El Pueblo Turiwara recupera su territorio ancestral invadido por el agronegocio del aceite de palma en Pará
Un grupo del Pueblo Turiwara recuperó una de sus aldeas tradicionales con un único objetivo: luchar por la demarcación de su territorio ancestral invadido por la empresa Agropalma, adquirida por el Grupo Daabon.
El 11 de noviembre de 2025, decenas de familias Turiwara, entre ellas niños y personas mayores, recuperaron una pequeña parte de su territorio ancestral, en el municipio de Tailândia, en el estado de Pará. Allí, a orillas del río Acará, refundaron la aldea tradicional Tukano Sawa, una isla de resistencia rodeada por la plantación industrial de aceite de palma. El paisaje de la región se caracteriza por este monocultivo plantado por Agropalma —adquirida recientemente por el Grupo Daabon—, que se extiende por unas 39 mil hectáreas de lo que antes era parte de la selva amazónica.
La empresa no tardó en reaccionar. Inmediatamente después de la acción de los Turiwara, Agropalma presentó ante la justicia estatal de Pará una solicitud de desalojo inmediato de las tierras, que fue atendida con prontitud mediante una orden de reintegración de posesión emitida por un juez estatal.
En abril de 2026, tras una batalla judicial en la que intervino la Fiscalía Federal, el Superior Tribunal de Justicia ordenó que se suspendieran de inmediato todos los mandamientos de desalojo emitidos. Con ello se garantizó la permanencia de los Turiwara en la aldea de Tukano Sawa, en reconocimiento a su derecho ancestral y constitucional (1).
Una historia de violencia, expulsión y resistencia
Tukano Sawa es una de las 17 aldeas que antes existían en el Territorio Indígena Ita Pew, que abarca unas 60 mil hectáreas, cuya demarcación reclama el Pueblo Turiwara desde hace décadas. Cansados de esperar una respuesta del Estado, estos indígenas decidieron recuperar parte de sus tierras, una acción que forma parte de un proceso de autodemarcación territorial llevado a cabo por ellos mismos.
Un estudio realizado por el Proyecto Nueva Cartografía Social de la Amazonía junto con la comunidad Turiwara confirmó lo que las personas mayores de este pueblo siempre han dicho que los Turiwara pertenecen al territorio que han recuperado. El estudio demuestra la ocupación tradicional de las tierras por parte de los Turiwara, así como su resistencia y permanencia en la región a lo largo de la historia, a pesar de las numerosas violaciones y agresiones por parte de los invasores (2).
Hasta mediados de la década de 1970, en esas mismas orillas del río Acará, las familias portuguesas se autoproclamaban propietarias de grandes extensiones de tierra. Tenían casas comerciales ubicadas en puntos estratégicos del río, donde mantenían a los indígenas Turiwara en régimen de esclavitud por deudas, en el sistema conocido en Brasil como “esclavitud o peonaje por deudas” (3). Gran parte de las tierras de este Pueblo fueron usurpadas por esas familias portuguesas, quienes posteriormente las vendieron a otros terratenientes y empresas.
Un líder Turiwara cuenta: “Somos los pioneros, los herederos del territorio que nos dejaron nuestros antepasados. Nos expulsaron los ganaderos de entonces, que llegaron y nos dijeron que nos fuéramos (...) Nos dijeron ‘miren, tienen dos o tres días para desocupar, si no se van, vamos a traer más gente para que se vayan', nos dio miedo y [así] mucha, mucha gente fue expulsada”(4).
La invasión más reciente del territorio Turiwara fue precisamente obra de Agropalma, que ocupa la región desde 1982. Esta empresa taló extensas áreas de bosque para plantar palma aceitera y producir aceite para los mercados nacional e internacional.
