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Autor Alberto J. Lapolla Publicado 27 febrero 2004 15:11

El monocultivo de soja transgénica (RR) amenaza gravemente la sustentabilidad del ecosistema agropecuario argentino, por Alberto J. Lapolla

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El cultivo indiscriminado de soja transgénica (soja RR resistente a glifosato) que hoy ocupa mas de 18 millones de hectáreas en nuestro país, ya ha producido una fuerte afectación al ecosistema agropecuario de las subregiones pampeana, semiárida y chaqueña

Acerca de un editorial de La Nación del día 14 de febrero de 2004

De continuar su expansión, como todo parece indicar -pese a las advertencias que muchas voces venimos realizando- provocará, una grave alteración al ecosistema del otrora granero del mundo, así como gravísimos efectos económicos y sociales que ya estamos padeciendo, ejemplificado en el brutal contrasentido que implica que la Argentina produciendo la mayor tasa de alimentos por persona del mundo (3500 kg/hab/año, aceptando el error de considerar a la soja RR un 'alimento') posea hoy 20 millones de personas bajo el nivel de pobreza y 10 millones de hambrientos.

En principio el monocultivo de la soja RR ya ha arrasado innumerables pequeñas y medianas producciones tamberas, ganaderas, hortícolas, frutícolas, forestales, de cultivos industriales (como el algodón) y apícolas, entre otras, produciendo la desaparición o la reducción de la producción nacional de leche, lentejas, batata, arveja, algodón, trigos, arroz, etc. Esta situación ya ha afectado seriamente la antigua y estratégica soberanía alimentaria nacional.

La expansión del monocultivo de la soja -emergente del largo ciclo de contrarreforma agraria iniciado en 1967 por la Ley Raggio del dictador Onganía y profundiazada hasta el hartazgo por las políticas de reprivatización de la renta agraria, desindustrialización forzada, financieraización del capital y revanchismo social de José A. Martínez de Hoz, Domingo F. Cavallo y Felipe Solá- ha producido la desaparición entre 1969 y el 2002 de 260.000 producciones pequeñas y medianas, de las cuales la enorme suma de 160.000 lo hicieron entre 1990 y 2002 -es decir en pleno apogeo del mediterráneo Cavallo.

El sistema de cultivo de Siembra Directa, con alto uso de agroquímicos (oficialmente se reconoce el uso hoy de más de 1 millón de litros/año de glifosato, aunque se estima que la real es el doble de esa cifra) ha producido ya en la zona afectada por el monocultivo, una desertificación biológica marcada, con la denunciada desaparición de aves, liebres, crustáceos, lombrices, moluscos, insectos, etc., afectando particularmente la microflora y microfauna del suelo, alterando la microbiología del suelo responsable de los procesos que desarrollan y recuperan la fertilidad natural de los suelos, al exterminar las bacterias y otros microorganismos, permitiendo su reemplazo por hongos, así como por los efectos de disminución de la temperatura del suelo que la acumulación de materia orgánica no descompuesta por la siembra de soja, sobre soja sin roturación, produce. Los efectos de la Siembra Directa sobre la capacidad de absorción de agua por el suelo pudieron ser claramente comprobados en las catastróficas inundaciones de Santa Fe donde a la escorrentía exponencial que permiten los campos no roturados de la soja RR, se sumó el efecto del desmonte -y puesta en cultivo en las mismas condiciones- del norte santafesino, amplias extensiones de Santiago del Estero y del norte cordobés. (Algunos hidrólogos señalan que la próxima inundación será mucho peor, pues consideran que aun no apareció la escorrentía de la Cuenca superior del Río Salado).

Los festejos por las divisas que hoy aporta el complejo sojero a la destruida economía nacional nos hacen recordar a los bailes y festejos sobre la cubierta del Titanik pocas horas antes de precipitarse a las profundidades del Atlántico Norte.

También durante la fiesta de la Plata Dulce y de la Covertibilidad muchos celebraban y acusaban de melancólicos y atrasados a quienes advertíamos sobre las graves consecuencias de desindustrialización, pauperización generalizada y concentración de la economía que la misma implicaba y que produciría su estallido arrastrando al país a la más grave crisis de su historia moderna.

Por supuesto el proceso será mucho más grave aun, si prosperan los intentos de la empresa Monsanto (avalados por la SAGyP) para legalizar sus maíces y sorgos trangénicos RR, también resistentes al Glifosato, ya que así este herbicida cubriría casi toda la nación y con varias aplicaciones anuales, destruyendo tal vez de manera irreversible la vida orgánica de nuestros suelos.

Como hemos señalado reiteradamente la Argentina ha dejado de ser el 'granero del mundo' y de producir 'la mejor carne del mundo' para pasar a producir los forrajes para que otros países con políticas más racionales produzcan y exporten la carne que ya no producimos por el avance del monocultivo de soja.

En ese sentido creemos de manera contraria a lo que pide vuestro editorial, que la Argentina debe cesar de acompañar a los EE.UU., en su defensa de los OGM y asumir de una buena vez una posición nacional y racional de defensa de sus intereses estratégicos -de los cuales la protección de su ecosistema es parte vital- abandonados hace ya mucho tiempo. Todo el proceso de sojización (sin abordar por la brevedad el grave problema de la transgenia en sí) lleva a advertir sobre los efectos devastadores que el monocultivo de soja puede producir sobre nuestros ricos suelos. Todos los ingenieros agrónomos y expertos en la materia saben que el proceso más arriba descripto lleva a un solo destino final: la desertificación. (Como ya comienzan a advertir voces muy autorizadas) (1) (2) Si a los efectos de desertificación posibles por la irracionalidad del monocultivo argentino, sumamos la suprema irresponsabilidad de nuestros hermanos brasileños de someter a sojización sus débiles suelos tropicales, avanzando criminalmente en la devastación del Pantanal y la Amazonia, los ecólogos y los biólogos saben que tal vez en el siglo XXII para viajar de Córdoba a Buenos Aires sea necesario realizarlo en camello.

(1) Pautas básicas para el desarrollo de una agricultura sustentable, Kiroku Kobayashi, de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA)

(2) Documento del INTA sobre la sustentanbilidad de los suelos. Clarín 6-12-03

El autor es Ingeniero agrónomo, genetista. Miembro del Grupo de Reflexión Rural.


Comentarios

Monocultivo de Soja Transgérica, por Silvina (24/07/2014)

Esto me sirvio de mucho para un trabajo del cole!!!


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