“Siempre son las primeras en levantarse”: mujeres de Mozambique y Brasil se unen contra los monocultivos de eucalipto
Un encuentro promueve el intercambio de experiencias entre mujeres de comunidades de Mozambique que hacen frente al avance de la empresa de celulosa Portucel. Estuvieron presentes dos lideresas brasileñas que llevan décadas luchando contra el gigante del sector, Suzano. En esta entrevista, nos cuentan sus impresiones sobre esta experiencia.
BOLETÍN #280 DEL WRM
Imagina pasar un tiempo fuera de tu comunidad y, al regresar, ver que todo está rodeado de eucaliptos. Eso fue lo que le pasó a María*, una joven de una comunidad de la provincia de Zambézia, en Mozambique. "Le pregunté a mi abuela dónde podría cultivar y me dijo que las tierras que teníamos estaban ocupadas por Portucel. Más tarde, cuando la empresa empezó a talar algunos eucaliptos, pensé que era una oportunidad para recuperar parte de nuestra tierra. Mi abuela me mostró los límites y me puse a trabajar", cuenta a las cerca de 40 personas que la escuchan.
María participó en el encuentro que reunió a mujeres de varias comunidades que luchan por recuperar sus tierras, usurpadas por la empresa portuguesa Portucel Moçambique. Organizado por Missão Tabita, una asociación comunitaria de Mozambique que trabaja en la provincia de Zambézia, este encuentro permitió a las participantes compartir experiencias y visitar algunas de las áreas recuperadas por las comunidades.
Desde 2024, se han llevado a cabo decenas de acciones de recuperación de tierras en esa provincia. Mediante estas acciones, las comunidades dicen basta a los impactos causados por los monocultivos de Portucel desde que obtuvo las concesiones de tierras en el país, en 2009. Y también advierten que ya no aceptarán más las promesas falsas que hace la empresa para tener acceso a sus tierras (1).
“El reto es reconstruir los lazos colectivos que se debilitaron durante el período de ocupación de las tierras. Muchas personas se vieron obligadas a cambiar su forma de vida. Perdieron espacios de convivencia, áreas de cultivo e incluso lugares que consideraban importantes para su cultura e identidad. Recuperar la tierra también significa recuperar la unión, la solidaridad y la confianza en el futuro”, explica Fausta Rafael, presidenta de Missão Tabita.
Como lo demuestra la historia de María y su abuela, muchas mujeres están en la primera línea de estas acciones. Sus iniciativas forman parte de un largo proceso de movilización, articulación y capacitación de las comunidades de la región, organizado por las organizaciones Justiça Ambiental y Missão Tabita. Son iniciativas que cuestionan el proyecto de Portucel de convertir en un desierto verde las 356.000 hectáreas de tierras públicas para las que obtuvo una concesión de uso (2).
Durante más de 15 años, ese proyecto ha violado el derecho a la tierra; el derecho a la consulta; los modos de vida tradicionales y diversos derechos civiles de muchas comunidades en las provincias de Zambézia y Manica, según las numerosas pruebas reunidas por Justiça Ambiental (3).
El encuentro se llevó a cabo en este contexto de acciones por recuperar el derecho de las comunidades a su propia tierra y frenar el avance del eucalipto en esa región. Contó con la participación de mujeres de comunidades de Zambézia, de las organizaciones Missão Tabita y Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales (WRM, por sus siglas en inglés), además de dos lideresas de movimientos sociales que llevan décadas luchando contra los impactos del monocultivo de eucalipto en Brasil: Eliandra Fernandes, de la Dirección Nacional del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), y Genilda Cassiano, de la Comisión Quilombola del Territorio Quilombola Sapê do Norte, de Espírito Santo. Ambas proceden de la región norte del estado de Espírito Santo, que se ha transformado parcialmente en un desierto verde debido al monocultivo de eucalipto de Suzano Celulose (4).
En Brasil, las mujeres organizadas constituyen una voz importante de resistencia contra esta multinacional que amenaza el territorio de varias comunidades. Suzano posee 1,4 millones de hectáreas de eucalipto en el país, gran parte de ellas en tierras ocupadas ilegalmente. Según el MST, en un área como esa se podría asentar a más de 100.000 familias. (5)
Eliandra y Genilda remarcaron que la defensa de la tierra es una lucha colectiva. Y que la lucha de las mujeres no es solo contra la opresión que viene de arriba, sino también contra el patriarcado que está dentro de los propios territorios.