Este aceite, que se produce en el territorio indígena de los Turiwara y a costa de la violencia contra este pueblo, es vendido a multinacionales como Cargill, Hershey, General Mills, Kellogg, Mondelez, Nestlé, PepsiCo, Stratas Foods y Unilever. Estas empresas utilizan el aceite para fabricar una gran cantidad de productos que se venden en los supermercados y se consumen en los centros urbanos de Brasil y en los países del Norte Global.
La lógica colonial y los verdaderos invasores
Según una investigación de la Fiscalía del Estado de Pará, los títulos de propiedad de Agropalma son comprobadamente falsos. Sin embargo, aunque sea la invasora, esto nunca le ha impedido llamar “invasores” a los Turiwara (5).
Todos esos antecedentes de la empresa no parecen ser un problema para el grupo empresarial colombiano Daabon, que, en marzo de 2026, compró todas las operaciones de Agropalma, incluidas las que se desarrollan en los territorios indígenas invadidos (6).
El aceite de palma actualmente es el aceite vegetal más barato del mundo, entre otras razones porque se produce bajo una lógica colonial de “tomar sin pagar”. En cuanto a las relaciones laborales, el sector sobreexplota a los empleados, a los agricultores y a las comunidades con jornadas agotadoras, bajos salarios y condiciones precarias. La propia Agropalma ya fue objeto de denuncias por trabajo análogo a la esclavitud y enjuiciada por condiciones laborales degradantes (7).
Desde el punto de vista ecológico, los bajos precios del aceite de palma ocultan su huella de destrucción masiva de selvas tropicales, la pérdida irreversible de biodiversidad y la contaminación química.
Por si fuera poco, empresas como Daabon no se hacen responsables del agua que utilizan en sus plantaciones y plantas de procesamiento, un consumo estimado de 34 mil litros de agua por hectárea al día.
Tampoco se hacen responsables de la muerte de animales y personas como consecuencia de la aplicación de fertilizantes químicos y agrotóxicos. Entre ellos se encuentra el glifosato, un herbicida que ya ha demostrado ser cancerígeno y que se ha detectado en las aguas (superficiales y subterráneas) de los territorios indígenas de la región del Valle del Acará, en Pará.
Además, las empresas venden como “abono orgánico” un subproducto de la producción de aceite de palma en las plantaciones, lo que ha matado la vida en los igarapés (arroyos), según denuncian varias comunidades. Con un olor fétido, el efluente industrial conocido localmente como “tibórnia” está asociado a sucesivos casos de contaminación de aguas superficiales y subterráneas, y ha afectado drásticamente la calidad del aire que respira la población que vive cerca de las operaciones agroindustriales de la palma aceitera (8).
Además de todo esto, los Turiwara llevan años sufriendo una persecución constante. Según cuenta un líder: “No les gusta que bajemos [al río], de ningún modo, ni para pescar, ya no podemos hacerlo, así que esto nos está afectando mucho, muchísimo. Queremos que se tomen medidas, pues vivimos aquí y nos sentimos muy humillados por esta empresa, nuestros animales caen en esas zanjas y mueren”.
Las zanjas a las que se refieren consisten en extensas y profundas trincheras excavadas, a partir de 2022, por maquinaria pesada de Agropalma con el fin de impedir el paso y la libre circulación de indígenas y quilombolas en las áreas de uso común situadas a orillas del río Acará. Además de esas “zanjas”, la empresa también puso barricadas en las carreteras que pasan por los cultivos de palma aceitera (9).
Alegrías y desafíos
Poder despertarse todos los días en su propio territorio llena de alegría el corazón de las 23 familias Turiwara que han vuelto a vivir en la aldea de Tukano Sawa. Aun así, son muchos los desafíos a los que se enfrentan.
El principal desafío es que, dentro de la pequeña zona de bosque que ocupan a orillas del río Acará, se les prohíbe cultivar alimentos. Esto se debe a que la legislación ambiental brasileña considera que se trata de un Área de Preservación Permanente.
