Colombia: ¿Por qué nos quieren callar?

"Según cifras de la Defensoría del Pueblo 282 homicidios de líderes sociales y defensores de DDHH entre el 01 de Enero del 2016 y el 27 de Febrero de 2018 y en lo corrido de este año más de 90 líderes asesinados."

Ante la cruel oleada de violencia contra los líderes sociales de este país, las organizaciones sociales hacemos un llamado urgente, para que cesen los asesinatos de líderes sociales y defensores de derechos humanos y exigimos al Gobierno nacional se garantice el derecho a la vida y a la libertad.

Según cifras de la defensoría del pueblo 282 homicidios de líderes sociales y defensores de DDHH entre el 01 de Enero del 2016 y el 27 de Febrero de 2018 y en lo corrido de este año más de 90 líderes asesinados.

Alarmantes datos que dejan ver la sistematicidad de los hechos ocurridos, pero que aun así el gobierno nacional no lo reconoce e ignora la dimensión que ha adquirido esta problemática de exterminio progresivo a través de las prácticas violentas que han sido las formas operandi de los grupos históricamente enemigos de la paz y de los cambios sociales de este gran país que a los ojos de la inversión transnacional se ve apetitoso para sus intereses extractivistas y a la vez de grandes expectativas por su ubicación geoestratégica, lo que garantiza el control territorial de toda la región suramericana para estos grupos poderosos.

Por eso nos quieren callar ¡Porque entendemos la dimensión de lo que está en juego y sabemos que nuestra resistencia en los territorios va más allá de cambiar un gobernante cada cuatro años; entendemos claramente que detrás de toda esta farsa, existen intereses oscuros de un sistema inhumano representado en el país por elites económicas y políticas que imponen a través de sus formas violentas el despojo en los territorios y que no sacian sus intereses económicos sin importar que a su paso dejen daños ambientales irreversibles, pobreza, enfermedades, muerte y desolación.

Podemos también reconocer que a la par de este fenómeno político y social, se viene gestando un gran movimiento ciudadano inconforme y propositivo, que cansado de las prácticas tradicionales, busca formas diversas y autónomas, para consolidar sus poderes diferentes, donde la gente es tomada en cuenta para las decisiones y proyecciones que hacen parte del futuro de las comunidades que optan por un modelo económico diferente donde se priorice la vida, el bienestar y el territorio.

La respuesta irresponsable del estado colombiano frente a los hechos de violencia hacia los líderes sociales y defensores de derechos humanos, deja ver su incompetencia política y como quien dice: aquí no pasa nada “son líos de faldas”, haciendo ver que son situaciones aisladas y ajenas al ejercicio político y social de los líderes, tratando así de desdibujar el contexto en el que se dan estos asesinatos.

Urge que el Gobierno en todas sus instancias de un cambio total en el discurso y que no se siga viendo las comunidades y sus líderes como el enemigo interno que se oponen al desarrollo en sus territorios. Es responsabilidad del estado colombiano que se garanticen los derechos fundamentales para que el ejercicio social de los líderes pueda desarrollar se a plenitud y se tome en cuenta el papel político que juegan en sus territorios y la contribución de estos en el bienestar de las comunidades que representan.

¡Por eso nos quieren callar! ¡Porque representamos a esos miles que no se resignan a seguir viviendo en la miseria. Porque no callamos ante la injusticia, porque denunciamos y nos movilizamos, por eso no quieren callar!

Fuente: ATCH - FENSUAGRO

Temas: Criminalización de la protesta social / Derechos humanos, Defensa de los derechos de los pueblos y comunidades

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