rápidamente para garantizar que son las más competitivas. Tomemos el ejemplo de Alibaba Cloud, la filial tecnológica de Alibaba Groups. Ante la preocupación por la seguridad de los alimentos y el peligro para la salud en la distribución de alimentos por internet, Alibaba Cloud está desarrollando inteligencia artificial con el fin de buscar soluciones para la seguridad de los alimentos. IBM Food Trust – una cadena de bloques del sistema alimentario – está investigando cómo mejorar la trazabilidad de los alimentos para ayudar a descubrir el fraude alimentario en la cadena de suministro. Pero dado que los acuerdos comerciales están diseñados para respaldar esta industria creciente, la pregunta sigue siendo cómo garantizar que no se elimine a las y los pequeños productores de alimento, comerciantes informales y mercados locales como daño colateral de esta competición extrema entre el comercio por internet, el comercio minorista y la agrotecnología.

Por lo que se refiere a la distribución de alimentos, 30 cadenas de supermercados globales controlan ya una tercera parte del comercio minorista y ocupan una gran parte de la cuota de mercado de los alimentos que se consumen en todo el mundo. Si esto se combina con el comercio y venta de alimentos por internet, el control corporativo está aún más concentrado. Solo hay unas cuantas empresas que controlan las cadenas de suministro regional e incluso global. WalMart, Alibaba y Amazon se sitúan en lo más alto de la cadena (véase Top e-commerce companies move into retail). Por lo tanto, ¿qué espacio les queda a las y los productores y comerciantes?

Por supuesto, esto supone nuevos retos a las y los pequeños productores y comerciantes, especialmente cuando sus “competidores” son invisibles y capaces de entregar productos de cualquier lugar del mundo en la puerta de las personas consumidoras. Así pues, exige una colaboración inédita entre las personas agricultoras, vendedoras y consumidoras, y las que son activistas digitales y expertas en tecnología para ver cómo afrontar mejor estos retos. Al mismo tiempo, la evolución global hacia la digitalización es inevitable y plantea otra pregunta: ¿De qué modo podrían estos avances digitales ser potencialmente útiles o beneficiar a las personas que son pequeños agricultores, venden por las calles o se dedican al comercio informal?

En esta edición del boletín de GRAIN Supermarket watch Asia, un artículo de la organización IT for Change reflexiona acerca de que la actual plataforma digital dominante no funcionará para las mujeres del Sur Global cuyos medios de vida dependen totalmente de la economía informal. Es el caso de muchos países asiáticos, en los que las mujeres están muy presentes y participan muy activamente en los mercados de comida tradicionales. 

Glosario rápido:

1. Inteligencia Artificial (IA): llamada a veces “maquina inteligente”, la IA son máquinas que imitan las funciones “cognitivas” que los seres humanos asocian con otras mentes humanas, como el “aprendizaje” y la “resolución de problemas”. En este contexto, la IA se refiere a la tecnología que a menudo se utiliza para sustituir la capacidad humana. La IA suele girar en torno al uso de algoritmos. Un algoritmo es un conjunto de instrucciones inequívocas que puede ejecutar un ordenador mecánico.

2. Agrotecnología: Es el uso de la tecnología, en general tecnología avanzada, en la agricultura. La agrotecnología pueden ser productos, servicios o aplicaciones derivadas de la agricultura para mejorar varios procesos de input/output. Hay muchos ejemplos de agrotecnología, desde la tecnología de la información y de la comunicación al uso de drones y de cadenas de bloques en la agricultura.

3. Cadena de bloques: un “libro mayor” abierto y distribuido que puede registrar transacciones entre dos partes de manera eficiente, verificable y permanente en el tiempo. Se conceptualizó por primera vez en 2008 como componente fundamental de la criptomoneda Bitcoin, donde funciona como registro público de todas las transacciones en la red.

4. Justicia digital: una idea para gobernar el espacio de internet con el fin de garantizar protección y el cumplimiento de los derechos humanos y la justicia social, económica y política en la era digital (Nota: se trata de una explicación muy sencilla de un concepto complejo y en evolución).

5. Comercio por internet: la actividad de comprar y vender productos por internet con tres áreas distintas de comercio por internet: venta al por menor, mercados eléctricos y subastas por internet.

Por qué el comercio digital dominante no funcionará para las mujeres del Sur global

Es errónea la idea generalizada de que las tecnologías digitales ayudarán a las mujeres que se dedican a pequeños negocios. Lo más probable es que refuercen el mismo modelo de globalización desenfrenada que hace tiempo critican las feministas debido a sus efectos perniciosos sobre las mujeres en el Sur Global.

En el Sur Global la mayoría de las mujeres trabajan en el sector informal y carecen de contratos de trabajo, de derechos legales e incluso de un salario digno. En el mercado de plataformas para bienes y servicios, los algoritmos relacionan a los clientes con los productores y proveedores de servicios, y recompensan a los proveedores más importantes con una mayor visibilidad mientras que ocultan a los demás. Hay pruebas que sugieren que los criterios utilizados en dicha evaluación algorítmica acaban excluyendo y marginando injustamente a las pequeñas empresas dirigidas por mujeres y a las mujeres trabajadoras asociadas a las plataformas de servicios. Las investigaciones también indican que las plataformas de trabajo doméstico a demanda en el Sur Global utilizan criterios demográficos discriminatorios como el estado civil, la religión, la casta, etc., en el proceso de equiparar la oferta y la demanda.  

