La máquina de explotar sigue manteniendo sus piezas aceitadas

Idioma Español
País Argentina

Se cumplen dos años de la muerte de Roque Peradillo, un trabajador salteño que como Daniel Solano viajó al sur a trabajar para EXPOFRUT y murió. Su cuerpo apareció sin vida en un canal de riego al que había ido a refrescarse porque no había agua ni energía eléctrica en los galpones que la multinacional les ofrece como vivienda.

A pocos días de otra denuncia por explotación de norteños, en el que agentes de la Secretaría de Trabajo de Río Negro detectaron “graves irregularidades” en una chacra de Lamarque, el Padre Cristian Bonin realizó un duro descargo contra autoridades, medios de comunicación y la comunidad del Valle de Río Negro en general, por mirar para otro lado. El caso de Roque Peradillo lo representan los mismos abogados del Caso Solano y es una de las causas conexas a la principal donde hay otras muertes de obreros norteños. 

EXPOFRUT explota y exporta

El 29 de enero de 2017 murió trabajando para la empresa explotadora EXPOFRUT el obrero tartagalense Roque Peradillo. Vino al Valle Medio a trabajar para ayudar en el sostenimiento de su numerosa familia y regresó su cuerpo muerto. Roque (y más de 200 obreros de Salta y Tucumán) “trabajó” para la empresa EXPOFRUT ubicada a 25 km de Chimpay. En las gamelas, administradas por un delegado de UATRE (en ese entonces), la luz eléctrica y el agua eran racionadas. El domingo 29 de enero de 2017 se sentía mucho calor, Roque tenía shampoo en la cabeza para refrescarse en la ducha de los pestilentes baños de las gamelas, ya que al tener un sistema de racionamiento de agua, tanto el orín como la materia fecal no circulaba y abundaba un fuerte olor. Esto potenciado por las altas temperaturas. Al no haber agua porque el gamelero decidió que no haya, Roque resolvió refrescarse en el canal donde lamentablemente murió ahogado.

Las condiciones laborales

No había agua, ni luz eléctrica, ni señal de celular. No había enfermería ni organización de salud adecuada. Cuando algún obrero estaba enfermo o afectado por algún golpe o cortadura, al demorarse la atención, los mismos compañeros buscaban un lugar alto para tener señal de celular y pagar al convaleciente un remis que lo traslade al hospital público de Chimpay. Por supuesto, no se le reconocía luego al obrero la ausencia por enfermedad. Los colchones eran apodados “milanesa” por lo finito y el color que adquirían por el sudor acumulado de varias temporadas. No había cocina, había que asarse a las brasas la comida diaria. No había heladera. Por lo tanto, el guiso del mediodía, la mayonesa, la mostaza, quedaban sobre la mesa a 30 o 35 grados de calor. A la noche se comían las sobras en el estado en que estuviesen. “Acá no se mezcla el dolor con el trabajo”

“No había cocina ni heladera, por lo tanto el guiso del mediodía, la mayonesa, la mostaza, quedaban sobre la mesa a 30º o 35º de calor.”

La mañana del lunes, varios obreros, fundamentalmente los vinculados a Roque Peradillo, estaban muy afectados por la muerte de su amigo y para el caso de tres obreros, Roque era un familiar. El patrón impidió día de duelo. El patrón – el “ingeniero” como le llamaban -, una persona joven, les dijo desapasiblemente: “Acá no se mezcla el dolor con el trabajo”.

Desde Choele Choel despedimos el cuerpo de Roque Peradillo frente al acampe de los Solano, ubicado en la camioneta de la empresa funeraria, en la calle, mientras la gente pasaba y miraba. Gualberto tocó con mucho dolor ese cajón, Gualberto lloró a Roque. Con la garganta muy anudada hicimos un rato de silencio y una oración. Y la unidad que trasladó el cuerpo emprendió viaje a Tartagal. Estábamos solos, nadie acompañó.

Al otro día, a primera hora, junto a más de 20 obreros realizamos las denuncias en Chimpay, después de no ser recibidos en la Secretaría de Trabajo de Choele Choel. Recuerdo que en la comisaría de Chimpay un policía dijo: “el único que va hacer realmente algo por ustedes es (Sergio) Heredia”. Me llamó mucho la atención ese consejo. Claro que telefónicamente Sergio y Leandro nos estaban guiando en cada paso. En equipo, como siempre. Estuve al lado de cada obrero que denunció. Brindé también mi testimonial. Y todavía espero ser citado por el Poder Judicial para decir todo lo que sé y ví.

Luego me fui a EXPOFRUT 2 (a 25 km de Chimpay). Ingresé cortando campo y saltando alambres con tres obreros para documentar fotográficamente esa unidad productiva o centro de explotación. Cuando “el ingeniero” supo por el gamelero que yo estaba me citó a su oficina, solo. Le deje la cámara a los obreros, que nunca me dejaron solo. Me acompañaron, contradiciendo al patrón. Me cuidaron y de eso no me olvido más.

