México: Zonas Económicas Especiales y expansión geográfica territorial de capital trasnacional

Idioma Español
País México

El próximo inicio de las Zonas Económicas Especiales en México debe entenderse como parte del proceso de expansión geográfica del capital trasnacional en los territorios de los estados del sur-sureste de dicha nación. Con su implementación grandes reconfiguraciones territoriales se configuran al observarse la dotación de espacios físicos, construcción de infraestructuras, procesos de reconversión productiva, de implementación de facilidades fiscales y aduanales y subvenciones gubernamentales para la llegada de los capitales trasnacionales.

A lo que suma el fortalecimiento del capital global frente a los poderes locales y regionales como lo muestra ya el proceso de construcción de esta iniciativa en detrimento de los municipios, los gobiernos estatales y las dinámicas socioculturales de la vida campesina e indígena.

La próxima llegada de AMLO a la presidencia no modificará el proceso de instauración de estas zonas ya que se precisa modificar leyes federales y estatales e impactar en el destino de inversiones extranjeras directas millonarias en esta región, lo cual el equipo gobernante no contempla por el momento.

Entender el impulso de estas zonas como parte del funcionamiento actual es fundamental para construir otras estrategias de impulso en el sureste de México, en ese sentido es importante retomar a David Harvey (2004) que señala que la tendencia del sistema capitalista a producir crisis de sobreacumulación de capital, permite el desarrollo de excedentes de capital (expresado como una sobreabundancia de mercancías en el mercado que no pueden venderse sin pérdidas, así también como capacidad productiva inutilizada, y/o excedentes de capital-dinero que carecen de oportunidades de inversión productiva y rentable) y excedentes de trabajo (creciente desempleo) que coexisten sin verse claramente la posibilidad de combinarse forma útil.

Para resolver dicha tendencia a la sobreacumulación, el capital hace uso del proceso expansión geográfica y de reorganización espacial que permite a otras partes del mundo incorporarse plenamente a las dinámicas de valorización de capital y por tanto de explotación y despojo de sus prácticas económicas y sociales distintas.

Como he afirmado (Ávila, 2016) para hacer frente a la crisis capital y utilizar por tanto los excedentes, el capitalismo despliega el proceso de expansión geográfica y de reorganización espacial que busca incorporar nuevos territorios a las dinámicas de valorización de capital y por tanto de explotación y desposesión de aquellos espacios que mantienen prácticas subordinadas pero diferentes a la lógica de los dueños del dinero, como son esencialmente las relaciones sociales y económicas que se establecen en tierras campesinas e indígenas.

Para Harvey (2000:72)

“El capitalismo no puede mantenerse sin soluciones espaciales. Una y otra vez, ha recurrido a la reorganización geográfica (a la expansión e intensificación) como solución parcial a sus crisis y puntos muertos. El capitalismo, por tanto, construye y reconstruye una geografía a su propia imagen. Construye un paisaje geográfico especifico, un espacio producido de transporte y comunicaciones, de infraestructuras y organizaciones territoriales, que facilita la acumulación durante una fase de su historia del capital que deberá ser derribado y reconfigurado para abrir camino a más acumulación en una fase posterior.”

Ello genera un desarrollo geográfico desigual donde hay territorios dentro de un país que se ven plenamente impulsados por la llegada de capitales y la puesta en marcha de infraestructuras impresionantes, y otras partes del territorio que quedan prácticamente en ruinas ante la dinámica del capitalismo.

La creación de Zonas Económicas Especiales tiene sentido como iniciativas que buscan colonizar en la lógica del capitalismo regiones o territorios donde la subordinación a la dinámica de capital no se ha desarrollado plenamente. Ello responde también a la búsqueda de ganancia del capital que requiere reducir sus costos laborales y de acceso a materias primas.

En esta lógica de solución espacial a la crisis capitalista actual se inscribe el impulso a las ZEE en México y en otras regiones de América Latina.

Por eso como señala Armando Bartra (2014: pp 200):

“El capitalismo de los tiempos de la Gran Crisis es de nuevo un capitalismo ferozmente territorial, porque en tiempo de escasez la privatización de los recursos naturales promete enormes rentas; pero es también un capitalismo radicalmente desterritorializado pues cuando caen las utilidades de la inversión productiva no hay mejor negocio que la especulación financiera”.