Junto al área indígena recuperada, bajo la atenta vigilancia, día y noche, de los guardias de seguridad de la compañía —ahora Daabon— se encuentra la gigantesca plantación de palma. Pero los guardias de seguridad no deberían preocuparse; después de todo, desde el primer día de la acción de la comunidad, la plantación sigue intacta. “Nuestra lucha es por la tierra y no por el aceite de palma”, afirma un Turiwara.
En este contexto, las familias Turiwara se ven privadas de uno de los derechos humanos más esenciales: el derecho a producir alimentos para garantizar la seguridad alimentaria de su aldea, incluidas las personas mayores y los niños. No poder ejercer este derecho es una violación que los Turiwara sufren a diario y que hay que denunciar.
Por todo ello, la comunidad de Tukano Sawa reclama que se tramite con urgencia la demarcación del Territorio Indígena Ita Pew.
Ya se ha dado el primer paso de este largo proceso. Un equipo interdisciplinario compuesto por investigadores de las universidades federales de Pará y Rural de la Amazonía llevó a cabo un estudio con el apoyo del Ministerio para los Pueblos Indígenas (MPI), con el fin de identificar, cartografiar y documentar el área del territorio reivindicado. Se espera que el informe remitido al MPI y al organismo oficial encargado de los asuntos indígenas, la Funai, culmine en el nombramiento de un Grupo Técnico encargado de llevar a cabo los estudios necesarios para iniciar el proceso de demarcación del territorio (10). Se trata de un paso significativo en términos de seguridad jurídica para esta lucha por el territorio, a pesar de que el panorama es profundamente adverso respecto a la materialización de los derechos territoriales indígenas en el país.
Pero aún queda un largo camino por recorrer para que se complete la demarcación de ese territorio. Es necesario dar celeridad a este proceso. Esto podría poner fin a una historia de violencia e injusticia contra el Pueblo Turiwara. Y, lo más importante, garantizar a este pueblo el derecho a sus tierras ancestrales que les fueron robadas.
Secretariado Internacional del WRM
Referencias:
(1) Ministerio Público Federal (MPF), 2026. Tras una solicitud del MPF, el STJ suspende el desalojo de un área ocupada por la comunidad indígena Ita Pew del Alto Acará, en Pará
(2) WRM, 2024. Dossier sobre la resistencia y la ocupación tradicional de los Turiwara Tembé en la región alta del río Acará, estado de Pará, Brasil
(3) Una forma moderna de esclavitud en la que el trabajador se veía sometido a una dependencia y una deuda interminable con el propietario.
(4) WRM, 2024. La lucha por la tierra en la Amazonía brasileña contra las empresas mineras y de palma aceitera
(5) WRM, 2018. El FSC y la RSPO, ¿cómplices del delito? La cuestión de tierras de Jari Florestal y Agropalma en la Amazonía brasileña
(6) Farmlandgrab, 2026. El grupo colombiano Daabon compra la empresa brasileña Agropalma
(7) Repórter Brasil, 2013. El cultivo de palma de aceite pasa a formar parte de la lista de actividades en las que se utiliza trabajo análogo a la esclavitud /
(8) Jusbrasil, 2015. Agropalma condenada por condiciones de trabajo degradantes en una plantación en Pará
(9) WRM, 2024. La lucha por la tierra en la Amazonía brasileña contra las empresas mineras y de palma aceitera
(10) Ibid
(11) Para que se lleve a cabo la demarcación y reconocimiento de un territorio indígena, es necesario que, en primer lugar, la FUNAI designe un grupo técnico para identificar el área del territorio indígena que se va a demarcar. En una segunda etapa, hay que hacer la demarcación física del territorio. Posteriormente, se lleva a cabo la retirada de las personas no indígenas del área para que, finalmente, sea reconocida por el presidente de la República. En Brasil, hay cerca de 274 territorios indígenas identificados o en proceso de identificación que esperan, algunos desde hace más de 18 años, que concluya dicho proceso, el cual es fundamental para que los pueblos indígenas puedan vivir con seguridad en sus territorios ancestrales reconocidos.
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