Los movimientos campesinos del sur de Asia exigen políticas sobre Agroecología, semillas y comercio alineadas con la UNDROP
MONLAR, la organización miembro de La Vía Campesina en Sri Lanka, organizó un simposio público el pasado 18 de agosto de 2026, en el marco de la reunión regional de La Vía Campesina para el sur de Asia.
El evento reunió a líderes de sindicatos campesinos, investigadores y abogadxs de cinco países del sur de Asia para debatir sobre la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de lxs Campesinxs (UNDROP) y su implementación casi ocho años después de su adopción, así como sobre las alternativas al actual sistema comercial global que están promoviendo los movimientos campesinos.
A continuación, un breve informe:
Sandun Thudugala, de MONLAR, inauguró el simposio señalando que la reciente crisis económica de Sri Lanka representó un momento en el que los acuerdos económicos y políticos existentes habían fracasado de manera evidente, lo que creó un espacio para impulsar cambios estructurales en el sistema alimentario. La UNDROP, dijo, es una herramienta que ofrece un marco para dicha transformación.
El moderador, Chintaka Rajapakshe, remontó los orígenes de la UNDROP a una campaña de 17 años liderada por La Vía Campesina. Señaló que Ecuador, Colombia, Kenia y Nepal ya han dado pasos formales para adoptar o legislar en torno a la declaración. Sin embargo, décadas de liberalización y corporativización de la agricultura bajo la presión de las corporaciones multinacionales y las instituciones financieras internacionales han hecho que los gobiernos firmen de manera rutinaria declaraciones de derechos humanos.
«Dejan de lado esta Declaración cuando entra en conflicto con las condiciones de los préstamos del Fondo Monetario Internacional o del Banco Mundial», agregó Chintaka.
Shalmali Guttal —miembro del grupo de trabajo de la ONU encargado de dar seguimiento a la implementación de la UNDROP— señaló que la declaración utiliza una definición amplia de «campesinx», lo que garantiza que la UNDROP abarque una amplia gama de titulares de derechos rurales, incluidos lxs pequeñxs agricultores, lxs pastores, lxs pescadores, las personas que dependen de los bosques, lxs trabajadores agrícolas, lxs trabajadores migrantes y estacionales, los pueblos indígenas y otras personas que trabajan en zonas rurales.
«La diversidad y la magnitud de las comunidades que abarca la UNDROP resaltan la importancia de esta herramienta política única, ya que aborda específicamente temas que no se tratan en otros instrumentos internacionales de derechos humanos», agregó.
El profesor Ravivarma Kumar, asesor jurídico de alto nivel que formó parte del comité que redactó la UNDROP, miembro destacado de la Asociación de Agricultores del Estado de Karnataka (KRRS) y actualmente miembro del Comité de Coordinación Internacional de La Vía Campesina, abordó cómo la UNDROP podría traducirse en políticas. Abogó por reformas agrarias integrales que reconozcan al labrador como el legítimo propietario de la tierra, garanticen precios para todos los cultivos y aprovechen los conocimientos agrícolas locales e indígenas. También insistió en que las políticas públicas deben seguir un marco de justicia climática basado en los principios de equidad intergeneracional, justicia distributiva y el enfoque de «quien contamina paga», desarrollado con la participación directa de lxs pequeñxs agricultores y los grupos indígenas.
“Desde un punto de vista legislativo, se necesitan cuatro pasos para implementar la UNDROP: primero, su incorporación a la Constitución; luego, la legislación nacional; después, la legislación provincial; y, por último, la emisión de normas, directrices y reglamentos de apoyo”, agregó.
La segunda sesión se centró en los derechos sobre las semillas y la justicia comercial. Afsar Jafri, analista de políticas de GRAIN, describió un litigio en la India en el que PepsiCo demandó a un grupo de productores de papa por cultivar una variedad de semilla que, según el contrato, estaban obligados a suministrar exclusivamente a la empresa. Pepsi retiró la demanda en 2019, pero en agosto de 2026, la Corte Suprema de la India confirmó los derechos de la empresa sobre la variedad de semilla y, al mismo tiempo, asignó la carga de la prueba a lxs agricultores en cualquier futuro litigio sobre derechos de semillas.
Al profundizar en la concentración corporativa en la agricultura, Afsar señaló que cuatro empresas controlan aproximadamente la mitad del mercado mundial de semillas, y argumentó que los regímenes de protección de variedades vegetales, en particular la versión de 1991 del Convenio de la UPOV, están estructurados para reconocer a los obtentores corporativos, al tiempo que restringen a los agricultores la posibilidad de guardar, intercambiar o reutilizar semillas de sus propias cosechas. Señaló que, si Sri Lanka busca unirse a la UPOV, solo podría adherirse a la versión de 1991.