Todo este proceso se realiza en un continuo enfrentamiento con pueblos originarios y campesinos que defienden su tierra pero también su modo de vida y sus prácticas sociales y culturales. Así a lo largo del planeta, los movimientos socioambientales de defensa del territorio, la vida y la ecología, marcan claramente las disputas que existen entre los intereses de las corporaciones y la vida de las comunidades. De esa forma se ve que:

“El control del territorio se convierte en factor productivo clave en tanto directamente genera condiciones para engendrar valor. Este es hoy por hoy el escenario de las confrontaciones más significativas entre el capital y los guardianes de la tierra, los pueblos originarios.” (Rodríguez, 2015: pp 50).

Ello es lo que sucede donde el conjunto de intereses territoriales y socio-espaciales de las mineras, el turismo, los agroexportadores, los grupos corporativos del agronegocio, los especuladores inmobiliarios, petroleras, entre otros, se contraponen a la racionalidad campesina e indígena que permanece en las comunidades rurales de México.

Un elemento principal de esta nueva fase es entonces la re-territorialización de muchas regiones del mundo determinada por los ritmos de acumulación del capital trasnacional. Así muchas regiones del globo surgen como lugares privilegiados para la llegada de inversiones extranjeras directas de los grandes corporativos, algunas de ellas son denominadas desde entonces como economías emergentes: China, Brasil, México, Malasia, Corea del Sur, Vietnam, Sudáfrica, etc.

Lo cierto es que dicho proceso de reestructuración económica y social generó un proceso de deslocalización industrial y la generación de nuevos complejos industriales como es el caso de América del Norte.

Así surge un Espacio Global o Transnacional como ha sido explicado por William I. Robinson (2007) en su perspectiva teórica del capitalismo global, planteando que en la fase actual del desarrollo del sistema capitalista algunas zonas estratégicas dentro de un territorio nacional, o que abarcan varios territorios nacionales, se supeditan a instancias transnacionales.

Es decir, estos espacios se supeditan a la supremacía territorial de las instancias transnacionales (Estados nacionales transformados, corporaciones transnacionales e instituciones financieras internacionales que se encuentran conformando un incipiente Estado Transnacional / ET), así como a la Clase Capitalista Transnacional / CCT).

La generación de dichos espacios trasnacionales permiten entender que el diseño de megaproyectos relacionados con el extractivismo se encuentra íntimamente ligado al proceso de acumulación del capital global y como ello forma parte del impulso para la creación y puesta en marcha de Zonas Económicas Especiales (ZEE) alrededor del mundo. En ese contexto deben entenderse por ejemplo los proyectos que se plantean en México alrededor del Istmo de Tehuantepec, los rescates de puertos estratégicos del sureste y la construcción de tren maya peninsular.

Las Zonas Económicas Especiales en México

Con la aprobación en 2016 por parte del Congreso de la Unión en México de la Ley Federal de las Zonas Económicas Especiales, inicio el proceso de impulso a estas zonas que para desarrollarse impulsarán grandes obras de infraestructura, ordenamiento territorial, adquisiciones de tierras, desvíos de corrientes de agua, cambios a nivel educativo, entre otras.

Lo relevante es que ya no es solo una iniciativa del gobierno de Enrique Peña Nieto, sino que ahora forman parte de una ley, que incluye a un administrador integral de cada Zona Económica Especial y que como un agente del sector privado vigilará los intereses capitalistas. Dichas zonas además modificarán sustancialmente las relaciones entre los ámbitos federal, estatal y municipal, creando tensiones y menor recaudación fiscal para los gobiernos locales.

Por ejemplo, la Zona Económica Especial (ZEE) tendrá una serie de normas legales distintas al resto del país, sobre todo en lo relativo al régimen fiscal, ya que durante una década las empresas que ahí se instalen no pagarán el Impuesto sobre la Renta, el Impuesto Predial, los impuestos a la importación, o sea, que los aranceles serán del 0%, en un régimen aduanero totalmente libre, entre varias cuestiones.

