Extranjerización de la tierra en el Maule: JP Morgan adquiere 60.000 hectáreas de CMPC
La empresa forestal CMPC (controlada por el grupo Matte) concretó la venta de aproximadamente 60.000 hectáreas de terrenos forestales en la Región del Maule a J.P. Morgan Natural Capital (plataforma de inversión forestal de J.P. Morgan Asset Management) por un monto de US$365,5 millones. Esta superficie representa cerca del 5% de la masa forestal total del holding chileno, concentrada en plantaciones de monocultivo de pino radiata.
Más allá de una simple transacción comercial, el caso refleja cómo el territorio chileno se consolida como un mero "activo verde" o refugio de valor para los fondos de inversión globales. Los bosques, el suelo y el agua del Maule pasan a ser controlados por gerentes en centros financieros internacionales (Nueva York, Londres), alejados de cualquier vínculo cultural o social con el territorio.
La compra por parte de un gigante financiero global profundiza una economía de enclave, donde los capitales extranjeros deciden sobre el uso del suelo, la gestión hídrica y el paisaje rural chileno.
A diferencia de países vecinos como Argentina —donde la Ley de Tierras Rurales y los debates sobre la extranjerización de recursos estratégicos, la Patagonia y la soberanía nacional ocupan un espacio central en la discusión pública, política y académica después de que el gobierno de Milei profundizará la extranjerización de la tierra—, en Chile existe muy poco debate público sobre el tema e indolencia institucional.
Mientras en Argentina se cuestiona abiertamente la venta de millones de hectáreas a extranjeros, en Chile la clase política y el marco regulatorio neoliberal naturalizan y facilitan que los territorios en general queden en manos de fondos especulativos internacionales sin ningún tipo de resistencia soberana.
La operación no modifica el uso del suelo, lo que significa que el Maule seguirá atrapado en la lógica del monocultivo forestal (pino y eucalipto), conocido por su alto impacto en la desecación de cuencas, la pérdida de biodiversidad nativa y la vulnerabilidad ante incendios forestales catastróficos.
Las familias campesinas, comunidades rurales y organizaciones socioambientales del Maule ven cómo sus territorios se convierten en tableros de inversión extranjera, profundizando la desigualdad territorial y dejando las decisiones clave a miles de kilómetros de distancia de quienes habitan el espacio geográfico.
Cabe destacar que CMPC no se margina del negocio: la venta incluye un contrato de suministro de madera a largo plazo para abastecer su planta de cartulinas en el Maule, mientras que Forestal Mininco continuará operando los compromisos contractuales. Las grandes familias empresariales chilenas se desprenden de la propiedad de la tierra para capturar liquidez inmediata (para sus proyectos de industrias de celulosa en países como Brasil además de otros negocios) y trasladar los riesgos ambientales y territoriales a manos extranjeras, demostrando que para el empresariado nacional la soberanía territorial es transable al mejor postor global.
Además, la transacción se realiza en medio de la ola de concesiones mineras entre el Maule y Biobío para extraer tierras raras, en donde grandes capitales estadunidenses buscan obtener materias primas criticas para el desarrollo de su sistema industrial militar.
Fuente: Resumen. cl
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