Así busca EEUU asegurar minerales esenciales para su industria
USA Rare Earth compra la mina, propiedad del Grupo Serra Verde Group, por $2.800 millones. Una operación estratégica para asegurar la cadena de suministro de estos minerales críticos fuera de China.
USA Rare Earth, una empresa minera de EE UU y respaldada por el gobierno de Donald Trump, se está expandiendo para convertirse en un actor global más importante mediante la adquisición, por casi 3.000 millones de dólares, del Grupo Serra Verde, propietario de la mina y planta de procesamiento de tierras raras Pela Ema en Brasil.
USAR, listada en el índice Nasdaq de Wall Street, es una compañía especializada en la extracción, el procesamiento y la producción de elementos de tierras raras. Apenas formalizó el anuncio de la compra de la minera brasileña para reforzar su cadena de suministro de esas valiosas materias primas, sus acciones se dispararon un 68% al inicio de la jornada bursátil. Los inversores son optimistas ante los esfuerzos de la compañía por desarrollar su negocio con rapidez.
El gobierno de Estados Unidos ha implementado una estrategia agresiva y multifacética para adquirir tierras raras y minerales críticos, con el objetivo principal de romper la dependencia casi total de China, que controla gran parte del suministro mundial. Sus acciones incluyen inversiones nacionales directas, alianzas internacionales y financiación para la explotación en el extranjero.
La mina Pela Ema de Serra Verde en Brasil/ Serra Verde
El negocio incluye el pago de 300 millones de dólares en efectivo y 126,8 millones de acciones ordinarias de USAR de nueva emisión al precio del cierre del viernes pasado (19,95 dólares), lo que supone un valor total de 2.800 millones de dólares. Esta operación, una de las más grandes del sector en la historia reciente, marca un hito en la seguridad nacional y la independencia tecnológica de EE UU.
EE UU toma el control de minera brasileña
China controla actualmente cerca del 90% del procesamiento global de tierras raras, elementos que son vitales para la fabricación de imanes permanentes utilizados en vehículos eléctricos, turbinas eólicas y sistemas de defensa avanzados (como misiles y cazas F-35). Al adquirir Serra Verde, USA Rare Earth toma control de la mina Pela Ema, ubicada en el estado de Goiás, Brasil. Este yacimiento es único por ser una de las pocas fuentes a gran escala de tierras raras pesadas fuera de Asia, las cuales son más escasas y valiosas que las ligeras.
La adquisición no es un simple negocio privado. En enero, el gobierno informó que planea invertir hasta 1.600 millones de dólares en USAR, incluyendo financiación federal y préstamos para impulsar la minería y la fabricación de imanes u otros materiales fundamentales también para robots, drones. Así como en otras aplicaciones tecnológicas en semiconductores, defensa y energía nuclear.
De hecho, cuenta con el respaldo explícito de la Casa Blanca a través de diversas agencias, como la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de EE UU que ha inyectado más de 565 millones de dólares para la expansión de la mina en Brasil. Además, se ha establecido un acuerdo de ‘offtake’ (compra futura) por 15 años para el 100% de la producción de la mina brasileña.
Este contrato incluye costos mínimos garantizados para proteger el proyecto de las fluctuaciones de precios que China suele utilizar para desestabilizar a sus competidores occidentales. El gobierno de Trump busca crear una cadena de suministro completa: desde la extracción en Brasil hasta el procesamiento y la fabricación de imanes en la planta que USA Rare Earth construye en Oklahoma.
Un tesoro global fuera de Asia
La compra de esta minera brasileña se produce en plena carrera por parte de las grandes potencias mundiales por asegurarse el suministro de minerales y tierras raras, que hoy son imprescindibles para el desarrollo de los países y sus tecnologías.
Brasil posee las segundas reservas de tierras raras más grandes del mundo, después de China. La mina de Serra Verde es particularmente valiosa porque sus minerales se encuentran en arcillas iónicas. Un tipo de depósito que es mucho más fácil y económico de procesar en comparación con las minas de roca dura tradicionales.
El Grupo Serra Verde es propietario del yacimiento y la planta de procesamiento Pela Ema. Produce un carbonato mixto de tierras raras, con una alta proporción de elementos valiosos como disprosio, terbio e itrio, siendo el único productor a gran escala fuera de Asia.
De acuerdo con USAR, está previsto que Serra Verde genere entre 550 y 650 millones de dólares en ebitda (resultado bruto de explotación) anualizado para finales de 2027. “La adquisición de Serra Verde representa un paso transformador para cumplir nuestra ambición de construir un campeón global y el socio de referencia en elementos de tierras raras, óxidos, metales e imanes”, afirmó Barbara Humpton, directora ejecutiva de USA Rare Earth.
Subrayó que la mina Pela Ema “es un activo único en su tipo y el único productor fuera de Asia capaz de suministrar los cuatro elementos magnéticos de tierras raras a escala”. Y servirá como piedra angular de la seguridad global del suministro de tierras raras.
Thras Moraitis, director ejecutivo de Serra Verde, aseguró que la operación creará mayor valor para todas las partes interesadas, incluidos “accionistas, clientes, empleados, comunidades locales y Gobiernos de Brasil, Estados Unidos y aliados”.
Voracidad de Trump
El gobierno de Trump se ha movido, desde sus inicios, en busca de garantizar esos insumos y crear un mercado «seguro, diversificado y resistente» para evitar que China utilice su dominio como herramienta de coerción política. El secretario de Estado Marco Rubio impulsó en 2026 una coalición global para contrarrestar al gigante asiático, ofreciendo a los países acceso a financiamiento a cambio de minerales. Se destacan las siguientes inversiones y alianzas:
Inversión en Mountain Pass. El gobierno ha tomado medidas para convertirse en accionista y asegurar la producción de la única mina de tierras raras operativas en EE UU, situada en Mountain Pass, California.
«Proyecto Bóveda». Se anunció un proyecto de 12.000 millones de dólares para crear una reserva estratégica de tierras raras y asegurar el suministro a empresas y trabajadores estadounidenses.
Alianzas con la UE, Japón y México. En febrero, EE UU anunció alianzas estratégicas con estos actores para coordinar políticas comerciales y asegurar el suministro de minerales críticos.
Cooperación en Latinoamérica.Se han firmado acuerdos con países de la región, destacando un memorando con Chile para la exploración y desarrollo, y esfuerzos de inversión en Brasil.
Acuerdo con Australia. Se firmó un acuerdo de 8.500 millones de dólares para facilitar el flujo de minerales estratégicos desde Australia hacia EE UU.
Asimismo se concretó un acuerdo, alrededor de julio de 2025, que proporciona a Washington acceso a tierras raras a cambio de ayuda, en el marco de la seguridad de suministro. Las apetencias voraces de Trump parecen no tener límites. Ha reiterado su interés en tomar el control de Groenlandia (territorio autónomo de Dinamarca) para asegurar recursos naturales y controlar rutas comerciales.
Fuente: Cambio 16
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