Las Zonas Económicas Especiales tienen un conjunto de medidas que buscan impactar en la movilidad del capital y de la fuerza de trabajo. Entre ellas destacan fundamentalmente los incentivos fiscales como el no pago de Impuesto Sobre la Renta, el no pago de contribuciones al Instituto Mexicano de Seguridad Social (IMSS), etc. Destacan también los incentivos laborales dirigidos a la flexibilidad laboral –la no existencia de contratos laborales y el sindicalismo blanco que no hace huelgas y no defiende derechos- y por

lo que tiene que ver con todas las facilidades que se van a construir para el comercio exterior.

e la fuerza de trabajo. último, lo que tiene que ver con todas las facilidades que se van a construir para el comercio exterior.

A estas facilidades para la movilidad de capital y la explotación de la mano de obra, se suman un conjunto de medidas logísticas y de desarrollo de infraestructura que buscan impactar en los tiempos de rotación de capital y por tanto, maximizar los procesos de obtención de las ganancias.

Entre ellas destacan fundamentalmente la inversión pública en aquellas que tienen que ver con la construcción y mantenimiento de la infraestructura, la facilidad de trámites, la capacitación y certificación laboral, el impulso a la innovación, la creación de programas especiales de financiamiento y la total certidumbre jurídica para los inversionistas.

También en las áreas de influencia de las Zonas Económicas Especiales se ponen en marcha procesos de ordenamiento territorial que responden a las necesidades de las empresas que van a instalarse en dichas zonas, así como lo que tiene que ver con la construcción de la infraestructura social y urbana, las instituciones educativas y de salud y el diseño de vialidades.

Es de resaltarse el impacto regional que tendrá a nivel curricular en la formación de estudiantes de bachillerato y de educación superior la instalación de estas Zonas Económicas Especiales.

El despojo agrario de las ZEE

Para el desarrollo de una Zona Económica Especial (ZEE), regularmente se requieren en estas zonas de al menos 500 hectáreas -un parque industrial en México utiliza 300 y una armadora normalmente 500-.

Entonces a nivel territorial una cosa son las transformaciones de las zonas económicas y otra van a ser las transformaciones de las zonas urbanas que van a desarrollarse alrededor de estas zonas, ya que habrá construcción de viviendas, escuelas, hospitales, o zonas turísticas, lo cual es importante porque existe un proceso de especulación inmobiliaria de tierras que hace posible este modelo transnacional.

En México para hacer posible el funcionamiento de las siete Zonas Económicas Especiales más de 41 mil hectáreas fueron puestas a disposición del capital trasnacional mediante los decretos correspondientes del Ejecutivo Federal entre los meses de septiembre y diciembre de 2017 y abril de 2018. Para ello se invirtieron más de 6 mil millones pesos para la compra de tierras en dichas zonas. (AFDZEE, 2016)

En muchas de estas tierras ya se han presentado conflictos agrarios, como es el caso de la Isla La Palma del municipio de Lázaro Cárdenas, Michoacán y el amparo promovido por pueblo originarios en el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, por la violación a su derecho de ser informados y consultados por el desarrollo de estos mega emprendimientos.

Tabla 1

Superficie Decretada

Zonas Económicas Especiales

México 2018

ZEE

Superficie Total

(has.)

Fecha del Decreto

Diario Oficial de la Federación

Lázaro Cárdenas-La Unión

Michoacán-Guerrero

8,483.14 29 de Septiembre de 2017
Coatzacoalcos, Veracruz 12,486.75 29 de Septiembre de 2017
Puerto Chiapas 8,611.55 29 de Septiembre de 2017
Salina Cruz, Tehuantepec 4,598.97 19 de Diciembre de 2017
Puerto Progreso, Yucatán 1774.42 19 de Diciembre de 2017
Dos Bocas, Tabasco 2,218.57 18 de Abril de 2018
Campeche 2,978.16 18 de Abril de 2018

Fuente: Elaboración propia con base a los Decretos de las ZEE

Las Zonas Económicas Especiales se constituyen en un megaproyecto de más de 114 mil millones de pesos a lo largo de diez años (BANOBRAS, 2016), con recursos públicos y privados, que ocasionará transformaciones económicos y sociales primordiales en el Istmo de Tehuantepec de Salina Cruz a Coatzacoalcos, en Oaxaca y Veracruz, el puerto de Lázaro Cárdenas en Michoacán y la Unión en Guerrero, el puerto Chiapas en ese mismo estado. A las cuales se suman en una segunda fase las zonas estratégicas de la cuenca petrolera de Campeche y Tabasco y la ZEE de Puerto Progreso, Yucatán. Los estados de Puebla e Hidalgo se contemplan en una tercera parte de impulso a las ZEE.

