En la polémica entre Uruguay y Argentina por las plantas de Fray Bentos no se dice toda la verdad. Le hacen la vista gorda al monocultivo, el latifundio y la contaminación.
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En la polémica entre Uruguay y Argentina por las plantas de Fray Bentos no se dice toda la verdad. Le hacen la vista gorda al monocultivo, el latifundio y la contaminación.
Los cultivos GM, la vasta mayoría de los cuales están diseñados para obtener específicamente dos rasgos - la tolerancia a herbicidas y al plaguicida Bt, o compilados con ambos - han sido liberados en cinco continentes durante más de nueve años, causando la contaminación extendida de alimentos, forrajes, semillas, y del medioambiente a lo ancho del planeta. El ADN modificado genéticamente de cualquier parte de una planta GM puede introducirse inadvertido en el medioambiente, por ejemplo, a través de la transferencia de polen a un cultivo convencional, a través de la dispersión de la semilla o de la descomposición de la planta y la persistencia en la ecología del suelo
En gran parte de las regiones extrapampeanas, donde avanza la frontera agrícola por la sojización, no sólo crece la desocupación, y aumentan los demandantes de planes sociales, sino que se produce la contaminación por agroquímicos de vastas regiones, la degradación ambiental y la apropiación de tierras y agua, con la consecuente inhibición de otras actividades agropecuarias y la desarticulación de los modos de vida de las poblaciones rurales
América Latina es la región con mayor biodiversidad agrícola del mundo, factor muy importante para la sustentabilidad de la agricultura. Esto es fruto de miles de años de trabajo de comunidades indígenas y campesinas que ha dado como resultado el desarrollo de sistemas productivos únicos. Sin embargo, como consecuencia de la deuda externa y de otros factores estructurales, se ha impuesto en América Latina un modelo de monocultivos destinado a la agroexportación de “commodities”. Este modelo ha contribuido a la expansión de cultivos transgénicos acabando con la soberanía alimentaria de nuestros pueblos y nuestra biodiversidad, y favoreciendo a empresas transnacionales como Monsanto, Cargill y ADM, entre otras
La forma en que piensan llegar al público sudafricano con esta papa transgénica, es a través de los comercializadores de semillas de papa, que venden sus semillas tanto a productores comerciales de papa como a pequeños productores. Los socios de este proyecto se han propuesto también desarrollar un sistema de comunicación al público, con el fin de evitar oposición a la papa Bt y conseguir una aceptación del público sudafricano. Las instituciones involucradas en este proyecto planean usar el caso de Sudáfrica como un modelo a ser implementado en otros países del Tercer Mundo
Las cifras del reporte de ISAAA dados a conocer por AgroBio México sobre los supuestos beneficios de los cultivos transgénicos a los productores y a los consumidores no reflejan la realidad. Durante 2005 fue continuo y creciente el rechazo a los transgénicos de parte de consumidores, agricultores, autoridades locales, regionales y nacionales e incluso de grandes empresas productoras de alimentos en todo el mundo
Monsanto y la revolución agro-empresarial de los cultivos transgénicos: este documento ilustra la forma en que Monsanto -una empresa multinacional líder mundial en la producción de cultivos transgénicos- ha logrado ejercer una infuencia inaceptable en las políticas agrícolas y alimentarias nacionales e internacionales de muchos países del mundo. En él se describe el papel de conductor que jugaba Monsanto cuando Estados Unidos, Brasil y otros gobiernos desarrollaron su legislación referida a los transgénicos, dando como resultado la adopción de políticas favorables a la industria
Nos preocupa que los convenios que la República Bolivariana pueda realizar con la Argentina... permitan la importación de maquinarias o tecnologías que instalen escalas y prácticas sobre el suelo que comprometan la construcción de una verdadera soberanía alimentaria en Venezuela. Creemos que el ALBA es la contraparte justa que nuestros pueblos pueden oponer al ALCA y a las concepciones de libre mercado, pero también creemos que con soya en nuestros países no puede haber ALBA, porque tanto los monocultivos de soya, como las cadenas agroalimentarias basadas en la incorporación de subproductos de soya a los alimentos humanos, son el ALCA
