Los riesgos sociales y ambientales de los OGMs en Manantlan.
Victor M. Villalvazo
El mantener a la Reserva de la Biosfera Sierra de Manantlan (RBSM), como una zona libre de Organismos Genéticamente Modificados (OGMs), debe ser sin duda de las mas altas prioridades para las agencias gubernamentales, instituciones académicas y pobladores vinculados a esta área natural protegida, principalmente por las implicaciones sociales, económicas y ambientales para la conservación de la biodiversidad, pero sobre todo por los impactos negativos que puedan generarse en las prácticas campesinas tradicionales, cuya lógica productiva se sustenta en el uso y manejo de variedades locales e hibridas, entre los que se encuentran las razas y variedades criollas de maíz y fríjol, los cuales son considerados cultivos importantes para los pobladores.
Elemento central de discusión en esta tarea, es el análisis de las implicaciones que tendría la introducción de OGMs en la Reserva, para la conservación del teocintle, especie endémica científicamente conocida como Zea Diploperennis, ya que la Sierra de Manantlán es una región que actualmente alberga poblaciones de los parientes silvestres del Maíz las cuales ha sido mantenidas en parte debido al manejo campesino de los pobladores de la zona.
Considerando lo anterior, las acciones institucionales podrían resultar intrascendentes, sin la planeación y el desarrollo participativo de actividades de divulgación, educación y capacitación, control y protección en lo que se refiere los OGMs, como tema trasversal de las prácticas productivas, agropecuarias y forestales, con los campesinos y pobladores que viven dentro de la RBSM y zona de influencia
Lo anterior es de suma importancia para el mantenimiento de la agricultura campesina, ya que se ha evidenciado la importancia a nivel regional, nacional e internacional de esta zona, por su gran biodiversidad, pero sobre todo por la gran riqueza cultural y de conocimientos campesinos relacionados con el manejo sustentable de los recursos naturales.
La Reserva de la Biosfera Sierra de Manantlan (RBSM), fue establecida por decreto presidencial en Marzo de 1987, se encuentra ubicada dentro del área montañosa de la Sierra Madre Occidental, en el suroeste del estado de Jalisco y una parte al norte del estado de Colima. La reserva comprende unos 139,577.125 has., integrado por terrenos estatales, ejidales, comunales, y pequeñas propiedades, y se extiende de los 400 a los 2,860 m sobre el nivel del mar.
La creación de la Reserva de la Biosfera Sierra de Manantlan(RBSM), tiene como finalidad de proteger la diversidad biológica y promover el uso sustentable de los recursos naturales. Asimismo el enfoque de la Reserva de la Biosfera Sierra de Manantlan implica también un manejo basado en la participación de los actores locales, es decir los pobladores y poseedores del área natural protegida. En este proceso juegan un papel determinante, las agencias Gubernamentales organizaciones civiles e instituciones académicas locales, tal es el caso de la Universidad de Guadalajara, la cual a través del Departamento de Ecología y Recursos Naturales del Centro Universitario de la Costa Sur, participa como cogestor, del proyecto de Reserva, generando información técnica y científica que debería permitir promover y acompañar actividades de conservación y desarrollo para la adecuada gestión de la Reserva.
En este rubro, uno de los aspectos que en la actualidad ha generado gran preocupación y debate público es el tema de los Organismos genéticamente modificados (OGMS), particularmente en los impactos ocasionados por el flujo génico que pudiera ocurrir de los OGMs a las especies y variedades criollas de maíz.
Se ha reconocido que los transgenes se han introducido en algunas variedades tradicionales de maíz en México, ello fue confirmado mediante investigaciones científicas auspiciadas por el Gobierno Mexicano, donde el secretariado de la Comisión para la Cooperación Ambiental, señala que los transgenes están ya presentes en el maíz de México.
En el mismo sentido se ha señalado que constantemente entra en México maíz tránsgénico vivo, sobre todo a través de las importaciones de grano, pero también llevado por los trabajadores migratorios que regresan de USA, donde han sido desarrollados los maíces transgénicos. Al respecto en nuestro país no se ha generado ninguna respuesta seria a la contaminación transgénica del maíz nativo, si no que por el contrario ya se ha evidenciado que se presta mas a atención a las presión de la industria agrobiotecnológica, que a las necesidades productivas de los campesinos mexicanos hecho que se demuestra por la reciente aprobación de la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados.