El gobierno federal ha identificado más de 140 proyectos para desarrollarse en estas zonas, fundamentalmente en inversiones en servicios logísticos, transporte, energía, agroindustria, complejos industriales mineros, siderúrgicos, petroquímicos y petroleros.

Las inversiones públicas ya empezaron a concurrir, tan solo en el 2016 el presupuesto de egresos de la federación fue de más de 3 mil millones de pesos para el desarrollo de infraestructura relacionadas con las Zonas Económicas Especiales.

A nivel de logística tenemos 4 nuevos aeropuertos que se contemplan dentro de estas zonas, 14 carreteras, 2 centros logísticos, el fortalecimiento y mantenimiento de las vías de los ferrocarriles y 46 proyectos relacionados con puertos, en todos estos proyectos se ve el gran subsidio del impulso del gobierno mexicano para el desarrollo del capital transnacional.

Las ubicaciones de las ZEE son estratégicas, por ejemplo, el puerto Coatzacoalcos es el único en el Sistema Portuario Nacional que proporciona el servicio especializado de Ferro-buque hacia el puerto de Mobile en Alabama, Estados Unidos con lo cual se posiciona como punta de enlace fundamental entre la costa este y los mercados asiáticos que crecen en la economía mundial.

Se ha visualizado a la ZEE de Coatzacoalcos como una zona enfocada principalmente a la agroindustria, los petroquímicos, la producción de plásticos y la industria química. Un lugar que se desenvolvió básicamente a través del impulso de la industria petrolera nacional cede hoy a la privatización de la industria petroquímica y energética el impulso de su territorio producto de las reformas legislativas del año 2014.

Es importante resaltar esto ya que el Istmo de Tehuantepec ocupa una posición estratégica privilegiada con abundancia de recursos naturales como el agua, el subsuelo mineral, el aprovechamiento de la energía solar y eólica y el patrimonio biocultural. En este istmo está el clúster petroquímico más importante de América Latina (Ávila, 2018).

En el corredor del Istmo de Tehuantepec se piensa la instalación de industrias automotrices, industrias forestales, minería y siderurgia. El puerto de Salina Cruz se ve sobre todo como un espacio para la llegada del capital trasnacional para el impulso de empresas textiles de maquinaria y equipo, y cuestiones relacionadas con las energías renovables, pues es uno de los puntos donde mayor programas de energía eólica se han desarrollado y donde la Agencia para el Desarrollo de los Estados Unidos (USAID) desenvuelve cada vez más acciones de presencia y de impulso a las energías renovables.

En el caso del puerto Chiapas, la agroindustria tendrá una parte importante, y tan solo a unos kilómetros del puerto se construye ya uno de los parque agro logísticos más grandes de México con una inversión de millones de dólares. Además para esta zona donde confluyen los intereses capitalistas de Centroamérica se visualiza el impulso de la industria eléctrica y electrónica, textil, y la industria del papel. Tabasco es también visto para la industria químicas, maquinaria, de metales, y vehículos de transporte.

Para el puerto de Lázaro Cárdenas se impulsa la instalación de empresas automotrices, aeroespacial, metales, minería, industria química, eléctrica, de construcción y agroindustria.

Muchos presidentes municipales han participado directamente en los foros de negocios a nivel internacional para atraer a las empresas extranjeras que se van a instalar en esas zonas, tan solo en el mes de noviembre de 2016 el alcalde de Lázaro Cárdenas participó en el Foro Económico México-China que se llevó a cabo en el mismo país, donde firmaron acuerdos de interés más de 30 empresas Chinas para llegar a este puerto. Todo ello en la perspectiva de generar empleos subsidiados por el gobierno mexicano, pero en detrimento de las alicaídas de por sí finanzas municipales.