Logramos negociarle al ingeniero, que estaba muy ofuscado y altanero, que ponga un colectivo para que regresen a Tartagal esa noche todos los que ya no querían estar más ahí. Y darle tranquilidad a sus familias.

Las condiciones en la que vivían Roque Peradillo en las instalaciones que les proveía EXPOFRUT

En Tartagal los esperó Sergio. Publiqué todo. Nadie se hizo eco. Solo Radio Encuentro y Radio Galilea. A nadie en Valle Medio le importa de verdad que se explote a la gente y haya muertes.

Canallas que salen caro

El Secretario de Trabajo de la provincia, Lucas Pica, días después consultado por nuestra denuncia judicial y pública, dijo que él confiaba en las actas de habilitación del lugar firmadas por la Secretaría de Trabajo de Chimpay, por UATRE y por RENATRE. El gobernador Alberto Weretilnek fue consultado públicamente y dijo: “a mi no me consta que haya situaciones de explotación en la provincia”.

No me olvido que el legislador Martín Sabatella, a partir de este caso concreto, se comprometió a movilizarse y llegar al fondo de estas prácticas explotatorias. ¿Y? ¿Qué hizo? ¿Un pedorro pedido de informes? Canallas que salen caros.

En 2017 Fernando Oris de Roa, ejecutivo de EXPOFRUT, fue nombrado embajador argentino en EE.UU. No hubo oposición de senadores a esta designación presidencial (cómplices todos), solo Magdalena Odarda, que creo que lo hizo por rancio interés personal o partidario, si no se involucraría más audazmente. Al menos hubiese ido a alguna audiencia por la explotación, asesinato y desaparición de Daniel Solano.

No fue nadie. Ni un legislador, senador, intendente del Valle Medio. Ni un concejal. Corruptos. Ah, sí. Fue un concejal: en realidad fue citado como testigo el actual Presidente del Concejo Deliberante de Darwin, perteneciente al bloque del FPV, llamado Damián Derlys, que la noche de la desaparición de Daniel fue quien asumió marcarlo (señalar cuál de todos era, en el grupo de norteños) a la policía para que lo retiren del boliche, pero no recordaba nombres. Nada. Ni siquiera supo explicar por qué lo marcó para que lo saquen violentamente.

No les importa la situación de explotación en Valle Medio. Sabían que era preferible no estar porque escuchar tal vez los comprometía a actuar. Basuras. Su indolente pasividad los hace responsables de la muerte de Gualberto Solano. Y de las actuales explotaciones.

No enfrentan a nadie con negocios sucios vinculados a la explotación, la corrupción y el narcotráfico, ni a EXPOFRUT, ni a Macuba, ni a sus propias conciencias. 

Aquí fue encontrado sin vida el cuerpo de Roque Peradillo el 29 de enero de 2017

Dilatar y encubrir

No hay un legislador en Río Negro que movilice de verdad, no amagues (eso es para el fútbol). No hay un legislador ni nadie (fuera de los abogados de la familia Solano) que pregunte sobre las causas estancadas, intencionalmente demoradas por el poder judicial y vinculadas al asesinato de Daniel. Concretamente, al compromiso delictivo de los policías Etchegaray, Toledo y Muñoz, otras muertes de obreros, estafa, trata, búsqueda de Daniel en el jagüel (también el segundo jagüel con reserva judicial), o donde sea.

Señor Procurador General Jorge Crespo: ¿Qué pasa con las causas estancadas? ¿Qué pasa con sus fiscales en Choele Choel? ¿A quién obedecen en su pertinaz conducta de dilatar y encubrir? ¿A usted? En abril de 2018, un grupo de organizaciones encabezadas por Noemí Labrune se reunieron con usted para manifestar preocupaciones fácticas sobre las “lentitudes” e inoperancias del Ministerio Público Fiscal, y a los pocos días ingresaron a la casa de Noemí rompiéndole todo su interior sin robar nada.

No te olvido Roque. No te olvido Daniel. No te olvido Pedro. No te olvido Andrés. No te olvido Héctor. No te olvido Luis Miguel. No te olvido Gualberto. Hay otros trabajadores muertos en situaciones no esclarecidas. Los golondrinas que viajan del norte al sur por ‘trabajo’ se encuentran con el escenario de explotación y muerte que rodea al negocio de la exportación de frutas.

Por Cristian Bonin | Colaboración: Eugenia De Rossi

Fuente: ANRed,  30/01/2019

Temas: Agronegocio, Corporaciones, Criminalización de la protesta social / Derechos humanos

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