Obispos de Costa Rica respaldan freno al Tratado Transpacífico y exigen proteger a las familias productoras del país
Los obispos advierten que el fin de las negociaciones no resuelve los problemas del agro y reclaman crédito, asistencia técnica, control del contrabando y diálogo para proteger a los vulnerables.
La Conferencia Episcopal de Costa Rica manifestó su respaldo a la decisión gubernamental de desistir de la adhesión del país al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP). Para los obispos, la medida representa una respuesta a las inquietudes de miles de familias productoras que durante meses solicitaron ser escuchadas ante los posibles impactos del acuerdo en sus actividades y medios de subsistencia. En el mensaje titulado: "Que el comercio esté al servicio de la vida de nuestro pueblo", los obispos respaldaron la decisión del Ejecutivo y advirtieron que las políticas comerciales no pueden construirse al margen de las realidades de las familias y comunidades que dependen del campo. "Recibimos con respeto y esperanza esta decisión, porque responde al clamor de miles de familias productoras que, durante meses, pidieron ser escuchadas y conocer con claridad las condiciones de un acuerdo que podía afectar su sustento y poner en riesgo los medios para asegurar la vida", aseguraron. El Gobierno costarricense dio por terminado el proceso de incorporación al CPTPP el pasado 28 de octubre, cuando la presidenta Laura Fernández Delgado anunció que el país no suscribiría el protocolo de adhesión. La decisión llegó meses después de la conclusión sustancial de las negociaciones, iniciadas en 2022, y estuvo acompañada de la destitución de la ministra de Comercio Exterior, Indiana Trejos.
El comercio debe responder a la justicia social
Los obispos marcaron distancia frente a cualquier interpretación de su mensaje como una oposición al comercio internacional. En cambio, insistieron en que los acuerdos económicos deben poner en el centro a las personas y responder a las exigencias de la justicia social, evitando que sus beneficios se construyan a costa de los sectores más vulnerables. Al fundamentar su postura en la Doctrina Social de la Iglesia, los obispos reconocieron el papel del mercado como "instrumento insustituible de regulación dentro del sistema económico". Sin embargo, recordaron que su funcionamiento debe responder a principios éticos, pues "el libre intercambio sólo es equitativo si está sometido a las exigencias de la justicia social".
Esta preocupación, apuntaron, ya había sido planteada por los obispos latinoamericanos en Aparecida, al advertir que los tratados de libre comercio "entre países con economías asimétricas" no necesariamente benefician a las naciones con menores capacidades económicas y pueden afectar especialmente a sus sectores campesinos. En su mensaje, los prelados hicieron llegar un saludo fraterno a quienes trabajan en el campo y en las actividades pesqueras, así como a sus familias, reconociendo el aporte de estos sectores a la vida nacional. "Ustedes son parte viva del cuerpo de la Iglesia y sostienen, con su trabajo silencioso, la mesa de todos los costarricenses", señalaron.
Llamado a fortalecer la producción nacional
La Conferencia Episcopal advirtió que poner fin a las negociaciones comerciales no soluciona por sí mismo la situación del campo costarricense. De ahí que instara al Ejecutivo a respaldar sus anuncios con medidas concretas y sostenibles, definidas junto con las organizaciones productoras y sujetas a compromisos verificables. También reclamaron políticas agrícolas que superen una visión meramente asistencial y ofrezcan herramientas para fortalecer la producción nacional. Entre ellas mencionaron el crédito accesible, la asistencia técnica, la inversión en infraestructura rural, la lucha contra el contrabando y el impulso a las cooperativas y demás organizaciones de productores. La Conferencia Episcopal mencionó además la importancia de no comprometer la capacidad del país para garantizar su propio abastecimiento alimentario. "La disponibilidad de alimentos no puede quedar limitada al mercado internacional", enfatizaron los prelados, al tiempo que exigieron que cualquier futura negociación comercial se desarrolle con transparencia, evaluaciones de impacto y participación de las comunidades y sectores que podrían resultar afectados. Los prelados cerraron su pronunciamiento con un llamado a no convertir el debate económico en un escenario de divisiones o descalificaciones. Instaron a las autoridades, los sectores productivos y la sociedad civil a recuperar el diálogo como camino para alcanzar acuerdos en favor del país. "Costa Rica tiene una larga tradición de diálogo que hoy necesitamos honrar para construir juntos un modelo de desarrollo en el que nadie quede atrás", indicaron.
Crédito fotos: Portal Delfino y Semanario Universidad
Fuente: ADN Celam
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