Entre pinos y despojo: la resistencia del Pueblo Mbya en Misiones, Argentina
La Comunidad Puente Quemado II, del Pueblo Mbya Guaraní, defiende su territorio de empresarios madereros locales y de la multinacional Arauco, una de las empresas de celulosa más grandes del mundo.
BOLETÍN #280 DEL WRM
En la provincia argentina de Misiones, en el noreste del país, viven unas 130 comunidades indígenas del Pueblo Mbya Guaraní (1). Allí donde están sus aldeas es donde aún pervive la selva paranaense, amenazada y arrasada por el agronegocio y el monocultivo de árboles.
Misiones es la segunda provincia con mayor extensión de plantaciones de árboles del país, con un 13 por ciento de su superficie (412.860 hectáreas) cubierta por esos monocultivos, en su mayoría pinos (2).La mayor empresa que opera en la región es la multinacional Arauco, de origen chileno, propietaria en la provincia de una planta de celulosa y de 230 mil hectáreas de tierra, de las cuales al menos la mitad ya fueron cubiertas por plantaciones de pinos y eucaliptos (3).
Los monocultivos y el extractivismo industrial de la madera avanzan en Misiones sobre territorios de comunidades indígenas y campesinas, despojándolas de sus medios de vida, destruyendo sus bosques y contaminando el ambiente. En este contexto, las condiciones de existencia de las comunidades Mbya y campesinas son constantemente amenazadas (4).
Impactos de Arauco para las comunidades de Misiones
En 2022, la Comunidad Mbya Guaraní Puente Quemado II, en el municipio de Garuhapé, vio arder parte de su territorio, incluidas casas y monte nativo, cuando la sequía en la provincia no daba tregua y los incendios comenzaron a propagarse rápidamente.
La plantación de pinos que Arauco tenía dentro de la comunidad - de manera irregular - se prendió fuego y propagó las llamas en cuestión de minutos, dejando un escenario devastador y poniendo en riesgo las casas de las familias, algunas de las cuales se incendiaron.
Tiempo después, representantes de la empresa se presentaron ante la Comunidad y le plantearon su intención de volver a plantar pinos en el área quemada. Las familias rechazaron esa posibilidad y desde ese momento resisten las presiones de la empresa.
El territorio de la Comunidad abarca 659 hectáreas, que fueron relevadas y reconocidas por el Estado argentino a través de la Ley Nacional 26.160. Sin embargo, más de la mitad fueron plantadas con pinos por parte de Arauco sin realizar la Consulta Previa, Libre e Informada que exige la legislación nacional e internacional.
Y no sólo eso. Además de invadir las tierras de la Comunidad y ponerla en riesgo con los incendios, Arauco insinuó una alternativa irrisoria: que las familias ocupen y utilicen sólo cinco de las 333 hectáreas invadidas por la empresa.
Actualmente, los campesinos de la localidad de San Pedro ese encuentran amenazados por acciones criminales asociadas a la empresa (5). Decenas de familias viajaron hasta la ciudad de Posadas y denunciaron detenciones, agresiones, quema de viviendas, matanza de animales y robo de herramientas, y acusaron a Arauco de estar por detrás de estos hechos (6). Lo mismo ocurrió tiempo atrás en el municipio de Wanda (7).
El Pueblo Mbya también fue víctima de esta violencia, no solo en Puente Quemado II, sino en otras comunidades tomadas por la multinacional. En 2023, la Comunidad Andrés Guacurarí, ubicada en Puerto Libertad, denunció que fue víctima de un atropello con máquinas, “plantando pinos cerca de la Comunidad —a 50 metros— usando químicos que son un peligro para chicos y grandes”, había denunciado el mburuvicha.
“Nos amenazaron de muerte por salir a atajar las máquinas. Uno de los empleados dijo que si el jefe ve a alguno de nosotros, lo va a matar. Mi miedo no es morir, sino que a mi gente le pase algo. Yo salgo a defender mi territorio, que es para nosotros y las generaciones futuras”, aseveró.
Además de violar derechos constitucionales, convencionales y leyes nacionales, con descaro y violencia, el daño ambiental es grandísimo.