Hablamos con Fausta, Eliandra y Genilda sobre las impresiones que les dejó este encuentro. A continuación, compartimos algunos fragmentos de ese diálogo.
WRM: A partir de este encuentro, ¿cuál consideras que es el principal vínculo entre la lucha de las comunidades en proceso de recuperación de tierras que visitamos en Mozambique y la lucha del MST y de la Comisión Quilombola en Brasil?
Eliandra (MST/Brasil): ¿Cuál es el punto que une por completo esta lucha aquí en Mozambique con nuestra lucha en Brasil? Es la defensa de la tierra. La tierra está en el centro de este debate. Y al mismo tiempo, es la defensa de la naturaleza y de los recursos naturales lo que ocupa un lugar central.
Y en las organizaciones, en las luchas, nos damos cuenta de que las mujeres siempre son las primeras en levantarse contra el modelo de dominación. En este caso [de Mozambique], las mujeres se levantaron contra el modelo de monocultivo de eucalipto y en defensa de sus territorios.
WRM: De hecho, la mayoría de las áreas recuperadas que visitamos fueron iniciativas de mujeres. ¿Por qué crees que ellas están en la primera línea de esta lucha?
Fausta (Missão Tabita/Mozambique): Cuando perdieron la tierra, fueron las mujeres las que tuvieron que caminar distancias más largas en su búsqueda de agua, leña y lugares para cultivar. Son las mujeres las que se ocupan directamente de la tierra. Cuando vieron que la empresa les había quitado sus tierras, se dieron cuenta de lo mucho que las necesitaban, por eso tuvieron el valor de recuperarlas para cuidar a los niños y a su familia en general.
Ahora, en el proceso de recuperación, siguen enfrentando la carga del trabajo doméstico y agrícola al mismo tiempo. Muchas veces también tienen que luchar para que se escuche su voz en las decisiones sobre el uso y la gestión de las tierras recuperadas. En las consultas comunitarias, las mujeres no tenían voz.
WRM: En estos casos, las mujeres sufren una doble opresión: la que viene de arriba, de las empresas que les roban sus tierras, y la que viene de su mismo lado, de sus compañeros de lucha y de vida. ¿Cómo ven ustedes esta realidad?
Eliandra: Esto solo demuestra que el patriarcado está presente en todo el mundo. Tanto en Brasil como en Mozambique, en este proceso patriarcal hay algo que se presenta como cultura, y esa cultura se ve como algo intocable, tradicional, y ahí entra la religión, así como las cuestiones culturales de cada país. Pero sabemos que, en cualquier parte del mundo, todo lo que se considera cultural está pensado para mantener a la mujer en un papel de dominación y desigualdad.
En Brasil, las mujeres llevan décadas luchando para romper con esto. Hablando de las mujeres del MST, hace 40 años que luchamos por defender nuestro territorio, por construir los asentamientos; hacemos frente al agronegocio, a los grandes terratenientes, a la policía; conquistamos la tierra, pero no logramos combatir la violencia contra las mujeres dentro de los territorios. ¿Y por qué pasa esto? Precisamente por tratarse de algo estructural. Así que creo que es muy importante que analicemos esto.
Fausta: En el contexto de los retos que enfrentan las mujeres y su relación con las actividades de Portucel, hay una frase que dice: “La tierra es nuestra. Cuando alguien intenta quitárnosla, está intentando quitarnos la vida” y eso resume muy bien lo que escuchamos durante el encuentro.
Pero las mujeres compartimos muchos desafíos que ya existían antes de que llegaran las plantaciones de monocultivo: la discriminación, la [falta de] inclusión en las decisiones comunitarias, la violencia doméstica, las dificultades para acceder a la educación y la escasa participación en los espacios de poder. Estos problemas nos hacen más vulnerables.
Por eso creo que empresas como Portucel se encontraron con un contexto en el que ya existían las desigualdades. ¿Por qué digo esto? Porque, de cierta manera, se beneficiaron de ellas y, en muchos casos, los acuerdos se discutieron principalmente con los hombres, mientras que a las mujeres, que seríamos las más afectadas, no se nos consultó de manera adecuada.
