Protocolo de Kyoto: ¡Habemus acuerdo!
Prensa
Ayaba Diario Medioambiental, Internet, 24-7-01
| Protocolo de Kyoto:  ¡Habemus acuerdo! |
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|     Los delegados de la cumbre mundial sobre cambio climático en Bonn llegaron a un acuerdo tras una última sesión de negociaciones, que comenzó el domingo por la mañana y finalizó a primera hora del lunes.      Jan Pronk, el ministro de Medio Ambiente de Holanda que lideró la cumbre, afirmó que los países del acuerdo tienen suficiente peso para ratificar el borrador del acuerdo, que intenta la reducción del 5.2% en las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Al parecer se ha conseguido superar el número de países firmantes de este acuerdo, que debería reducir sensiblemente la cantidad de gases contaminantes emitidos por los países desarrollados.      Para algunos analistas, Japón era uno de los mayores opositores al borrador del acuerdo, pues no aprobaba la imposición de sanciones de tipo coercitivo en caso de incumplimiento de los compromisos de reducción de gases. Esta cláusula ha quedado eliminada, lo cual ha hecho posible llegar a este acuerdo.      El inesperado cambio en las negociaciones ha sido posible gracias a la acción de la Unión Europea, que se mostró dispuesta a aceptar una propuesta final para romper el estancamiento en el que se encontraba la conferencia. Algunos miembros de los países no-alineados agrupados en el G-77, por su parte, mostraron su preocupación por el apoyo financiero que se les prometió a los países en vías de desarrollo para desarrollar "tecnología limpia".      En esta conferencia de Bonn se ha tratado de implementar los acuerdos logrados en Kioto, entre ellos la reducción del 5.2% en las emisiones globales de seis clases de gases de efecto invernadero para el 2012 (comparado con los niveles de 1990), acuerdos que entrarán en vigor a partir del año que viene. El último documento elaborado incluye generosas subvenciones por el uso de bosques y granjas para reducir los niveles de emisión en los países comprometidos, los tan nombrados "sumideros" de carbono.      Como contrapartida, los países que utilicen estos sumideros para su "contabilidad ambiental" deben renunciar, según lo acordado en Bonn, al derecho a invertir en poder nuclear como alternativa para reducir los gases. Pronk dijo que el documento pretende ser un acuerdo final para que los países lo acepten o lo rechacen, no una base para futuras negociaciones.      Los pasos que deben realizarse para la aceptación de este acuerdo global deberán pasar, una vez se los Gobiernos se han comprometido, por los distintos parlamentos estatales para ser rubricados. |
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