España: Greenpeace advierte de que los biocombustibles alientan la destrucción de bosques

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MADRID, 25-AGO-2007. Greenpeace considera que los biocombustibles, lejos de servir para luchar contra el cambio climático, están contribuyendo, al menos hoy en día, a la destrucción de los bosques del planeta y a agravar el problema alimenticio mundial

Según explicó a Servimedia Juan Felipe Carrasco, responsable de la campaña de Transgénicos de Greenpeace, "es una paradoja que se estén vendiendo los biocombustibles como una solución verde, cuando la verdad es que hoy no se están produciendo en las condiciones que podrían hacerlos eficaces en la lucha contra el cambio climático".

"La destrucción de los ecosistemas primarios para producir biocombustibles es una aberración, porque al planeta le queda menos del 20 por ciento de sus selvas originales y la selva es un potente sumidero de carbono, es el único freno que nos queda contra el cambio climático", indicó Carrasco. "Además, las poblaciones indígenas y la biodiversidad de esas selvas son fundamentales para el presente y el futuro del planeta".

Por otra parte, Carrasco señaló que "los biocombustibles están agravando el problema alimentario a nivel mundial, ya que muchas hectáreas de cultivos que antes se destinaban al consumo humano o al pienso para animales se están ahora destinando a la producción de biocombustibles, casi siempre en las zonas en las que no está resuelto el problema alimentario".

"Los fabricantes de carne o leche españoles están teniendo gravísimos problemas para originar materias primas a precios decentes y competitivos porque el mercado de los biocombustibles está detrayendo estos cereales. Según estadísticas internacionales, es el segundo año consecutivo en que desciende la producción mundial de cereales, y de ellos muchos se destinan a los biocombustibles en vez de servir de alimentos", añadió.

De todo ello se deduce, según el responsable de Transgénicos de Greenpeace, que "la seguridad alimentaria se está viendo afectada, y eso agravará el problema del hambre, que a su vez repercutirá en que tengan que talarse más bosques para destinar esas hectáreas a cultivos. Al final, corremos el riesgo de que los ricos hagan circular sus vehículos quemando el alimento de los pobres".

Según Carrasco, para que los biocombustibles puedan ser una forma de energía renovable (siempre como complemento a una política de ahorro y eficiencia energética), deberían producirse de forma sostenible y ecológica, "nunca en un formato de agricultura industrial y extensiva, destructora de ecosistemas, como el que se da ahora".

En segundo lugar, debería haber una producción cercana a las áreas de consumo. "De nada sirve producir biocombustibles si tenemos que gastar mucho combustible en transportarlo en barcos o camiones a miles de kilómetros de distancia", señaló Carrasco.

Otra condición indispensable sería que su producción fuera más eficiente que la de los combustibles fósiles en cuanto a las emisiones de CO2. "Hoy la agricultura industrial que se lleva a cabo para producir biocombustible necesita mucho petróleo para mover la maquinaria y muchos abonos que producen emisiones de CO2. Por lo tanto, se está utilizando mucho petróleo para producir algo que nos dicen que sustituye al petróleo".

Por último, sería fundamental que se cierre el ciclo energético, que no se invierta más energía en producir los biocombustibles que la que luego se va a generar con ellos.

disc@pnet, España, 25-08-07

 

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