Sin embargo en el uso de Organismos Genéticamente Modificados, los riesgos medioambientales siempre están presentes y han sido extensamente discutidos por investigadores de todo el mundo, aspectos como la amenaza a la diversidad genética, la creación de supermalezas, la generación de nuevas razas patogénicas de bacterias, entre otros, son riesgos latentes con el uso de los transgénicos, aunque tal parece que a muchos de nuestros políticos y científicos eso no parece importarles.
Como es sabido México es centro de origen, diversidad y domesticación del maíz, no existe otro país con mayor diversidad de razas y variedades, con presencia endémica de sus parientes silvestres o "teocintles". El maíz es considerado la base de la economía campesina del sector primario, insustituible en la dieta popular, en importancia es el cereal de mayor consumo en muchas regiones rurales y urbanas del país. Por si fuera poco, algo que sentó un precedente a nivel internacional de conservación de especies silvestres por parte de los pobladores de la Sierra de Manantlan, y que mejor ejemplifica la importancia de los campesinos en la conservación de los recursos naturales, es el caso del Zea diploperennis. En la RBSM existen áreas con una especie endémica de teocintle o pariente silvestre de maíz, la “Milpilla”, “maíz chapule” o “chapule como se conoce por nombre común que dan los lugareños al Zea diploperennis. Esta planta de aspectos parecido al maíz cultivado y que mide entre 1.5 a 2.5 m de altura en promedio, se reproduce por rizomas, las mazorcas tienen de 4 a 11 frutos y su número cromosómico es : 2n=20 igual al Z. mays spp mays, y su polinización es cruzada (Jiménez-Gómez 1991).
Estas características propician que exista flujo génico entre variedades criollas de maíz y el teocintle.
Por otro lado en la RBSM, aún se conservan diversas variedades y razas de maíz criollo, en una sola comunidad Louette, et al., (1997) encontró 26 variedades y razas, entre las que resaltan las variedades criollas de Guino, Guino rosquero, Guino Gordo, negros, amarillo ancho, blanco, chanquiahitl, tabloncillo, perla, enano, tampiqeuño, tuxpeño, etc, etc, la mayoría de estas han podido mantenerse a través de las prácticas campesinas de selección y mejoramiento. El estudio de Louette (1997), demuestra que la introducción y siembra de otras variedades de maíz, son mas una fuente de diversidad fenotípica que una causa de erosión genética, sin embargo con respecto a la cruza de maíces transgénicos donde los transgenes se incorporarán a las variedades locales, no existe información científica que asegure que se mantenga el mantenimiento de esta diversidad. Aunque se han realizado dos estudios coordinados por el INE/SEMARNAT en la reserva, donde se manifiesta no haber encontrado OGMs en la zona de la RBSM, es claro que la contaminación puede darse en cualquier momento y en períodos de tiempo muy cortos, por lo que habría que estar monitoreando con frecuencia este echo, de esta manera no existe suficiente información científica que coadyuve a determinar los efectos que podrían tener la introducción de OGMs dentro de la biodiversidad de la RBSM.
Dada la relevancia de la zona como un lugar que alberga poblaciones silvestres de Maiz, y que la zona de Manantlan es considerada centro de diversidad genética de este cultivo, cualquier variedad derivadas de las importaciones de maíz en forma de grano de Estados Unidos hacia México, que contienen mezclado maíz transgénico, pudieran “contaminar” las variedades y razas criollas con transgenes. De esta manera, la introducción, deliberada o no de variedades transgénicas de este cultivo en forma de grano, representan una seria amenaza para la biodiversidad y sobre todo para la preservación in-situ de las diferentes razas y variedades de maíz en la RBSM.
Así por el hecho de desconocer los efectos a corto y a largo plazo que pueda tener el nuevo alelo en la diversidad de la población receptora y en el ecosistema, es necesario en este momento, atender el principio precautorio, y mantener una postura de exclusión de OGMs, dentro de la RBSM.
