A más de medio año de la masacre de Santa Tereza do Oeste “Seguimos reclamando que Syngenta se vaya de Brasil”

Idioma Español
País Brasil

Un campo-laboratorio de experimentos transgénicos de la transnacional suiza Syngenta en Santa Tereza do Oeste, a 540 kilómetros de Curitiba, en el sureño Estado brasilero de Paraná, se convirtió el 21 de octubre del 2007 en un escenario de horror. La intervención violenta de una milicia armada privada intentó desalojar una ocupación pacífica realizada por doscientos trabajadores de Vía Campesina

Testimonio de un sobreviviente del Movimiento Sin Tierra (MST)

Un campo-laboratorio de experimentos transgénicos de la transnacional suiza Syngenta en Santa Tereza do Oeste, a 540 kilómetros de Curitiba, en el sureño Estado brasilero de Paraná, se convirtió el 21 de octubre del 2007 en un escenario de horror. La intervención violenta de una milicia armada privada – de la empresa NF Seguridad- intentó desalojar una ocupación pacífica realizada por dos cientos trabajadores de Vía Campesina.

Los ocupantes acusaban a Syngenta por “crímenes ambientales”, por realizar experimentos ilegales, y por violar el área protegida del Parque Nacional de Iguazú.

Como resultado de esta agresión, fue asesinado Valmir Mota de Oliveira “Keno”, dirigente del Movimiento de trabajadores rurales sin tierra (MST). Varios otros campesinos fueron heridos, salvando milagrosamente sus vidas. Entre ellos Jonás Gomes de Queiroz, quien la segunda quincena de abril llegó a Suiza para reiterar una vez más la denuncia por esos hechos en compañía de la abogada Gisele Cassano, de la ONG solidaria “Tierra de Derechos” (Terra de Direitos). Intentaron también entrevistarse con los responsables de Syngenta, en su sede central de Basilea.

Oidos sordos

La tarde del pasado 17 de abril Jonas Gomes y Gisele Cassano, llegaron hasta la puerta de la Syngenta en Basilea.

Dos centenares de activistas sociales de muy diversas organizaciones solidarias helvéticas habían organizado ese día, en el marco de la Jornada mundial de luchas campesinas, una manifestación hasta la sede central de la transnacional suiza.

Llegaron vestidos de negro, con numerosas pancartas de denuncia, transportando un ataúd que simbolizaba el trágico destino que sufrió Valmir “Keno” Mota. Intentaban reiterarle, simbólicamente, a la transnacional química suiza, su responsabilidad directa en ese asesinato.

“Fue una mística muy emotiva, como la hacemos también en Brasil ”, enfatizó Jonas Gomes, quien reconoce que al acercarse a la sede de la transnacional helvética le volvieron a aparecer en su memoria los trágicos hechos de octubre 2007.

“Al llegar a la puerta de Syngenta, un representante de la dirección de comunicaciones públicas salió del edificio. No aceptó que yo entrara, dado que me acusaban de ser uno de los responsables de la ocupación de las tierras de su empresa en Santa Tereza”, explica Gomes.

Ante esta actitud, la abogada de “Tierra de Derechos” tampoco aceptó ingresar al edificio. “No podía entrar yo sola si no aceptaban recibirme junto con Jonas, que llegó a Suiza en representación del MST”, explica enfáticamente Cassano.

El representante de Syngenta se limitó, solamente, a recibir un documento sobre el caso que habían traído los representantes brasileros. Reingresando de inmediato al edificio sin terminar de escuchar los argumentos que le exponían los visitantes.

“Ni en Brasil ni en Suiza la Syngenta quiere asumir su responsabilidad en los hechos de octubre pasado. Hacen oídos sordos. Nuevamente expresaron esa actitud este 17 de abril en su sede central. Por eso, una vez más les reiteramos: ¡Syngenta, fuera de Brasil!”, enfatiza Jonas Gomes con profunda emoción.

Amplificando el eco de la demanda de numerosas organizaciones sociales brasileras que en la última semana de octubre del 2007 hicieron público un llamamiento para que la transnacional helvética sea obligada a retirarse del país sudamericano.

Solidaridad helvética

La actitud arrogante de la Syngenta, siguen evaluando los dos representantes brasileros, se confronta “con las numerosas muestras de solidaridad que recibimos en durante nuestra estadía en Suiza”, precisa Cassano.

“Una receptividad enorme de mucha gente y de numerosas organizaciones, sociales, sindicales, de solidaridad, de cooperación. Mostraban un gran interés por conocer lo que vivimos. Abundaban preguntas por la vida en nuestro campamento y nuestra cotidianeidad. Ese interés me puso muy feliz, a pesar de la profunda decepción ante la actitud de la Syngenta”, subraya el representante del MST.

Durante la presencia de los dos visitantes, en la segunda quincena de abril, se organizaron muy diversas actividades públicas, encuentro con parlamentarios nacionales y con representantes oficiales, contactos políticos y de prensa en una media docena de ciudades: Basilea, Delemont, Berna, Friburgo, Ginebra etc.

Un grupo de nueve diputados cantonales (estaduales-provinciales) de Basilea, dirigieron una carta a Michael Pragnell, alto directivo de Syngenta, interpelándolo por los sucesos del 21 de octubre del 2007 en el Estado de Paraná.

Representantes de ACTARES, Accionistas por una economía durable, -organización que promueve debates éticos al interior de los grandes grupos económicos suizos-, interpelaron en la Asamblea anual de la Syngenta, realizada en la segunda quincena de abril, sobre los hechos de Brasil. Y sobre la comercialización del herbicida *Paraquat*, de efectos nocivos, incluso mortales, para los trabajadores que lo deben emplear con regularidad.

“Evalúo como negativo que la Syngenta no haya querido entrar en materia y en discusión durante la actividad frente a su sede Basilea”, analiza Claude Braun, miembro de Longo Mai, una de las asociaciones suizas que organizaron el viaje de los representantes del MST.

A pesar de la actitud de la transnacional, “creo que fue importante todo lo realizado en estos días. Syngenta, acusada simbólicamente, mostró debilidades en su contacto con la opinión pública”.

Adicionalmente, “se abrieron nuevas perspectivas para proyectos solidarios de futuro. La presencia de nuestros dos invitados reforzó contactos importantes, sea con parlamentarios nacionales y cantonales, sea con organizaciones internacionales, como Amnistía Internacional, que siguen muy de cerca los corolarios de lo ocurrido en Santa Tereza en octubre del 2007”, concluye.

Ecoportal, Internet, 6-5-08

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