“Plasticoral”: una nueva forma de contaminación fusiona plástico derretido con restos de coral
En la costa de Okinawa se ha descubierto una nueva forma de contaminación, en la que el plástico fundido se ha fusionado con fragmentos de coral. Esta forma, denominada "plasticoral", demuestra que la contaminación por plásticos está teniendo un impacto a largo plazo en los ecosistemas de arrecifes de coral.
La contaminación marina por plásticos es uno de los principales problemas medioambientales de los últimos años. Se han encontrado residuos plásticos en diversos ecosistemas marinos, como playas, arrecifes de coral y el fondo marino. Se estima que en el fondo marino hay entre 3 y 11 millones de toneladas de plástico.
La mayor parte del plástico marino procede de tierra firme, y entre las principales fuentes destaca el turismo. Según unas estimaciones realizadas en 770 playas de todo Japón, por ejemplo, los bañistas generan aproximadamente 2.8 millones de residuos plásticos al año.
En este contexto, un equipo de investigación de la Universidad de Okinawa para la Ciencia y la Tecnología (OIST) y de la Universidad de Ryukyu ha descubierto en las costas de Okinawa una nueva forma de contaminación plástica en la que fragmentos de plástico y de coral se han fusionado. Se trata de plástico alterado por el calor que se ha adherido o aglutinado a los fragmentos de coral, y los investigadores lo denominan “plasticoral” como nueva forma de residuo plástico.
¿Qué es el plasticoral?
El plasticoral es un tipo de " plastiglomerado" que se forma cuando el plástico fundido se mezcla con guijarros y arena. Esto demuestra que la contaminación por plásticos está teniendo un impacto a largo plazo en los ecosistemas de arrecifes de coral, que ya se encuentran amenazados por las actividades humanas, incluido el cambio climático, y podría amenazar aún más a estos frágiles ecosistemas.
Diferencias con las formas convencionales de alteración
Según los investigadores, durante un estudio rutinario de desechos marinos en las islas Ryukyu, al sur de Japón, observaron accidentalmente pequeñas manchas de colores brillantes dispersas entre los restos de coral blanco en tres playas de la isla de Okinawa. El análisis del espectro mediante espectroscopia Raman reveló que las manchas eran polímeros derivados de plásticos domésticos de uso común.
Además, al visualizar mediante tomografías microcomputarizadas y un microscopio, se descubrió que el polímero, fundido por el calor, había penetrado en los poros microscópicos del esqueleto de los fragmentos de coral muerto, integrándose de tal manera que ya no se podían separar.
Los residuos plásticos marinos pueden alterarse por la exposición prolongada a altas temperaturas derivadas de la combustión, la radiación ultravioleta, la acción de las olas y las corrientes oceánicas, lo que aumenta su persistencia en el medio ambiente. Algunos ejemplos de estos materiales alterados son los plastiglomerados, detectados por primera vez en la playa de Kamilo, en Hawái, en 2014; las "costras de plástico", que cubren las rocas intermareales y que se descubrieron en 2019 en la costa rocosa de Madeira, y las " pieles de plástico", donde el material cubre mejillones y macroalgas en la zona intermareal, en lugar de rocas.
Hasta ahora, los plastiglomerados y las " costras de plástico" documentados se habían formado principalmente por la unión del plástico con sustratos de origen no biológico, como las rocas. Las plastiskins (las pieles de plástico), por su parte, se producen a partir de capas de plástico alterado. El plasticoral se diferencia de estos materiales en un aspecto clave: se forma cuando fragmentos de coral, un material carbonatado de origen biológico, se aglutinan como resultado de su interacción con el plástico.
Indicadores potenciales de la era del plástico
Los restos de coral arrastrados a la costa a veces regresan al mar, desempeñando un papel importante en el ecosistema de los arrecifes de coral. Los corales jóvenes utilizan estos restos como base estable para fijarse. Además, las formas irregulares de los restos crean huecos y pequeños espacios que sirven de escondite para peces jóvenes y otros pequeños organismos marinos, protegiéndolos así de las fuertes corrientes y los depredadores.
Los efectos de la contaminación por plásticos en los arrecifes de coral incluyen la asfixia y el enredo de las colonias de coral, la abrasión y el daño físico, así como una mayor susceptibilidad a las enfermedades. Además, investigaciones previas han demostrado que las sustancias químicas que se desprenden de los plásticos comunes dificultan la reproducción de los corales, que los fragmentos de plástico transportan patógenos para estos y que diversos organismos los absorben a través de la cadena alimentaria marina.
El fenómeno de la incrustación de plástico en escombros de coral, como en este caso, no se había estudiado lo suficiente hasta ahora. Si bien las hogueras en la costa se consideran una de las fuentes más probables de formación de plasticoral, se necesita una investigación más profunda para determinarlo con certeza.
Además, se desconocen los impactos específicos y la toxicidad del plasticoral en los organismos de los arrecifes. Por lo tanto, el equipo de investigación subraya la necesidad de profundizar en el conocimiento del proceso de formación y la distribución del plasticoral.
Los plásticos son el tercer material más producido en el mundo, después del cemento y el acero. Mientras que el cemento y el acero se degradan con el tiempo, los plásticos son extremadamente difíciles de descomponer y permanecen en el medio ambiente durante largos periodos. Dado que los plásticos marinos pueden conservarse como registro geológico, algunos científicos han propuesto el término "Plasticeno" (Era del Plástico) para referirse al periodo geológico que comienza en la década de 1950.
Este descubrimiento ofrece una nueva perspectiva sobre la persistencia de los residuos plásticos en los entornos de arrecifes de coral. El equipo de investigación señala que el plasticoral podría servir como indicio para identificar estratos geológicos del “Plasticeno” en el futuro.
Editado por Daisuke Takimoto.
Artículo originalmente publicado en WIRED Japón. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.
Fuente: WIRED
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