En Manantlan como en muchas regiones latinoamericanas, se ha ido transformado de manera continua el modo campesino de producción y este ha sido sustituido de manera parcial o total por el modo agroindustrial. De esta manera la introducción de OGMs, podría ya estar formando parte de las estrategias productivas campesinas actuales, mas si consideramos que una gran mayoría de campesinos mexicanos, a menudo intercambian semillas, siembran mezclas de semillas de distintas fuentes, incluidas variedades híbridas modernas y con frecuencia permiten y procuran la polinización cruzada entre diferentes variedades. Algunos documentos evidencian lo fácil que resulta que campesinos de las comunidades siembren granos transgénicos puesto que en la mayoría de las comunidades son distribuidos y transportados principalmente por DICONSA, S.A. la cual mantiene vínculos con la mayoría de las zonas rurales del país.
No escapa el hecho de considerar que los campesinos de Manantlan, tienen libertad de intercambiar y experimentar con nuevas semillas, lo cual es fundamental para la conservación de sus variedades locales y el fortalecimiento de su cultura, sin embargo la introducción de granos transgénicos, podría volver mas dependientes a los campesinos de insumos externos y modificar las practicas culturales, por lo tanto el asunto del impacto del maíz transgénico sobre las variedades y razas de maíz criollo en la sierra de Manantlan, no solo es una cuestión de análisis ecológico, si no que también se vuelve un problema social.
Lo anterior implica el análisis, la discusión y el planteamiento de propuestas alternas a la dependencia de insumos externos a los productores y pobladores de la Sierra de Manantlan, sobre todo la parte de la población que tiene fuertes raíces indígena, en los cuales se acentúa la crisis rural de dependencia, pobreza, migración e inequidad, ya que los cultivos transgénicos profundizan la dependencia de los campesinos hacia las principales transnacionales.
Esto esta relacionado con que existe protección de patentes y derechos de propiedad intelectual cuando se adquiere semilla de maíz transgénicos, lo cual no permite de manera legal, el re-usar, compartir y almacenas las semillas por los campesinos, pues existe el riesgo de ser multados o infraccionados por las empresas dueñas de las patentes.
De esta manera, el modo de producción campesino que utiliza de manera potencial la mano de obra familiar, que realiza una agricultura de policultivo y que es capaz de aprovechar los recursos naturales en todos los niveles agroecológicos, pudiera verse afectado por un modelo especializado, ambientalmente depredador y con una fuerte dependencia de insumos externos, que podría acentuarse con la eliminación de las variedades y razas puras de maíz.
Según la Ley de Bioseguridad de organismos genéticamente modificados (LBOGMs), para las áreas naturales protegidas cuyo capitulo II artículo 89 se refiere a las actividades con OGMs en áreas naturales protegidas señala que: “En las áreas naturales protegidas creadas de conformidad con lo dispuesto en la materia, solo se permitirán actividades con OGMs para fines de biorremediación, en los casos que aparezcan plagas o contaminantes que pudieran poner en peligro la existencia de especies animales vegetales y acuícolas y los OGMs hayan sido creados para evitar o combatir dicha situación siempre que se cuente con los elementos científicos y técnicos necesarios que soporten el beneficio ambiental que se propone obtener y dichas actividades sean permitidas por la SEMARNAT en los términos de esta Ley”.
Asimismo señala, que queda prohibido realizar actividades con OGMs, dentro de las zonas núcleos de la RBSM, sin embargo, lo anterior si es posible en las zonas de amortiguamiento para fines de biorremediación. Considerando que los procesos de los ecosistemas ocurren a diferentes escalas espaciales y temporales y que se trata de sistemas abiertos conectados a otros ecosistemas, es indispensable adoptar frente a los OGMs, una perspectiva de manejo amplia que considere los procesos regionales e incluso extraregionales
En base a lo anterior resulta absurdo el considerar que cualquier evento de biorremediación permitido por la LBOGMs, en las zonas de amortiguamiento no pudiera tener implicaciones en la biodiversidad de la zona núcleo de la RBSM e inclusive en la zona de influencia.
