¿Por qué el Corredor Transoceánico es una amenaza para México?

Foto: Sussana de Guio

La firma del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) del pasado 1 de julio significa un avance en la construcción de un marco jurídico favorable a los megaproyectos que el presidente Obrador promete como plan de desarrollo para México. La mirada va de inmediato hacía el Istmo de Tehuantepec, ya que representa el acceso al Pacífico de uno de esos mega-proyectos, el Corredor Interoceánico, una inmensa infraestructura de conexión comercial con el Atlántico. El istmo es también un área estratégica porque rica en petróleo y codiciada por la energía eólica, y el pasado 21 de junio fue el escenario del asesinato de 15 personas.

La brutalidad de los homicidios conmocionó el país, pero comprender sus causas no es tan inmediato. Todas las victimas pertenecían a la comunidad de San Mateo, que ese día viajaba a la cercana Huazantlán del Río para una asamblea donde resolver problemas que surgieron con los controles de ingreso y salida debidos al Covid-19. El asalto de un grupo armado detuvo la caravana en el camino y luego, al llegar, el ataque resultó en una masacre. El presidente Obrador habló de “enfrentamiento entre comunidades” en busca de una explicación rápida de los hechos, pero los activistas locales denuncian una situación mucho más compleja. Para reconstruir las causas y los orígenes de este conflicto, entrevistamos a Mario Quintero, parte de la Asamblea de Pueblos Indígenas del Istmo Oaxaqueño en Defensa de la Tierra y el Territorio (APIIDTT) y citamos sus palabras.

Foto: Susanna De Guio

“Es un conflicto histórico que se remonta a unas décadas atrás, pero un momento clave es cuando se reactiva la defensa del territorio contra los megaproyectos que han invadido la región: entre 2012 y 2013 se despliega una de las luchas más importantes y simbólicas del istmo de Tehuantepec, donde los pueblos Ikoots se unen a las otras comunidades zapotecas contra el parque eólico de Mareña Renovables. San Mateo del Mar es la única comunidad que logra detener el proyecto eólico, organizándose en asamblea, de acuerdo con su sistema ancestral, que la ley mexicana llama Usos y Costumbres.

A partir de ese momento, el Estado y las empresas comienzan un lento proceso de erosión del tejido social de la comunidad hasta la imposición del sistema electoral en 2017. El año siguiente, cuando el nuevo presidente López Obrador anuncia el proyecto del corredor interoceánico, toda la región se ve afectada. El gobierno comienza el proceso de consulta, y nuevamente la asamblea de San Mateo del Mar se opone, tanto al megaproyecto como a la herramienta de consulta en sí, lo que considera una mentira.

Lo que sucedió, descuartizar y quemar cuerpos, romper cabezas, son prácticas que ya hemos visto en el norte del país o en áreas donde los narcos están presentes; para San Mateo fue un golpe muy duro porque es un lugar donde no había violencia, los conflictos que pueden haber son entre familias del mismo pueblo. Además, es necesario pensar que las comunidades en el área están abandonadas, el Estado ni siquiera está presente para garantizar los servicios básicos como la luz y, por otro lado, no puede influir políticamente. Este tipo de violencia se ha utilizado para asustar a la comunidad, solo de esta manera el Estado y las empresas han logrado hacerlo; el miedo y los conflictos internos son un terreno muy prospero para los megaproyectos y los intereses ajenos. Para nosotros es preocupante porque muestra un claro plan desestabilización regional que se ha visto ya desde años atrás, la violencia está subiendo y hay muchos asesinatos, sobre todo en áreas donde va a pasar el corredor interoceánico.

Este no es un proyecto del país sino del capital global, y obviamente concentra múltiples intereses; para comprender su importancia, uno debe mirar la larga historia de los gobiernos que han tratado de crear una ruta comercial entre los dos océanos desde el siglo XIX. Nadie se había acercado tanto como Obrador, y con el pretexto del Covid-19 quiere ejercer más presión. Por esta razón, es un momento muy complejo y estamos enfatizando la campaña internacional El istmo es nuestro, porque no podremos detener solos este gran proyecto que involucra el equilibrio del mercado a escala global y necesitamos que cada vez más gente esté informada. Este gobierno intentará negociar la aceptación del proyecto con las comunidades, las obras del tren están iniciando y ya hay amenazas de desalojo en los territorios por donde debe pasar. Saben que la resistencia será principalmente en el estado de Oaxaca y en el istmo, y por esto hay tanta violencia y tanto golpes a las organizaciones. Sabíamos que esto iba a avanzar de esta forma, con o sin pandemia, y obviamente es muy importante porque la salud y la vida de todos está en juego, pero también lo está si no se hace nada para detener lo que está ocurriendo.”

Fuente: ANRed

Temas: Megaproyectos, TLC y Tratados de inversión

Comentarios