Argentina: derrame tóxico en Buenos Aires

Idioma Español
País Argentina

"Lo que ocurrió en el Puerto de Buenos Aires tiene causas y responsables precisos. Es consecuencia lógica de un Modelo Productivo perverso, de envenenamiento y muerte. Un modelo que depende de agrotóxicos, de contaminantes varios, que favorece a unos pocos, que deteriora la calidad de vida de todos nosotros y de las generaciones futuras."

Eldorado, Misiones; 10-12-12

 

Una de las cosas que más me apasiona de mi profesión de médico, además de conocer las enfermedades, es saber las causas. No estoy enterado de los planes de estudio actuales pero cuando me recibí, hace largos cincuenta años, no teníamos idea del porqué nos enfermamos y menos aún de poder evitar dichas causas.

 

A veces la pérdida de salud nos demuestra que vamos por el mal camino, que cometemos errores que se manifiestan en enfermedades. Claro que los desaciertos no son nuestros solamente, vivimos en sociedad y dentro de un entorno que llamamos ambiente. Se hace necesario incluir todos los factores. Una de las consecuencias importantes del “maltrato”, es la baja de nuestras defensas, de nuestra calidad de vida. Los fenómenos inmunitarios son difíciles de diagnosticar y casi todo el mundo los desconoce, incluso mis colegas.

 

Es lamentable que la mayoría de los porteños se perdieron la ocasión de reflexionar sobre lo ocurrido, de entender “la señal” que el humo encerraba; la lluvia posterior y las inundaciones que llegaron inoportunamente cambiaron el eje de la discusión. Hubiera sido interesante que pensaran en los tantísimos contenedores que viajan al Interior del País y dejan su humos y huella tóxica en las poblaciones, como ejemplo: en la última campaña de soja se fumigaron unos 300 millones de litros de glifosato.

 

Lo que ocurrió en el Puerto de Buenos Aires tiene causas y responsables precisos. Es consecuencia lógica de un Modelo Productivo perverso, de envenenamiento y muerte. Un modelo que depende de agrotóxicos, de contaminantes varios, que favorece a unos pocos (Gobierno actual y sus políticas de Estado, multinacionales, sojeros, mineros, dueños de la tierra, pasteras, exportadores, bancos etc.), que deteriora la calidad de vida de todos nosotros y de las generaciones futuras (ver: “Los humanos como consumidores finales”, Juan Yahdjian).

 

El derrame tóxico no pasó, está pasando. Desaparecerán los síntomas agudos, pero seguirán los subagudos, los crónicos, las consecuencias lógicas de un veneno que perdura en el tiempo, que impregna paredes y techos, todo alrededor, que persiste en el aire, los alimentos y el agua, que termina en nosotros dejando sus huellas en síntomas y enfermedades que no sabemos diagnosticar ni curar.

 

Juan Yahdjian es médico, miembro del Movimiento Social Misiones, de la Mesa Provincial por el NO a las Represas, del Grupo Ecologista Madre Tierra de Eldorado , del Espacio Ecuménico y del Foro de Pensamiento y Construcción Social c. e.: moc.liamg@nahcahcoticnauj

Temas: Agrotóxicos

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