En lo referente a los OGMs, la normatividad del Programa de Manejo de la Reserva de la Biosfera Sierra de Manantlan, (PMRBSM), podría resultar insuficiente para normar y controlar la entrada y uso de organismos genéticamente modificados, pues no contempla los principios de uso de la biorremediación.
En este punto aunque se menciona la utilización solo de especies nativas, para la restauración no establecen medidas claras y precisas para acciones de biorremediación, por lo que podría estar quedando un vacío en la normatividad de la reserva.
En el mismo sentido, la biorremediación vista como el proceso en el que se emplean organismos biológicos para resolver problemas específicos medioambientales como la contaminación o precensia de plagas, podría ser considerada dentro del programa de manejo como contaminante, puesto que modifica la condición natural de los organismos y se realiza liberación de nuevas especies exóticas en la RBSM.
De esta manera la LBOGMs, estaría contradiciendo lo expuesto en la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, ya que los OGMs, pueden etiquetarse como contaminantes de acuerdo a lo que establece en el Titulo primero, Capítulo l, Artículo 3, parrafo VI, que señala como contaminante, toda materia y energía en cualquiera de sus estados físicos y formas, que al incorporarse o actuar en la atmósfera, agua, suelo, flora, fauna, o cualquier elemento natural altere o modifique su composición y condición natural.
Por otro lado la participación de los actores locales es sin duda fundamental para preservar y mantener a la RBSM, como zona libre de transgénicos, la sola normatividad no tendría sentido si no se involucra, informa y concientiza a los campesinos sobre las implicaciones del uso de variedades transgénicas. De esta manera se hace necesario el trabajo participativo con campesinos en los siguientes puntos mínimos:
1) Es necesario impulsar la capacitación y organización campesina para la defensa del maíz, que incluya a los diversos actores e instituciones trabajando en la RBSM. con el objetivo de coordinar estrategias de trabajo, y socializar la información existente sobre los OGMs.
2) Llevar a cabo presentaciones en las diversas comunidades de la RBSM, sobre los OGMs, y sus efectos que lleven información sencilla y accesible que puedan utilizarse en las comunidades (asambleas ejidales, comunales, escuelas, organizaciones de base, etc.).
3) Promover la participación ciudadana y el debate público en todos los niveles de toma de decisiones que involucren aspectos de bioseguridad, conservación de biodiversidad, soberanía alimentaria y derechos campesinos e indígenas.
4) Promover en las comunidades la siembra de semillas de variedades y razas criollas.
5) Establecer un programa de investigación para el diagnóstico de la contaminación genética de maíz en la RBSM, en los programas de investigación del CUCSUR.
6) Asimismo por ser México país centro de origen, diversidad y domesticación del maíz, debemos de elaborar un manifiesto en contra de las importaciones de maíz transgénico de Estados Unidos, señaladas como fuente principal de la contaminación del maíz mexicano.
Por lo expuesto anteriormente y considerando que cuando México ratificó y firmó el protocolo de Cartagena, y el Convenio sobre la diversidad biológica, las diversas instituciones gubernamentales o académicas del país deberíamos estar comprometidas fundamentalmente a tomar las medidas legislativas, administrativas, necesarias y convenientes para cumplir las obligaciones establecidas en el Protocolo, y velar porque el desarrollo, la manipulación, el transporte, la utilización, la transferencia y la liberación de OGMs se realicen de forma que se eviten o se reduzcan los riesgos para la biodiversidad y la salud humana. De manera particular ya que el enfoque de la RBSM toma en cuenta el mantenimiento de la biodiversidad asociada a los cultivos tradicionales, y norma la utilización de los recursos naturales, en forma que se respete la integralidad funcional y las capacidades de carga de la Reserva por períodos indefinidos, es de trascendental importancia el elaborar acciones y estrategias para mantener a la RBSM como zona libre de transgénicos, así como manifestar públicamente la responsabilidad de cualquier contaminación de organismos transgénicos a las empresas, o sujetos promotores de éstas tecnologías.
vvillalv@cucsur.udg.mx
Investigador del Departamento de Ecología y Recursos Naturales del Centro Universitario de la Costa Sur. Universidad de Guadalajara
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