La esperanza brota de la tierra: testimonio de MST de Río Grande do Sul – Brasil
Días que quedarán por siempre en nuestra memoria como marcas de un tiempo en el que cada mirada, cada mano extendida, cada abrazo marcaron la diferencia. Vivenciamos la peor catástrofe medioambiental jamás vivida en nuestro país.
En total, las inundaciones de 2024 afectaron a 478 de las 497 ciudades de Rio Grande do Sul, afectando directamente a cerca de 2,4 millones de habitantes. El número de víctimas mortales llegó a 184, además de 806 heridxs y 25 personas aún desaparecidas. Más de 600.000 personas tuvieron que abandonar sus hogares. 77 mil habitantes fueron rescatados.
La ciudad de Eldorado do Sul, donde se encuentran dos asentamientos del Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra (MST), quedó 100% sumergida por el río Jacuí. De los 40.000 habitantes, 32.000 se vieron obligadx a abandonar sus hogares.
En los asentamientos, que abastecen la mayor producción de arroz agroecológico de América Latina, así como gran parte de los mercados de orgánicos, el escenario era de destrucción total. Lxs agricultores tuvieron que ser rescatados con barcos y helicópteros. El rescate comenzó con los propios colonos y sólo pudo ser realizado por el Ejército y la Defensa Civil. Fueron días de dolor y desesperación.
El agua invadió las casas y destruyó muebles, electrodomésticos y recuerdos. La pérdida fue total en los rubros de alimentación saludable que también se destinaron a la alimentación escolar y a la asistencia social en municipios de Rio Grande do Sul.
Los seis asentamientos del MST afectados se encuentran en la Región Metropolitana de Porto Alegre y la región central del estado: Integração Gaúcha (IRGA) y Colônia Nonoaiense (IPZ), en el municipio de El Dorado do Sul; Santa Rita de Casia y Campana, en el municipio de Nova Santa Rita; 19 de septiembre, en Guaíba y Tempo Novo, en Taquari.
Las pérdidas incalculables no habrían sido mayores porque ninguna familia había perdido a sus seres queridos. De las familias sin hogar, algunas fueron trasladadas a refugios y otras fueron reubicadas temporalmente en otros asentamientos.
La solidaridad y la fuerza del colectivo
En el asentamiento Filhos de Sepé, en Viamão, se instaló el 7 de mayo una cocina solidaria para atender a la población de Eldorado do Sul que se encontraba albergada, expandiéndose posteriormente a otros municipios. Se produjeron 1.500 tarrinas de almuerzo al día. Como el transporte en la región estaba completamente comprometido, el transporte de alimentos se realizó en helicóptero en una asociación entre el MST y la Defensa Civil. Las familias que participaron en esta acción solidaria también se vieron afectadas por la inundación. Cuando fue posible, se instaló una nueva cocina en el asentamiento de Nova Santa Rita.
Otra acción que se creó en el municipio de Viamão fue un espacio para la confección de ropa interior. Las mujeres del asentamiento, muchas de las cuales nunca habían cosido en sus vidas, se dieron cuenta de que este era un artículo esencial para las mujeres en los refugios que no podían lavar su ropa interior. El primer día consiguieron coser tres pares de ropa interior. El segundo día, 10, hasta llegar a 100 interiores diarios. El grupo se turnó para trabajar juntas en grupos de 10 a 12 mujeres por día.
La escena era de guerra. El estado se ha convertido en un campo de refugiadxs y escombros. La única manera de reconstruir lo devastado era colectivamente. La solidaridad llegó de todos los rincones del país y del mundo. Se formó una corriente amplia. Las donaciones llegaron de todas las formas.
