México: refuerzan oposición a transgénicos

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País México

Preocupados por la insistente campaña de Monsanto y de algunos productores para que se inicien las siembras de maíz transgénico en el país, los actores Angélica Aragón, Cecilia Suárez, Juan Manuel Bernal y Miguel Rodarte se sumaron a la campaña Sin maíz no hay país, y advirtieron que sin una acción definitiva de los consumidores en apoyo a los campesinos que defienden el patrimonio milenario del país, es de esperarse que en pocos años "importemos comida enlatada de China"

Los integrantes de la comunidad artística mexicana participarán el próximo domingo en la siembra de 80 metros cuadrados de distintos maíces nativos en el Zócalo. Ese día Greenpeace, la Asamblea Nacional de Empresas Comercializadoras del Campo, el Grupo de Estudios Ambientales, la Alianza Nacional de Productores Agropecuarios y Pesqueros-Barzón, la Coordinadora Nacional Plan de Ayala, Oxfam, la Alianza Nacional por la Autodeterminación de los Pueblos y el Consejo Nacional de Organizaciones Campesinas repartirán cerca de 100 kilos de semilla de maíz entre quienes quieran sumarse para llenar las azoteas, calles y camellones de la ciudad de maíz, como una llamada de atención al gobierno para que no ponga en riesgo uno de los alimentos básicos del pueblo, factor de identidad cultural.

Angélica Aragón destacó la importancia de revalorar la actividad campesina, el esfuerzo físico y económico que realizan miles de agricultores para cultivar la tierra y obtener sus cosechas, las cuales finalmente son mal pagadas. Comentó que en una reciente visita a una comunidad del estado de México, supo que toda la familia participaba en la siembra del grano y para la cosecha contrataban algunos jornaleros, pero si vendían su producción apenas obtendrían 300 pesos de utilidad en un año.

La sinaloense dijo que su abuelo paterno se hubiera sorprendido de la industrialización del campo en esa entidad, en donde se cultivan hortalizas de exportación y orgánicos, pero el precio que debe pagarse por dichos productos es muy elevado. Sorprendida por los invernaderos y la tecnología utilizada en el campo de Sinaloa, Aragón hizo un llamado a los habitantes de las zonas urbanas para reconocer el trabajo campesino y tener en cuenta que los agricultores dependen del temporal y de la fertilidad de la tierra. "Esta campaña es necesaria y urgente, porque las harinas de maíz contienen únicamente 8 por ciento del calcio en comparación con el nixtamal, y es este espectro el que estamos perdiendo".

Al llamado de la actriz se sumó Juan Manuel Bernal, quien consideró que no defender el maíz, elemento cultural milenario mesoamericano, es un "acto un tanto irresponsable y de cobardía. La soberanía (alimentaria) no es negociable, pues son los valores los que nos hacen ser únicos; debemos tener fuerza y conciencia para no acabar con nuestra herencia cultural", asentó.

Cecilia Suárez recordó que las demandas más urgentes de la campaña son: sacar al maíz y al frijol del Tratado de Libre Comercio de América del Norte; emitir una moratoria a la siembra de maíz transgénico; derecho constitucional a la alimentación y ley de planeación para la soberanía alimentaria; luchar contra los monopolios del sector agroalimentario; control de precios de la canasta alimentaria y aumento salarial de emergencia, y promover que el maíz mexicano y las expresiones culturales que involucra se inscriban por la UNESCO en la lista del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.

La campaña también incluye lograr recabar un millón de firmas que serán entregadas al Congreso de la Unión como un pronunciamiento social en defensa del maíz, la soberanía alimentaria y el derecho constitucional a la alimentación.

La Jornada, México, 1-08-07

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