Las plantaciones de monocultivos tienen impactos ambientales severos, como la pérdida de biodiversidad, la alteración del suelo y el consumo excesivo de agua, teniendo en cuenta que especies como el pino y el eucalipto absorben grandes cantidades de agua, secando vertientes y arroyos. Generan, además, mayor riesgo de incendios porque la resina de especies como el pino aumenta la inflamabilidad, como ocurrió en Puente Quemado II.
También se contamina el agua debido al uso de venenos y fertilizantes químicos, los cuales terminan llegando a los ríos, arroyos y al agua subterránea, dañando la naturaleza y la salud de las personas.
Pese al daño que causa esta explotación indiscriminada de la tierra, el dedo acusador apunta siempre al Pueblo Mbya. Pero, a pesar de eso, ellos permanecen firmes dentro de su territorio porque son los únicos y verdaderos guardianes de la naturaleza.
Puente Quemado II: además de Arauco, los madereros
A Puente Quemado II se le sumó este año un nuevo capítulo que atenta contra sus derechos. La Comunidad atraviesa desde hace meses una escalada de hostigamiento, desalojos, criminalización y amenazas por parte de las fuerzas de seguridad, jueces e individuos al servicio del negocio maderero. Los Mbya están amenazados de despojo sobre su territorio ancestral, reconocido por el propio Estado.
Con el fin de apropiarse de ese territorio, el empresario del ramo maderero, Alfredo Ruff, promovió una campaña de criminalización de los miembros de la comunidad. Hizo denuncias por supuesta usurpación que derivaron en detenciones de integrantes de la Comunidad y, posteriormente, en un operativo de desalojo ejecutado por la Policía de Misiones (8). La medida fue cuestionada por la defensa debido a las irregularidades del proceso y por desconocer derechos territoriales indígenas reconocidos constitucionalmente.
Frente a la falta de respuestas efectivas, la Comunidad decidió recuperar de manera organizada y pacífica el territorio del que había sido expulsada. Desde entonces, se han profundizado las acusaciones, amenazas y acciones destinadas a criminalizar tanto a las familias Mbya como a quienes las acompañan y defienden sus derecho (9).
Por eso, hoy más que nunca, Puente Quemado II necesita, por parte del gobierno provincial, garantías, justicia y una solución que respete sus derechos territoriales. En ese sentido, diversas organizaciones nacionales e internacionales están movilizadas en una campaña en solidaridad con esa comunidad para exigir de las autoridades lo básico: que garanticen la seguridad y el derecho de las familias Mbya a permanecer en sus tierras. (10)
Equipo Misiones de Pastoral Aborigen (EMiPA)
Este artículo forma parte del boletín #280 del WRM. Para ver el boletín completo, haga clic aquí.
Referencias:
(1) El Territorio, 2022. Salud mental y adicciones, entre las demandas de comunidades mbya
(2) Secretaria de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Tablero de plantaciones forestales, mayo 2026
(3) Arauco, 2015. Resumen Público – Plan de Manejo Forestal (Misiones)
Arauco, 2025. Resumen Público – Plan de Manejo Forestal (Argentina)
(4) WRM, 2022. Recuperar la tierra en Misiones, Argentina: una lucha por la justicia social y una vida digna
(5) Andar, 2026. Vecinos de Misiones denuncian desalojos y detenciones arbitrarias por la policía y una empresa extranjera
(6) Agencia Tierra Viva, 2026. El modelo Arauco en Misiones: amenazas, detenciones y casas quemadas con complicidad estatal
(7) WRM, 2024. Argentina: Reclamo de justicia por el desalojo de familias campesinas por parte de Arauco
(8) Emipa, 2026. Del despojo territorial a la persecución de quienes lo denuncian
(9) WRM, 2026. Argentina: ¡PAREN YA el desalojo de la Comunidad Guaraní Puente Quemado II, en Misiones!
(10) WRM, 2026. ¡Adhiera a esta carta en solidaridad con el Pueblo Mbya Guaraní en Misiones, Argentina!
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