Cuando se ignora la voz de las mujeres, es más fácil hacer avanzar proyectos que les quitan las tierras y los medios de subsistencia, sobre todo a las comunidades. Por eso, defender el territorio para las mujeres también significa fortalecer nuestra participación en la toma de decisiones.
WRM: ¿Podrían contarnos un poco sobre las estrategias que las mujeres del MST y de la Comisión Quilombola han creado para fortalecer la participación de las mujeres en los procesos de toma de decisiones?
Genilda (Comisión Quilombola/Brasil): En Brasil, las mujeres que formamos parte de los movimientos sociales tenemos estrategias para tratar de superar estas barreras. Nos reunimos en colectivos, platicamos entre nosotras, hablamos y nos damos cuenta de que “esto o aquello no está funcionando”. Por ejemplo, en la Comisión Quilombola está el colectivo de todas las mujeres del [territorio quilombola] Sapê do Norte. Desde ahí, tratan de vender sus productos en ferias, salen del estado, forman colectivos. Así que armamos estrategias. Incluso cuando hacemos nuestro movimiento, nuestras reuniones. El MST también hace lo mismo: organiza la Ciranda, ese grupo para cuidar a los niños, para que las mujeres puedan participar en las actividades.
Y vemos que en Brasil, estos movimientos y colectivos que organizamos hacen que las mujeres ganen visibilidad. Antes era difícil escuchar el nombre de una mujer en un movimiento, por ejemplo; se escuchaban más nombres de hombres, pero hoy en día ya se mencionan los nombres de varias mujeres. Así que esto es un avance.
WRM: Pensando en la opresión que viene desde arriba: ¿contra quién luchan las comunidades en Brasil y en Mozambique?
Eliandra: La lucha es contra un mismo enemigo. Y aquí estamos hablando de un enemigo que es el capital internacional y cómo se manifiesta en los países más pobres. Entonces, en Brasil se manifiesta a través del agronegocio, el agronegocio en forma de monocultivo de eucalipto y de otras formas también, en la producción de commodities, que es la producción para la exportación. En cuanto a la opresión, lo que el capital necesita, tanto en Brasil como en Mozambique, son tierras, agua, los recursos naturales de los que se apropia, y mano de obra barata. Así que es lo mismo, no hay ninguna diferencia.
WRM: Eliandra y Genilda, ustedes vienen de movimientos sociales con mucha experiencia en la lucha por la tierra. ¿Qué les llamó la atención de las estrategias de resistencia que conocieron en Mozambique?
Eliandra: En cuanto a las estrategias y la resistencia, creo que en Mozambique las comunidades llevan ya unos 15 años con ese proyecto [de monocultivo de eucalipto], y nosotros [en Brasil] ya vamos a cumplir 60 años con estos proyectos. Creo que están mucho más adelantadas de lo que estábamos cuando, hace 15 años, Aracruz Celulose [hoy, Suzano] estaba, por ejemplo, allí en Espírito Santo. Así que ya tienen un proceso de insatisfacción, de alguna forma de movilización, de organización.
Genilda: Al pasar por las comunidades, me impresionó la determinación de los jóvenes en la recuperación de las machambas [pequeñas parcelas para el cultivo de alimentos]. Aquí están logrando recuperar las tierras por su cuenta [sin un movimiento colectivo organizado como las experiencias del MST y de la Comisión Quilombola en Sapê do Norte]. Así que creo que es una experiencia genial, que fortalece a todos los movimientos, este tema de la recuperación de la tierra.
WRM: Después de recuperar sus tierras, ¿cuáles son los principales desafíos que las familias enfrentan?
Fausta: Para las familias, uno de los mayores desafíos en las zonas recuperadas es recuperar la fertilidad de la tierra. Muchas de estas zonas estuvieron durante años sometidas al monocultivo de eucalipto, lo que provocó alteraciones en el suelo y la falta de agua. Volver a producir alimentos exige mucho trabajo, paciencia y esperanza.
