Deforestación cayó 15 % en 2025, pero el avance sigue frágil

La Evaluación de la Declaración sobre los Bosques 2026 registra la mayor caída de la deforestación de la década, impulsada por América Latina, pero advierte que el mundo sigue un 70 % fuera de rumbo para cumplir la meta de 2030 y que los avances pueden revertirse con un cambio de gobierno.

El mundo perdió algo más de 7 millones de hectáreas de bosque en 2025, un 15 % menos que el año anterior. Es la mayor caída anual registrada desde el período de referencia 2018-2020, y el motor principal fue América Latina, donde la deforestación tropical se redujo un 33 %. Sin embargo, el avance no alcanza para cumplir el compromiso de terminar con la deforestación en 2030. Además, descansa sobre bases frágiles, porque depende en gran medida de la voluntad política de un puñado de gobiernos, varios de ellos en plena transición electoral.

Así lo concluye la Evaluación de la Declaración sobre los Bosques 2026, presentada el 13 de octubre de 2026 por una coalición de más de dos docenas de organizaciones de la sociedad civil y de investigación coordinada por la consultora Climate Focus. El informe salió en vísperas de la COP17 sobre biodiversidad, que se celebra este mes en Ereván, Armenia, y de la COP31 sobre cambio climático, prevista para noviembre en Antalya, Turquía.

Una meta que se aleja

La evaluación mide el avance hacia la Declaración de Glasgow sobre los Bosques y el Uso de la Tierra. Fue firmada en 2021 durante la COP26 por 145 países, que se comprometieron a detener y revertir la pérdida de bosques hacia 2030. Para lograrlo, la deforestación debería haberse reducido en alrededor de un millón de hectáreas por año desde 2021. En la práctica, se mantuvo casi constante, en torno a 8,3 millones de hectáreas anuales, hasta 2024.

El resultado es que el mundo está un 70 % fuera de la trayectoria necesaria. Si se hubiera seguido el camino comprometido, hoy seguirían en pie 10,7 millones de hectáreas de bosque taladas desde el inicio de la década, una superficie equivalente a Islandia o Cuba. Las proyecciones del informe muestran lo que está en juego. Aun si la caída del 15 % se repitiera cada año hasta 2030, se perderían otros 22,5 millones de hectáreas. Si se mantuviera el ritmo promedio de reducción de la década, cercano al 3 % anual, la pérdida rondaría los 32 millones. La deforestación de 2025 liberó, además, unas 3.900 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente.

Iván Palmegiani, coautor del informe, advirtió que el déficit de progreso global creció cada año desde 2021. Según explicó, cada hectárea perdida aumenta la deuda que las generaciones actuales y futuras deberán saldar para cumplir el compromiso.

América Latina: un avance reversible

La región tropical de América Latina y el Caribe perdió 2,5 millones de hectáreas de bosque en 2025, un 33 % menos que en el período de referencia y la mayor reducción anual de todas las regiones. Brasil concentra alrededor del 60 % de la Amazonía. Allí, la caída se atribuye al refuerzo de la vigilancia ambiental con sistemas satelitales de monitoreo en tiempo real y al relanzamiento del plan federal de prevención y control de la deforestación en la Amazonía Legal. Colombia alcanzó mínimos históricos de deforestación en 2023 antes de un repunte en 2024, y en su caso el informe destaca las políticas para contener la expansión ganadera.

Erin Matson, autora principal del estudio y consultora de Climate Focus, celebró el resultado, pero advirtió que esos avances “son frágiles y pueden revertirse”. Según explicó, hubo grandes vaivenes en algunos países cuando nuevos gobiernos descartaron políticas forestales, retiraron fondos para el control o debilitaron la aplicación de la ley con su discurso público.

El calendario político le da relevancia inmediata a esa advertencia. La segunda vuelta presidencial en Brasil está prevista para el 25 de octubre, entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro. La coalición señaló que su resultado podría tener graves implicaciones para el futuro de la Amazonía. Los especialistas citan como antecedente el período iniciado en 2019. Según Ana Flávia Corleto, analista jurídica de Climate Policy Initiative, en esos años hubo recortes presupuestarios, falta de personal en los organismos ambientales y desmantelamiento de estructuras de gobernanza. Eso llevó a interrumpir el plan contra la deforestación y a un aumento de la pérdida de bosques entre 2019 y 2021. El Observatório do Clima analizó los programas de gobierno de ambos candidatos. El de Lula incluye 16 de los 28 compromisos ambientales que la organización considera necesarios, y el de su rival, uno.

En Colombia, la coalición advirtió que el nuevo presidente, Abelardo de la Espriella, prometió ampliar la exploración de petróleo y gas. Durante la campaña, además, propuso extender la frontera agrícola en 1,5 millones de hectáreas. El informe considera ambas medidas amenazas potenciales para los bosques. Su programa incluye, a la vez, una estrategia ambiental que propone perseguir penalmente a quienes financian la deforestación. Los especialistas también mencionan a Perú entre los países cuyos avances podrían verse afectados por cambios de orientación política.