Sólo se pueden tomar medidas para corregir esto por medio del escrutinio público y de la auditoría de estos algoritmos, y tomando medidas para instituir criterios de puntuación para la acción afirmativa cuando sea necesario. Al prescindir del derecho a exigir la divulgación de algoritmos/código fuente en las negociaciones del comercio por internet, los gobiernos de los países en desarrollo renuncian esencialmente a su derecho a regular contra la discriminación injusta y a favor de la igualdad de género.

En el sistema de la alimentación, la aparición de nuevos modelos de negocios de plataformas ha llevado a una situación en la que se ha vuelto borrosa la clasificación tradicional entre producción de alimentos, manufactura y servicios. Por ejemplo, los modelos de negocios “de la granja a la mesa” han visto cómo se introducían servicios relacionados con datos en cada aspecto de la producción agrícola: informes de insumos, seguimiento en tiempo real de las condiciones agroclimáticas, sistemas de gestión logística que abarcan todos los aspectos de la cadena alimentaria. Las investigaciones llevadas a cabo por IT for Change en África sugieren que, al hacer que las prácticas agrícolas de las y los agricultores sean más legibles para las empresas financieras y las multinacionales de la alimentación, estos modelos sirven a los intereses de los grandes actores en vez de a las necesidades de las y los pequeños agricultores.

Los modelos de plataformas digitales desplazan a las cadenas de valor tradicionales y crean un entorno cerrado en el que los insumos, el crédito, la logística y los mercados se controlan de forma centralizada. Esto podría provocar no sólo una pérdida de autonomía local, sino también un deterioro de los medios de subsistencia de las mujeres agricultoras. Los países en desarrollo deben establecer medidas en este contexto emergente para proteger a las mujeres agricultoras.  

Sin embargo, los países en desarrollo se enfrentan a varios dilemas bajo el actual paradigma comercial. ¿Cómo se deberían aplicar en los modelos de plataforma las obligaciones de acceso al mercado y de trato nacional aceptadas en virtud del Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS)? ¿Qué compromisos de liberalización de servicios se aplican? ¿Se debería penalizar a los países en desarrollo simplemente porque el AGCS se negoció antes de los tiempos digitales? Es lógico que los compromisos de liberalización de los servicios se renegocien para nuevos modelos empresariales digitales. Pero los países poderosos han bloqueado esta medida y tratan de desregular sectores clave argumentando a favor de la aplicación de la “neutralidad tecnológica” a los compromisos del AGCS. Hay que resistirse con firmeza a ello ya que, de lo contrario, los países del Sur Global no tendrán margen de maniobra para revertir la intensificación de la concentración económica y la distribución sesgada de los beneficios en el ascenso de la economía de plataforma.  

En India, por ejemplo, se espera que el mercado de alimentos por internet llegue a los 40 millones de dólares en 2019 y aumente un 141% en 2020. Las plataformas globales como Amazon entraron en el sector minorista de la alimentación con la liberalización de la política de inversión extranjera directa (IED) en 2016 que permitió el 100 % de la IED mientras se cumplieran los requisitos de los proveedores locales. Pero la cláusula de los proveedores locales se podría revocar si India firma el acuerdo comercial regional Asociación Económica Integral Regional que abrirá las puertas a los gigantes del comercio por internet global en el sector minorista de la alimentación. Un comercio minorista de la alimentación corporativizado y consumista podría ser perjudicial para el sustento de los pequeños minoristas y agricultores de subsistencia, la mayoría de los cuales son mujeres, que pueden salir perdiendo o ser incorporadas al nuevo contexto en unas condiciones muy injustas.

¿Cuáles son los siguientes pasos que deben dar los gobiernos del Sur Global?

Los países en desarrollo deben desafiar a los gobiernos poderosos debido a su doble rasero ya que prosiguen con su propio camino hacia la industrialización digital mientras que desechan la reivindicación de los países en desarrollo de preservar el espacio político nacional para hacer realidad las oportunidades de la era digital. Es probable que las fórmulas para subirse al tren del comercio por internet dirigido por las grandes corporaciones digitales con más tutelaje, acceso a la infraestructura digital y financiación para las mujeres no incidan en las exclusiones sistémicas que impiden la participación igualitaria de las mujeres en la economía. En el mejor de los casos puede suponer algunos beneficios para unas pocas mujeres y en el peor, sabotear los intereses de la mayoría de las mujeres.  

Los países en desarrollo se deben unir para defender firmemente su derecho a regular el comercio digital y rechazar la retórica política dominante que impide la liberalización selectiva de los aranceles en el comercio por internet transfronterizo, la divulgación obligatoria de los algoritmos y el código fuente, la imposición de condiciones de acceso al mercado y los requisitos de presencia local a las empresas digitales transnacionales, y la introducción de medidas de localización de datos. El déficit democrático en la elaboración de normas sobre el comercio por internet y el hecho de que se utilice el empoderamiento de la mujer para en realidad impulsar los intereses de poderosas corporaciones y de los países ricos no son sino las dos caras de la moneda del comercio injusto.

- Editado a partir del artículo escrito por Anita Gurumurti y Nandini Chami (IT for Change) https://medium.com/commentary-itforchange/why-the-dominant-digital-trade-paradigm-will-not-work-for-women-in-the-global-south-d053cd3b470f  Contacto con Nandini Chami: gro.egnahcrofti@inidnan 

- Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelión como fuente de la traducción.

- Este articulo tambien se publicó en Rebelion: http://rebelion.org/noticia.php?id=256857

Fuente: GRAIN

Temas: Comercio justo / Economía solidaria, Sistema alimentario mundial

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