Boletín #241 del WRM - Voces desde abajo: Comunidades en movimiento y estrategias de resistencia

Por WRM
Idioma Español

Además de los muchísimos daños profundos que las industrias ocasionan en los bosques del mundo, estas conllevan algo más: las fuertes y diversas resistencias que las comunidades que se ven afectadas articulan para defender sus territorios, medios de vida y sustento, culturas y hasta sus existencias. ¡La lucha continúa!

Es un hecho que los bosques siguen siendo arrasados a pasos agigantados. Cada vez son más las miles de hectáreas que son destruidas para darle paso a los proyectos de minería, extracción de petróleo o gas, plantaciones de monocultivos como el eucalipto o la palma aceitera, represas, concesiones de tala, proyectos de mega-infraestructura, entre muchos otros.
 
Pero además de los muchísimos e indudables daños profundos que estas actividades ocasionan alrededor del mundo, estas conllevan algo más: las fuertes y diversas resistencias que las comunidades que se ven afectadas logran articular para defender sus territorios, sus medios de vida y sustento, sus culturas y creencias y hasta sus existencias.
 
A pesar de la fuerte criminalización y violencia por parte de las corporaciones y los gobiernos de turno para permitir estas actividades nocivas, así como del apoyo financiero de agencias de “desarrollo” y otras instituciones financieras para que los negocios continúen, las comunidades y pueblos no han dejado de movilizarse, organizarse, articularse y de resistir la embestida del modelo llamado de “desarrollo”. Sin estas luchas, los bosques, las cuencas y los territorios serían destruidos incluso en una escala mayor.
 
Este boletín es una reflexión sobre las diversas resistencias y los enormes retos que se viven hoy y los que se vienen a futuro. Nos preguntamos, ¿cómo fortalecer las resistencias y organización de base para detener la destrucción de bosques y pueblos en el contexto actual?
 
Una entrevista con Kum’Tum, del pueblo Akroá-Gamela en la entrada de la Amazonía brasilera, nos adentra en un proceso personal y colectivo por el que recuperar la memoria y la voz como pueblo fue clave para reconectarse y retomar tierras y vida. “No se retoma sólo para producir. Se retoma la tierra porque es un lugar sagrado, es un lugar que da sentido a la existencia,” nos recuerda Kum’Tum.
 
Desde Sierra Leona, se relata la historia de una comunidad en Port Loko que después de casi diez años de lucha contra una compañía que se apropió de sus tierras por medio de engaños y las llenó de plantaciones de palma aceitera, un tribunal dictaminó que las tierras deben ser devueltas a las comunidades. Un proceso de articulación entre organizaciones locales, regionales e internacionales parece haber sido crucial en el proceso de lucha. Ahora tratan de identificar qué deben hacer con las grandes extensiones de tierra ocupadas por filas y filas de palmas aceiteras.
 
Desde la India, un artículo explora diversas formas de reinvención y reconstrucción de organizaciones de base en Korchi, Maharashtra. Con un especial énfasis en los colectivos de mujeres, el artículo destaca cómo ellas hicieron oír su voz no solo para resistir la minería sino también en las nuevas formas de toma de decisiones a escala de aldea y de supra-aldea. En estos colectivos se formulan estrategias para los bosques con control local, reviven la identidad cultural, afirman la democracia directa y de género, cuestionan los modelos de desarrollo existentes, entre otros.
 
Desde Latino América, otro artículo reflexiona sobre los múltiples ataques que sufren las mujeres defensoras de territorios. Se comparte cómo las mujeres logran diversas acciones que han permitido el posicionamiento de sus perspectivas particulares y cómo en no pocas ocasiones han logrado frenar o paralizar temporalmente actividades extractivas. Así, subrayan el proceso de sanación como fundamental en el diálogo de saberes entre pueblos, contextos y generaciones, y desde la reivindicación de la memoria de las ancestras.
 
Este boletín también incluye una entrevista con el activista camerunés y defensor de los derechos humanos Nasako Besingi. Besingi nos invita a reflexionar sobre lo que significa que la tierra en la legislación de la mayoría de países africanos “pertenezca al Estado”. Asimismo, nos apunta a estrategias y desafíos importantes para construir movimientos fuertes. “El fortalecimiento de la solidaridad entre las comunidades y los intercambios entre los pueblos directa e indirectamente afectados por los proyectos de desarrollo para generar confianza a nivel comunitario es la columna vertebral de cualquier resistencia exitosa,” propone.
 
Desde el Sur de África, un artículo nos relata sobre el Tribunal Permanente de los Pueblos, donde se presentaron más de veinte casos de la región. El Tribunal ha sido una plataforma importante para que las comunidades compartan sus luchas y construyan solidaridad. El caso de la comunidad de Xolobeni, en Sudáfrica, es emblemático. Después de 16 años de lucha contra un conglomerado minero australiano, se logró, en noviembre de 2018, que la corte fallara en favor de la comunidad, declarando que, antes de otorgar derechos para la extracción minera se deberá obtener el consentimiento “total y formal” del pueblo de Xolobeni.
 
Con la historia de la empresa de plantaciones Green Resources, en Tanzania, otro artículo nos muestra que estas empresas siempre necesitan asegurar el acceso a una gran superficie de tierra y cómo, para lograrlo, ofrecen una serie de promesas falsas o muy mal cumplidas, con el fin de convencer a las comunidades a ceder sus tierras. La comunidad de Nzivi sin embargo llegó a conocer a tiempo estas experiencias y decidieron decir no a cualquier compañía que quiera controlar parcelas significativas de sus tierras. Esto resalta la importancia de que las historias y experiencias sean compartidas entre comunidades que confrontan situaciones similares.
 
¡La lucha continúa!

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Temas: Monocultivos forestales y agroalimentarios

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