"El agricultor entonces, debe comprar la semilla todos los años, para asegurar su cosecha, trasladando parte de la renta a las manos de las compañías, dueñas del manejo del material genético y sus cruzamientos. La base de las patentes y el dominio del mercado mundial estaba siendo sembrada. Desde este punto, las grandes compañías de semillas comienzan a acumular un creciente desarrollo económico y manejo de la agricultura mundial. Las corporaciones transnacionales vinculadas a la producción agropecuaria y la salud, han concentrado un enorme poder"
Estamos en presencia de un retorno al modelo agroexportador. Ante una nueva variante -que podemos llamar en el marco de la globalización financiero-norteamericana- del modelo agroexportador ‘Argentina Granero del mundo’, más que en una instalación de un modelo agroindustrial, como suelen llamar algunos... Hoy hemos vuelto al Estado Factoría por decisión de la burguesía colonial nacida en la Argentina y del imperialismo anglo-norteamericano. Hoy nuestro país exporta soja en sus distintas variantes, petróleo crudo, gas natural, electricidad, caramelos y a veces galletitas. También caños sin costura de Techint, único rubro industrial que siguió teniendo protección estatal en el desguace de la nación producido en los ‘90
Debido a sus efectos sobre los campesinos, la soberanía alimentaria y el ambiente de Europa y el mundo entero, votado unánimamente por 140 representantes de organizaciones campesinas nacionales e internacionales, ONGs, organizaciones de investigación agrícola, y redes nacionales e internacionales de la sociedad civil que trabajan en los temas de semillas, biodiversidad agrícola, alimentación y agricultura - Seminario europeo de Semillas, Poitiers, 25 y 26 de noviembre de 2005
El advenimiento de humanos genéticamente modificados introduciría un corte radical en la humanidad: entre seres nacidos con dotación genética propia, la de siempre, y aquellos nacidos programadamente. Ese corte entre dos tipos de gestaciones crea un corte óntico dentro de la especie humana con un costo psíquico, político, inconmensurable y con un agravante: su irreversibilidad. Aquel corte óntico establece, genéricamente hablando, modificadores y modificados, padres y tecnólogos modificadores y bebés que serán adultos modificados
Hasta hace poco en sus 10.000 años de historia, la agricultura era más un modo de vida que una industria. Los agricultores eran los productores de semillas y los guardianes de la herencia de cultivos de las sociedades. Pero a comienzos de 1900s, los gobiernos de Canadá y EE UU comenzaron a promover el desarrollo de grandes industrias agrícolas de exportación sobre la base de unos pocos cultivos y animales domésticos. “Los agricultores quiebran porque no pueden sobrevivir en un mercado manipulado por las multinacionales, que son los nuevos señores y barones, de los que mis abuelos pensaban que se habían librado”
Aunque el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) ha autorizado más de 47.000 pruebas de campo de organismos genéticamente modificados, ningunas de las instituciones responsables del proceso de aprobación de los OGM como son la agencia de protección ambiental EPA, la administración de fármacos y alimentos FDA ni el USDA han sido capaces de responder preguntas fundamentales sobre las implicaciones en la salud humana, el ambiente, aspectos sociales y éticos relacionados con esta tecnología
Contrario a la preocupación que han expresado algunas ONGs europeas, los pueblos Latinoamericanos están haciendo y han estado haciendo por un largo tiempo, un esfuerzo de lucha serio para proteger nuestro medio ambiente y nuestra producción orgánica auténtica, contra el poder corporativo empresarial. Los movimientos campesinos, indígenas y de los Sin Tierra deben ser apoyados en su lucha activa por la defensa de la tierra donde viven. Las ONGs no deberían discutir con las empresas de los agronegocios y otras compañías sobre la certificación y el manejos de los recursos naturales