A estos riesgos se suma el climático. El informe advierte que el calentamiento global, combinado con la deforestación, podría empujar a la Amazonía hacia un punto de inflexión. Pasado ese umbral, el bosque pierde su capacidad de reciclar humedad y empieza a degradarse hacia formaciones más secas.

África tropical, a la par de América Latina

El dato más inquietante llega desde África. Por primera vez desde que existen registros, la deforestación anual en África tropical se ubicó a la par de la de América Latina tropical, que históricamente fue el principal foco de pérdida de bosques del planeta. La región africana perdió 2,4 millones de hectáreas en 2025, frente a 2,5 millones en América Latina, y su deforestación siguió en aumento. También creció allí un 25 % la degradación forestal, que es el deterioro progresivo del bosque por tala selectiva, extracción de recursos o incendios, sin que desaparezca por completo la cobertura. En América Latina tropical, en cambio, la degradación cayó un 50 %.

Según el informe, ambas regiones avanzaron en direcciones opuestas. Samuel Nguiffo, abogado camerunés y fundador del Centro para el Ambiente y el Desarrollo, atribuyó la situación a la falta de capacidad estatal y de voluntad política, y a legislaciones forestales débiles. Explicó que en la gestión de los bosques de África Central sigue predominando la dimensión económica: la tala para madera y la conversión del bosque para agroindustria o minería. “Perder semejante superficie de bosque cada año es un desastre”, resumió.

En Asia tropical, la deforestación alcanzó 1,6 millones de hectáreas. Fue el segundo año consecutivo con un descenso modesto, aunque las tasas siguen cerca de las del período de referencia.

Degradación, incendios y El Niño

La degradación de los bosques húmedos tropicales llegó a 3,5 millones de hectáreas en 2025, un 34 % menos que en 2024, un año excepcional por los incendios. La pérdida de bosque tropical primario, el más antiguo y menos alterado, sumó 4,3 millones de hectáreas. Es un 36 % menos que el año anterior, pero todavía un 11 % por encima del nivel de referencia. El informe aclara que buena parte de esa mejora se explica porque terminó un pico de pérdidas por incendios en la cuenca amazónica, no por un cambio estructural en la protección.

El panorama podría empeorar a corto plazo. Los autores advierten sobre las proyecciones de un episodio intenso de El Niño, el fenómeno de calentamiento del Pacífico tropical que altera las lluvias en buena parte del planeta. Si se confirma, podría producir un aumento repentino de la degradación por incendios en la mayoría de las regiones tropicales.

El dinero, en la dirección contraria

El informe también contrasta los flujos financieros. El financiamiento público internacional para los bosques promedió 6.100 millones de dólares anuales entre 2022 y 2025, más del triple que en 2018-2020. En cambio, los subsidios agrícolas potencialmente dañinos rondan los 410.000 millones de dólares al año, unas 67 veces más. Los subsidios a los combustibles fósiles alcanzaron 921.000 millones en 2024. Además, entre 2016 y 2025 el sector financiero otorgó más de 429.000 millones de dólares en créditos a empresas de seis cadenas productivas asociadas al riesgo de deforestación.

Por eso, las recomendaciones apuntan a reorientar esos subsidios y a exigir debida diligencia obligatoria a empresas e instituciones financieras. También piden asegurar derechos de tenencia de la tierra para comunidades locales y pueblos indígenas, y sostener la aplicación de la ley por encima de los compromisos voluntarios. Corleto sostuvo que ninguna salvaguarda institucional puede aislar por completo la política ambiental de los cambios de gobierno. Sin embargo, un buen diseño puede hacer más difíciles los retrocesos, por ejemplo con protecciones en marcos jurídicos difíciles de modificar y con responsabilidades repartidas entre niveles de gobierno.

Robert Nasi, director general del Centro de Investigación Forestal Internacional (CIFOR), coincidió en que la permanencia exige marcos legales vinculantes y el fin de los subsidios que financian la destrucción. Sin esos cambios, advirtió, “simplemente estamos deteniendo temporalmente la pérdida de bosques, sin detenerla por completo”.

Fecha de Publicación: 15/10/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Diario El País (España), Agencia EFE Verde, Asharq Al-Awsat, Forest Declaration Assessment Partners, Centro de Investigación Forestal Internacional (CIFOR)
Documentos y descargas oficiales:
- Forest Declaration Assessment 2026, informe completo (Forest Declaration Assessment Partners), en inglés
- Summary for Policymakers: Forest Declaration Assessment 2026, resumen para responsables de políticas (Forest Declaration Assessment Partners), en inglés
- Resumen para responsables de políticas de la edición 2025, en español (Forest Declaration Assessment Partners).

Fuente: Noticias Ambientales Internacionales

Temas: Corporaciones, Extractivismo

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