“Esto no es un alto el fuego”: la vida en Gaza, asfixiada seis meses después

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Panorámica de Bureij, en el centro de la Franja de Gaza. © Craig Kenzie/MSF

La violencia continuada, el control militar israelí cada vez mayor y la obstrucción deliberada de la ayuda ahogan la Franja.

Seis meses después de la entrada en vigor del frágil e ineficaz alto el fuego en Gaza, el 10 de octubre de 2025, Médicos Sin Fronteras (MSF) alertamos de la continuidad de los ataques violentos por parte de las fuerzas israelíes y del constante aumento del control militar sobre la Franja. Las condiciones de vida de la población palestina siguen siendo extremadamente precarias, en un contexto marcado por un patrón continuo y deliberado de bloqueo de la ayuda por parte de Israel, que está provocando muertes totalmente evitables. Nuestros equipos médicos constatan de primera mano que, aunque la intensidad del conflicto ha disminuido, la realidad en Gaza sigue siendo catastrófica.

A fecha de 8 de abril, al menos 733 personas han muerto y 1.913 han resultado heridas desde el alto el fuego del 10 de octubre, según el Ministerio de Salud de Gaza. Nuestros equipos han respondido cada mes a múltiples incidentes con víctimas masivas, atendiendo al menos a 244 pacientes por heridas causadas por ataques israelíes, entre ellos numerosos niños y niñas.

Desde el alto el fuego, hemos realizado más de 40.000 curas a pacientes con heridas por traumatismos violentos, incluidos disparos, explosiones u otros tipos de armas. Desde el 10 de octubre de 2025, nuestros equipos médicos han tratado más de 15.000 casos de trauma solo en nuestros dos hospitales de campaña, tanto por lesiones recientes como por heridas que requieren atención a largo plazo. Solo en la nuestra clínica en Ciudad de Gaza se han realizado más de 18.000 curas, de las cuales más del 60% correspondían a heridas traumáticas.

“Seis meses después, el alto el fuego no ha logrado poner fin al genocidio contra la población palestina en Gaza, y las autoridades israelíes siguen imponiendo condiciones destinadas a destruir las condiciones de vida. A pesar de la reducción de la intensidad de la violencia, los ataques israelíes continúan y la situación sigue siendo catastrófica. Las necesidades de la población son enormes, pero las autoridades israelíes han seguido restringiendo de forma sistemática la entrada de ayuda humanitaria”, afirma Claire San Filippo, nuestra responsable de emergencias.

Campo de personas desplazadas en Deir Al Balah. © Craig Kenzie/MSF

La población sufre escasez de agua potable, alimentos, electricidad y acceso a la atención sanitaria. El sistema de salud, ya devastado, se ve aún más asfixiado por los obstáculos a la ayuda y por la retirada del registro de 37 ONG internacionales por parte de Israel, entre ellas MSF, que prestábamos asistencia vital en Gaza. Desde el 1 de enero de 2026, las autoridades israelíes nos han impedido introducir cualquier tipo de suministro médico o humanitario en Gaza. Al mismo tiempo, Israel también bloquea la mayoría de las evacuaciones médicas de pacientes que necesitan atención especializada fuera de Gaza. Actualmente, más de 18.500 personas siguen en lista de evacuación médica, incluidos 4.000 niños, según la OMS.

Nuestros centros médicos afrontan una  escasez crítica y desabastecimiento de medicamentos y material sanitario, incluyendo gasas, compresas y equipamiento médico estéril (guantes, batas y desinfectantes para superficies), así como fármacos para enfermedades crónicas, como la insulina. Estas carencias afectan a tratamientos esenciales para enfermedades crónicas, aumentan el sufrimiento de la población y vulneran su dignidad.

Todas las personas mayores de nuestra familia han fallecido durante esta guerra catastrófica”, relata Rami Abu Anza, uno de nuestros enfermeros en Gaza. “Todas padecían enfermedades crónicas y sufrieron por la falta de medicamentos, además de las duras condiciones de vida y el colapso del sistema sanitario”.

“Sufrimos mucho para conseguir tratamiento”, cuenta Mohammed Abo Zaina, paciente de 69 años de nuestro programa de enfermedades crónicas. “No encontramos medicamentos para la tensión, ni para la diabetes, ni para el corazón. Hemos sufrido física y mentalmente. Somos personas mayores y estamos completamente exhaustos. No hay nada: ni vida, ni dignidad, ni refugio, ni medios de subsistencia”.

Edificios arrasados en la Ciudad de Gaza. © Craig Kenzie/MSF

En Gaza, aproximadamente el 90% de la población ha sido desplazada por la fuerza, a menudo en varias ocasiones, y vive en tiendas de campaña o refugios improvisados. La situación no ha mejorado de forma significativa desde el alto el fuego. En los centros de atención primaria que apoyamos en Al Mawasi y Al Attar, en Jan Yunis, entre octubre de 2025 y marzo de 2026, las patologías más frecuentes están directamente relacionadas con las condiciones de vida extremas y el hacinamiento: infecciones respiratorias superiores (42%), enfermedades de la piel como sarna y piojos (16,7%) y diarrea (8,4%).

El espacio en el que vive la población se reduce constantemente y está marcado por la violencia. Desde el alto el fuego, la Franja de Gaza ha quedado dividida de facto por la denominada 'línea amarilla', que delimita una zona bajo control militar israelí total (el 58% del territorio), empujando a la población palestina a concentrarse en el 42% restante, en gran parte destruido. Esta línea amarilla no está claramente señalizada y se desplaza continuamente hacia el oeste, hacia el mar, comprimiendo a cientos de miles de personas en un espacio mínimo y superpoblado. El perímetro de la línea amarilla se ha convertido en una zona letal, con disparos, ataques aéreos y bombardeos diarios por parte de las fuerzas israelíes. Además, buques de guerra israelíes disparan desde el mar hacia el interior, dejando a la población atrapada bajo fuego desde todos los frentes.

El 6 de abril, al menos 10 personas murieron y varias más resultaron heridas cerca del campo de refugiados de Maghazi tras enfrentamientos armados y un ataque israelí. Nuestros equipos en el hospital de campaña en Deir Al Balah atendieron a 16 pacientes, la mitad de ellos en estado crítico. “Entre los casos más graves había dos niñas de 7 y 8 años”, explica el doctor Murad Saliha. “Ambas tenían heridas que ponían en peligro su vida y fueron trasladadas de urgencia a cirugía. Afortunadamente, a pesar de los recursos limitados, nuestro equipo médico logró salvarlas”.

MSF hacemos un llamamiento a los líderes mundiales y a los gobiernos —incluidos Estados Unidos, la Unión Europea y sus Estados miembros, así como los países árabes— para que utilicen todas las herramientas políticas a su alcance y presionen a las autoridades israelíes a fin de proteger a la población civil, restablecer condiciones de vida dignas y permitir de forma urgente la entrada sin restricciones de ayuda humanitaria en Gaza, como es obligación de Israel como potencia ocupante.

Fuente:  www.msf.es

Temas: Criminalización de la protesta social / Derechos humanos, Defensa de los derechos de los pueblos y comunidades

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