Además, existe el temor constante de que las tierras puedan volver a ser objeto de disputas o ser ocupadas, lo que genera inseguridad en las comunidades. En varias comunidades, la gente cuenta que, después de talar los eucaliptos que habían vuelto a crecer y empezar a cultivar en las machambas, empiezan a enfrentar diferentes formas de presión, y estas intimidaciones no siempre son directas. A veces se manifiestan a través de mensajes que infunden miedo, visitas inesperadas, amenazas verbales, rumores de que las familias podrían perderlo todo de nuevo o de que podrían tener problemas con las autoridades y, en algunos casos, la simple presencia de representantes vinculados a la empresa u otras personas interesadas en esas áreas es suficiente para crear un ambiente de inseguridad.
WRM: ¿Cómo han reaccionado las comunidades ante estas amenazas?
Fausta: Lo que vemos es una gran muestra de valentía y resistencia; las comunidades entienden que la tierra es esencial para su supervivencia, su cultura y su dignidad. Por eso, incluso ante las intimidaciones, muchas familias siguen unidas, apoyándose unas a otras y defendiendo el derecho a producir alimentos y a vivir en sus territorios con seguridad y respeto.
WRM: Para terminar, ¿qué es lo que cada una de ustedes destacaría de este intercambio?
Eliandra: Bueno, fue como una pequeña chispa que ya estaba ahí, y solo la avivamos un poco para decirles que lo que buscan aquí ya está pasando al otro lado del océano. Entonces, la estrategia de lucha y resistencia es, de alguna manera, la misma. Todavía están empezando, aún están dando sus primeros pasos, pero se convertirán en grandes luchas aquí en el campo. Y creo que me llevo esa fuerza, ya sabes, de las mujeres en la lucha por defender la vida. Que luchar por la tierra es luchar por la vida.
Genilda: Creo que logramos compartir un poco de nuestra experiencia y también pudimos aprender mucho para llevar de vuelta a Brasil. Así que voy a hablar con mis compañeros porque creo que podemos hacer mucho más de lo que estamos haciendo. Y bueno, la forma de resistencia estratégica es organizarnos y unirnos de verdad, porque todos estamos en la misma causa, todos los movimientos, todos están luchando por el territorio.
Fausta: Lo que demostró este encuentro es que, cuando las comunidades se unen y encuentran aliados comprometidos, lo que parecía imposible puede hacerse realidad. El intercambio también reveló algo muy importante: el valor de la solidaridad entre las mujeres. Ellas demostraron que la lucha no tiene por qué librarse de forma aislada.
En el caso de las compañeras Eliandra y Genilda, esto fue particularmente impactante e inspirador, porque sus testimonios mostraron que muchas de las dificultades, injusticias y desafíos que viven hoy las mujeres de las comunidades en Mozambique también los enfrentaron ellas a lo largo de su trayectoria de lucha en Brasil. Esa identificación creó un fuerte sentimiento de solidaridad y de pertenencia a una lucha más grande que trasciende fronteras.
En cuanto al futuro, este encuentro deja perspectivas muy alentadoras. La primera es fortalecer el liderazgo femenino en las comunidades, permitiendo que más mujeres asuman un papel activo en los procesos de toma de decisiones y movilización social. La segunda es crear y consolidar una red de mujeres capaces de apoyarse unas a otras, intercambiar experiencias y desarrollar acciones conjuntas en defensa de la tierra, la soberanía alimentaria y la justicia social.
*Nombre ficticio para proteger la identidad de la joven debido a las amenazas recurrentes que recibe por parte de representantes de los intereses de Portucel.
Referencias:
(1) JA, 2026. La Tierra era nuestra. La promesa También. WRM, 2024. Portucel/Navigator y el eucalipto en Mozambique: “Lo que esta empresa deja a la población es cero por ciento”
(2) WRM, 2025. Resistencia en pie: las comunidades se unen contra los impactos del monocultivo de eucalipto en Mozambique
(3) JA, 2025. Comunidades de Hamela e Mugulama exigem divórcio à portucel
JA, 2025. COMUNICADO DE PRENSA: Se presenta ante las principales instituciones del Estado el Cuaderno de reivindicaciones de las comunidades afectadas por megaproyectos en Mozambique [en portugués]
(4) WRM, 2025. Contra el capital y el patriarcado, las mujeres del MST realizan una jornada de lucha y ocupan las plantaciones de eucalipto de Suzano en Brasil
(5) WRM, 2023. Lo que necesitas saber sobre Suzano Papel y Celulosa
Este artículo forma parte del boletín #280 del WRM. Para acceder a él, haga clic aquí.