México está enfrascado en engaños e ilusiones de muchos tipos. A la par de las pertinaces crisis (financiera, alimentaria, energética, climática, laboral), sufrimos también una crisis de la legalidad. De lo que conocemos como pacto social, lo que la gente invoca como derecho.
Revista Ojarasca
Ante el escenario actual del país, los mexicanos tendemos pensar que debe haber un límite, un hasta aquí que ya no puede estar muy lejos, pero la sucesión de hechos violentos, represivos o vergonzosos, trivializados por el poder y la inflación real de los números de víctimas (materia prima de los medios de comunicación comerciales), sugieren que sucede justo lo contrario: el límite no parece estar a la vista.
En el contexto de violencia en que transcurre la vida actual de los mexicanos -fruto de un Estado rijoso conducido por un grupo político irracional y reaccionario-, la represión política y las frecuentes agresiones contra pueblos y organizaciones sociales, pasen o no desapercibidas, quedan sistemáticamente impunes. ¿Qué tantos ajusticiados son tantitos? ¿Qué tantos los presos por resistir o protestar, en un país de cárceles sobresaturadas?
Durante milenios, la historia del maíz y la de los seres humanos corren paralelas en estas tierras. Más que paralelas: están indisolublemente ligadas. El maíz es una planta humana, cultural en el sentido más profundo del término, porque no existe sin la intervención inteligente y oportuna de la mano, no es capaz de reproducirse por sí misma. Más que domesticada, la planta de maíz fue creada por el trabajo humano...
"El descontrol del Estado, que no de los poderes reales, tiene a México en una encrucijada que no consiguen maquillar ni matizar los discursos, las promesas, las profesiones de buena voluntad de un gobierno que no la tiene para la democracia ni los derechos del pueblo. La militarización progresiva del país es el único saldo 'positivo' de la estrategia de seguridad calderonista."
"Las transformaciones que el país necesita deben surgir también con una visión mesoamericana -de los pueblos indígenas- y orientarse a que sus habitantes puedan tener una vida digna, satisfaciendo las necesidades básicas de alimentación, vivienda y diversión, cuestiones que el actual sistema no puede proporcionar porque está diseñado para generar ganancias económicas para un pequeño grupo de capitalistas, a costa de lo que sea."
Ojarasca es una revista que ha servido de recipiente para la voz, muchas veces no escuchada, de los pueblos indios de México y el continente americano -muchas veces invisibles para el poder.

