Debate por el origen de los alimentos. Juicio a un activista en España: "Sólo cumplía una función social"
Josep Pàmies niega la agresión a un guardia civil en una protesta antitransgénicos. Yo sólo cumplía con una función social muy importante. Nunca he pegado a nadie y mi única intención era hacer llegar a las autoridades el sentimiento de todo un colectivo"
JAVIER RICOU - Lleida - A Josep Pàmies, la defensa de la agricultura ecológica le podría costar cara. El histórico sindicalista fue juzgado ayer en Lleida acusado de un delito de atentado y otro de lesiones por la ocupación en el 2003 de la Subdelegación del Gobierno de Lleida al final de una manifestación contra experimentos con maíz modificado genéticamente en Alcoletge (Segrià). Arropado por cien personas que le apoyan en su lucha, dejó claro en el juicio que la suya no es una batalla particular. Más de 30 activistas le acompañaban el día de los hechos. Pàmies encabezaba la protesta y fue el primero en llamar a la puerta de la Subdelegación para entregar un manifiesto y una muestra del maíz que habían segado en la finca de Alcoletge y que, según él, era cultivado sin ningún permiso ni control.
La juez debe dilucidar qué ocurrió en esa puerta entre los manifestantes y uno de los guardias civiles que custodiaba el edificio. Pàmies aseguró en el juicio que él no agredió a ese agente, mientras que éste afirmó que en una de las ocasiones en las que entreabrió la puerta para oír la petición de los manifestantes, Pàmies puso el pie para que no pudiese volver a cerrarla y le cogió el brazo. "Hubo un forcejeo y tomaron la parte de arriba del edificio. Si pasan por encima de mí, yo entiendo que me han agredido", dijo. Los manifestantes ocuparon la primera planta y se entrevistaron con el secretario general.
Al acabar la protesta, Pàmies se disculpó ante el agente y, según asegura, no tuvo más noticias del incidente hasta un año y medio después, cuando le notificaron la denuncia. "Todo esto ha venido dirigido desde arriba", apuntó al comentar su extrañeza.
El guardia dijo, por su parte, que Pàmies y otras dos personas se mostraron nerviosos y contrariados cuando les dijo que en el edificio no había ninguna autoridad que pudiese recoger su manifiesto. "Después les comuniqué que iba a venir el secretario general y fue entonces cuando entraron por la fuerza. No entiendo por qué reaccionaron así cuando ya habían conseguido lo que querían".
La defensa, que pide la absolución, recordó que el agente no hizo constar en el informe de ese día ninguna agresión y desveló que años atrás había sufrido ya una lesión en el brazo que asegura le causó Pàmies. El fiscal mantuvo su petición de 3 años de cárcel por atentado y lesiones y pidió una indemnización de 16.750 euros para el agente. La acusación particular elevó su petición a 4 años y en 50.000 euros la indemnización.
Fuente: La Vanguardia