Cuando las aguas retrocedieron se formó un esfuerzo enorme. Brigadas solidarias del movimiento llegaron desde varios estados y otros municipios para reconstruir los asentamientos. Además de las brigadas de limpieza y recuperación de tierras, se formaron brigadas de salud, para brindar apoyo al cuerpo, pero también al aspecto emocional y psicológico, que fue profundamente afectado. Las mujeres fueron esenciales para apoyar a las familias y formar grupos de cuidado y apoyo. También hubo presencia de organizaciones internacionales que se sumaron al proceso de reorganización comunitaria.Mientras limpiaba la Cooperativa de Trabajadores Asentados de la Región de Porto Alegre (Cootap), entre cajas, estantes y productos caídos, el colono Franciele encontró una bandera del MST. Todavía cubierta de barro, lavó el símbolo del movimiento en un charco cercano, ya que no había agua.
Sonriendo, lo colgó en un tendedero improvisado y dijo: “Representa nuestra reconstrucción”.
Recuperación de tierras con manejo y bioinsumos
Luego de limpiar y regresar a casa, comenzaron lentamente los trabajos de recuperación del terreno. Drenaje de suelos, compostaje, aplicación de cal para corregir la acidez del suelo, abono verde. Las cooperativas fueron fundamentales en todo el proceso. Todo tuvo que ser reconstruido, desde los faros, las bombas, los canales, las carreteras.
Después de ocho meses de inundaciones, el arroz comenzó a brotar nuevamente. Los campos estaban produciendo. En gran medida debido a la forma de producción agroecológica y al uso de bioinsumos, como lo confirma un estudio realizado por la Facultad de Agronomía, de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS), en junio de 2024.
Fiesta de la Cosecha del Arroz Agroecológico, la superación
El mayor ejemplo de superación fue la realización de la XXII Fiesta de la Cosecha del Arroz Agroecológico en marzo de este año 2025. Cerca de 5 mil personas estuvieron en el asentamiento Filhos de Sepé, en Viamão, en una hermosa celebración.
A pesar de todas las pérdidas, con resiliencia y unidad, se plantaron 2.850 hectáreas de arroz agroecológico y se reconvirtieron 800 hectáreas en los asentamientos de Viamão, Nova Santa Rita, Eldorado do Sul, Charqueadas, Guaíba, Tapes y São Gabriel. La cosecha fue histórica: 16 mil toneladas de arroz agroecológico.
Cocinas Solidarias: un ejemplo de resistencia
Las cocinas solidarias, no sólo del MST, fueron fundamentales en la tragedia de RS. Muchos han estado trabajando desde la pandemia del Covid-19, otras comenzaron a producir alimentos para lxs afectadxs por la inundación, trabajo que continuó y continúa hasta el día de hoy, totalizando miles detarrinas de almuerzos distribuidas.
El papel de estas cocinas, organizadas en su mayoría por mujeres y mujeres negras, va más allá del acto de producir alimentos. Son espacios de intercambio y acogida entre lxs voluntarixs y la comunidad. Es a través de la construcción de estos vínculos que muchos abren caminos a otras iniciativas como la generación de ingresos, la educación a través de clases de alfabetización, cursos preparatorios para la universidad y actividades culturales.
Muchas de estas cocinas actualmente instaladas en Porto Alegre y la Región Metropolitana cuentan con el apoyo del MST y del Levante Popular de la Juventud. El pasado 26 de abril se realizó el tercer encuentro de formación post inundación de mayo 2024, con más de 20 comedores solidarios.
Uno de los lemas es “la cocina es el corazón, sin cocina no hay revolución”, resaltando la fuerza de la organización popular.
Perdimos cosechas, semillas, huertos, animales, máquinas, recuerdos…, pero no perdimos el coraje. Fue la solidaridad de quienes siembran y cosechan con el pueblo lo que nos reconstruyó. Cada ayuda era un acto de ternura entre personas. Hoy, la tierra respondió. El pueblo resistió. Seguimos firmes: por la Reforma Agraria Popular, por una alimentación sana, por un futuro sin miedo.
Este testimonio es parte de nuestra nueva publicación “Justicia Climática, una mirada desde el Feminismo Campesino y Popular”, consulta aquí.
Fuente: La Vía Campesina
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