Editorial #127 | los pueblos (con sus semillas y la vida) contra el genocidio
La foto de la portada muestra una milpa, lo que se conoce más al sur del continente como chacra. En pocas palabras un sembrado de varios cultivos en convivencia, donde la diversidad se expresa y se complementa. Aquí en la foto no hay humanos, pero su presencia puede leerse, se intuye en el acomodo, en el cuidado con que la milpa se tiende sobre la pendiente.
La tranquilidad que se respira en la foto, en este rincón del planeta, es casi un paréntesis de paz. Pero la paradoja es que ocurre en un país donde las elecciones las ganó la extrema derecha, donde la situación política va emulando el clima generalizado de bravata que envuelve el continente y todas las capas del planeta: una violencia nada soterrada, que es asumida con una actitud que quiere sentirse llamada a ser una proclama para el mundo. Sus provocadores parecen restregarnos esta su agresividad como un triunfo interminable. “¿Ven?, se los dije”, nos dicen burlones.
Estamos ante el cinismo que pregona el cinismo como una religión: el brutalismo, como ya lo llaman filósofos europeos cuya alarma es de tan extremas dimensiones que algunas personas ya llaman a desertar, a bajarnos de nuestra pertenencia a la humanidad.
Los misiles estallan hipersónicos sobre hospitales y escuelas y barrios en Gaza, y ahora sobre Teherán o Líbano. Continúan los ataques a flor de tierra sin miramientos. Ya suman la aterradora cifra de más de 72 mil personas asesinadas, en su mayoría en la Franja de Gaza hasta diciembre de 2025. Entre los muertos se cuentan 1600 trabajadores sanitarios, 310 trabajadores de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA) —el mayor número de muertos en la historia de la ONU—, 120 académicos y más de 259 periodistas. Se cree que hay miles de cadáveres más bajo los escombros de los edificios destruidos. Una serie de estudios calculan que 80% de los palestinos muertos son civiles y que 70% de esas personas muertas en edificios residenciales o viviendas eran mujeres y niños.
Pese a este manto de violencia y desprecio global en un nivel macro, la dimensión de la violencia normalizada pero continua en las regiones de Latinoamérica tampoco ha parado en los 500 años que llevan la invasión y la Colonia. Tampoco amainan su trato las corporaciones ni los carteles que despojan, devastan, deshabilitan, expulsan y someten más mano de obra. Aumentan también comunidades cautivas en el consumo programado. El control se expande y se detalla afectando lo más elemental y cotidiano del ser humano y la biodiversidad. Desde lo cotidiano de las condiciones y los agravios crecen y se ejercen otros tipos de violencia.
Por eso más que desertar, en Latinoamérica al menos, la gente nos convocamos a implicarnos, a involucrarnos y estar presentes.
Que existan personas como Silvia Rodríguez, con su entereza, su lucidez y su cariño, o que se haya podido organizar una sesión del Tribunal Permanente de los Pueblos para hablar sobre la inmemorial relación de los pueblos con sus cultivos, con sus semillas y la importancia crucial de esto para el futuro de la humanidad y del planeta mismo, nos abren rendijas de esperanza hacia la organización, la autonomía, la soberanía alimentaria y la diversidad como símbolo de la justicia.
Quien no tiene esperanza está sola, solo. Pero “para quienes tienen muy poco, o nada, excepto algunas veces el arrojo y el amor, la esperanza funciona de manera distinta. Es entonces algo qué morder, algo qué poner entre los dientes”, como dijeran nuestros amigos poetas, Nazim y John: “Con la esperanza entre los dientes, llega la fuerza para seguir aun cuando la fatiga nos acose, llega la fuerza, cuando es necesaria, para elegir no gritar en el momento equivocado, llega la fuerza, sobre todo, para no aullar. Una persona con la esperanza entre los dientes es un hermano o hermana que exigen respeto”. Y así, “si se trata de sobrevivir las noches e imaginar los días venideros, poco importa si la esperanza entre los dientes es fresca o está hecha girones”.
- Para descargar el artículo en PDF, haga clic en el siguiente enlace:
Notas relacionadas:
Editorial #127 | los pueblos (con sus semillas y la vida) contra el genocidio
Boletín informativo de febrero: noticias de las organizaciones miembros de La Vía Campesina en todo el mundo
Delegação da Assembleia Internacional dos Povos declara apoio a Cuba e anuncia medidas para mitigar bloqueio dos EUA