Un funcionario del gobierno de Sri Lanka involucrado en la redacción de una ley de protección de variedades vegetales dijo que el borrador actual, inspirado en la ley de la India, incluye cláusulas sobre licencias obligatorias que podrían ofrecer cierta protección a los agricultores, aunque sigue bajo presión para alinearse con los estándares de la UPOV.
A medida que las discusiones se centraban en la justicia comercial, Kannaiyan Subramaniam, un líder campesino de Tamil Nadu, presentó la propuesta de La Vía Campesina para un marco comercial global alternativo basado en la soberanía alimentaria en lugar de las normas vigentes de la Organización Mundial del Comercio. Dijo que la propuesta protegería los programas públicos de almacenamiento de alimentos, como el de la India, frente a los desafíos del comercio internacional, y establecería límites al uso de la ayuda alimentaria como herramienta política durante los conflictos. El marco también exige mecanismos de fijación de precios justos y protecciones para las semillas, el agua y la tierra consideradas bienes comunes, agregó.
Por la tarde, representantes de Nepal, Pakistán, la India y Bangladés describieron las experiencias de sus países en la aplicación de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Campesinos (UNDROP) a nivel nacional. Nepal —como explicó Dayalaxmi, de la ANPFA— ha incorporado la soberanía alimentaria a su constitución y ha prohibido las semillas genéticamente modificadas, aunque aún no se ha aprobado una ley de derechos de los agricultores. Farooq Tariq, del Comité Kissan Rabita de Pakistán, señaló que el gobierno de su país ha aplicado políticas de agricultura industrial que van en contra de la UNDROP a pesar de haber respaldado la declaración a nivel internacional, incluida la transferencia de más de seis millones de acres de tierra a proyectos agrícolas corporativos.
Chukki Nanjundaswamy, de la Asociación de Agricultores del Estado de Karnataka (KRRS), citó las altas tasas de suicidios de agricultores en la India y atribuyó esto a una combinación de factores, entre ellos el aumento del endeudamiento, la ausencia de un precio mínimo de apoyo calculado adecuadamente, el dumping de productos importados baratos en el marco de los tratados de libre comercio, las semillas de mala calidad distribuidas por las agencias gubernamentales y el cambio climático.
«Democratizar y transformar nuestros sistemas alimentarios es una lucha permanente y la suma de las acciones que tomamos y las movilizaciones que lideramos. En Karnataka, tomamos medidas directas cuando los estados tardan en responder a nuestras demandas de un precio justo. En los últimos años, hemos creado un modelo de comercialización directa liderado por nuestros propios agricultores y hemos establecido nuestra propia cooperativa campesina, Namdu, administrada por la KRRS, en la que los agricultores venden directamente a los consumidores a precios que ellos mismos fijan, eliminando a los intermediarios. Está funcionando bien, e incluso los jóvenes se están involucrando activamente, porque ven resultados y beneficios inmediatos. Son estas acciones concretas que llevamos a cabo en el terreno las que recordarán a los gobiernos estatales que existen alternativas posibles y viables, y que, con el apoyo estatal, podrían llegar muy lejos», afirmó, al tiempo que insistió en que la UNDROP ofrece a los gobiernos estatales un buen marco sobre cómo elaborar políticas públicas que beneficien a los pequeños agricultores.
Golam Sorowar, de la Federación de Trabajadores Agrícolas de Bangladés, señaló que, en su país, la UNDROP ha funcionado de manera más eficaz como herramienta de organización y defensa que como ley promulgada, y que lxs trabajadores agrícolas de Bangladés siguen careciendo de protecciones básicas a pesar de las normas vigentes de la Organización Internacional del Trabajo.
“Lo utilizamos al negociar con funcionarios del Estado sobre cómo elaborar políticas que incluyan la protección laboral y salarios justos para lxs trabajadores agrícolas”, agregó.
El simposio permitió un mayor intercambio entre los participantes y los ponentes, en el que se hizo hincapié repetidamente en la necesidad de informar a las familias de agricultores sobre la existencia de un instrumento como la UNDROP, los diferentes artículos que abordan específicamente las preocupaciones de lxs pequeñxs productores, y en evaluar cómo las políticas actuales y futuras se alinean con dichos artículos.
Los sindicatos agrícolas participantes dejaron claro que existe una necesidad urgente de llevar a cabo una campaña educativa masiva sobre la UNDROP y sus componentes, ya que el empeoramiento de la situación agraria en Asia del Sur exige cambios transformadores en las políticas que aborden las preocupaciones del campesinado.
Fuente: La Vía Campesina
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