Pocas experiencias han resultado tan aleccionadoras en mi vida como el haber participado en el Top Alternativo de Cancún: un gran número de ONG's, campesinos y demás organizaciones e individuos de aproximadamente 50 países coincidiendo en la lucha por sacar a la OMC de las cuestiones de la agricultura, la alimentación, la salud y la educación; más de ocho o diez foros alternativos en los que simultáneamente se estaban debatiendo aspectos importantes del comercio, el desarrollo, el medio ambiente y la tecnología; saludar y escuchar personalmente a grandes intelectuales como a Rigoberta Menchú, Vandana Shiva, Pat Mooney, Paul Nicholson, Rafael Alegría y muchos otros que discutían sobre el papel de la OMC en el mundo; y desde luego, sentir la energía que se generaba durante las marchas y los actos de protesta... en fin, toda una experiencia.
Probablemente lo único malo del Top A fueron los brotes de violencia de algunos grupos radicales de anárquicos (de esos que nunca faltan) que aprovecharon este gran escenario para agredir y no para proponer. Mención especial merece el caso del líder coreano (Lee Kyung Hae) que inmoló su vida por la causa campesina; fue una escena francamente terrible que me tocó vivir muy de cerca (estaba a menos de dos metros de él cuando ocurrió el suceso); y, de hecho, eso fue "la gota que derramó el vaso" para que la protesta de la marcha del día 10 de septiembre se tornara violenta.
Desde luego, yo no acepto ni justifico la vía que eligió el señor Lee para expresar su desacuerdo con la OMC –quizá eso sólo lo puedan entender algunos de los pueblos asiáticos que tienen al suicidio como parte de su cultura-, pero lo que sí puedo asegurar es que el señor Lee se convirtió en un símbolo, en una bandera de las movilizaciones sociales en Cancún. En diversos momentos se realizaron actos en memoria del campesino coreano, y en los foros de debate no faltó quien gritara "¡todos somos Lee!", para ser seguido por cientos de voces que coreaban la misma frase (algo así como aquella consigna de "¡todos somos Marcos!").
Como había una buena comunicación sobre lo que estaba ocurriendo en las reuniones oficiales de la OMC, para el viernes quienes asistíamos a los foros alternos ya sabíamos que la ronda de Cancún había fracasado, todo mundo hablaba de ello y lo consideraba como un triunfo propio y a la vez compartido con los más de 20 mil altermundistas (y otros globalifóbicos) que estuvimos durante esos días en Cancún.
Mi impresión personal es que el llamado "descarrilamiento de la OMC", no ha sido tal todavía; pero bien, ésta puede ser la oportunidad para que las cosas cambien; la oportunidad para hacer que la OMC entienda que existen asuntos sobre los que no se puede negociar. La OMC debe comprender que intentar comerciar sobre la alimentación, la salud, la educación y la biodiversidad, es atentar contra los derechos fundamentales de la humanidad. Son aspectos sobre los que no se puede legislar para mercadear.
Estoy cierto que no se puede pretender que todo mundo tenga acción y compromiso dentro de las ONG's (hay muchas y de todo tipo e interés), pero creo que al menos sí podemos y debemos tener acción y compromiso en tratar de mejorar lo que está a nuestro alcance, en lo corto, en lo inmediato. Seguramente la suma del cambio en lo local propiciará el cambio en lo global con la acción y el compromiso de cada uno. Lo que sí me parece bastante recomendable es intentar, al menos una vez en la vida, levantarse e inconformarse con lo que no estamos de acuerdo... pero con propuesta; eso es más que el mero sentido revolucionario y rebelde de la juventud... es un cambio con sentido... es evolución social pacífica.
Antes de asistir a cancún no creía en la OMC, pero le otorgaba el beneficio de la duda; ahora que conozco un poco más de ella, de sus mecanismos y de sus intereses, creánme que estoy convencido que no es positivo que siga operando como lo está haciendo hasta ahora, empujando al mundo hacia una debacle ecológica y social de magnitudes enormes.
Probablemente las negociaciones de Cancún sólo pasen a la historia como "otra más" de las reuniones fallidas de la OMC (y su ancestro, el GATT); o tal vez, esta reunión podría recordarse como el "parteaguas" histórico a partir del cual las cosas empezaron a cambiar a favor de un mundo alternativo y mejor. Esa es la esperanza y ese nuestro reto.
Ariel Ayala
Chapingo, Edo. Mex., a 17 de Septiembre de 2003
|