La Zona Económica Especial de Progreso en Yucatán tiene como objetivo impulsar actividades de la industria de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, así como de innovación y desarrollo científico y tecnológico, puesto que actualmente se encuentran instaladas más de 250 empresas de dicha industria en el Estado de Yucatán, dedicadas principalmente a los servicios de las telecomunicaciones, desarrollo y comercialización de software, a la prestación de servicios de tecnología de la información, al desarrollo de sistemas de gestión para negocios y comercio en general, facturación electrónica, actividades de e-gobierno y aplicaciones móviles.

Buena parte de estas zonas lleva un asunto de seguridad, y de criminalización de la protesta muy fuerte, pues para el gobierno federal no es un secreto que el sur sureste de México es donde encontramos mayor diversidad de construcción del alternativas económicas al modelo neoliberal y sobre todo de resistencias al modelo capitalista. Entonces como parte de estas zonas económicas hay un asunto de seguridad interior que implica la militarización y la contención de las protestas sociales. Así debe entenderse también algunas de las medidas que hablan de la continuidad de la política de militarización de EPN en el próximo gobierno que entra en diciembre de 2018.

Cuadro 1 - Inversiones en ZEE: Ubicaciones espaciales (Fuente: AFZEE 2016)

Ahora en los principales estados donde se están desarrollando las Zonas Económicas Especiales la propiedad de la tierra ejidal y colectiva va del 71 al 40%, lo que nos habla de entidades federativas con presencia campesina e indígena muy fuerte, y donde las luchas por el acceso a la tierra fueron parte fundamental de los procesos socio-históricos y de la lucha por la reforma agraria.

Nos habla de una disputa clara entre el modelo agroindustrial exportador capitalista de uso intensivo de la tierra y extractivista, y por el otro, de una economía campesina dirigida fundamentalmente a la producción de alimentos y a soportar relaciones sociales de reciprocidad e igualdad, dedicada fundamentalmente a la producción de valores de uso por encima de los valores de cambio.

En México millones de campesinos resisten el proceso de comercialización de tierras, y subsisten siendo propietarios de la tierra y la propiedad colectiva se ha incrementado contra todas las visiones catastrofistas que auguraban su fin con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Sin embargo, los procesos de renta y usufructo de las mejores tierras de regadío o para la producción de frutales o hortalizas en la práctica han sido retomadas por la agroindustria, desplazando a los campesinos de la toma de decisiones sobre qué cultivar, qué cosechar, y qué paquete tecnológico emplear, asumiendo éste un papel pasivo, en el cual la empresa agroindustrial decide qué sembrar, fechas, insumos, y el productor presta su terreno para dicha actividad.

Es así, que un primer escenario de resistencias se da entre las empresas agroindustriales y los campesinos, en torno a la forma de realizar las diversas actividades para la producción, dado que en nuestro país prevalecen amplias regiones indígenas y campesinas de una economía eminentemente familiar, donde el ser campesino marca el modo de vida particular. (Ávila, 2016)

A ello se suma la reconversión productiva agroexportadora, el impulso de sistemas de plantaciones forestales de agrocombustibles –como es el piñón y la palma africana-, la privatización de recursos energéticos, la privatización del agua, el impulso del turismo devastador de la naturaleza, la subvención del crecimiento urbano, y el diseño de megaproyectos para obras de infraestructura.

Un segundo escenario gira en la resistencia frente a las mineras y la extracción de hidrocarburos. Para el desarrollo capitalista del siglo XXI los recursos minerales han adquirido una nueva valoración, y existe actualmente un nuevo ciclo de acumulación capitalista basado en los elevados precios de algunos metales y en el desarrollo de nuevas tecnologías de explotación minera favorecieron un “boom” de concesiones (Rodríguez, 2010). Es así, que esto ha traído un nuevo boom en los mercados, por lo que se han ampliado las superficies de extracción, en un informe que ilustra la disputa territorial que desarrollan las mineras, tenemos que han ocasionado conflictos en múltiples naciones, donde más del 49 % de las minas se ubican en territorios indígenas.

Ello es relevante para el caso mexicano porque encontramos que en los estados de Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas se promueve la explotación minera con mecanismos de acumulación violenta criminal, donde muchas veces las empresas mineras están asociadas a grupos de narcotraficantes que asesinan a líderes indígenas y campesinos para la obtención de los estratégicos minerales.

En el estado mexicano de Chiapas, en la frontera Sur de México, se expresa de manera decidida la reconversión productiva, en el que se presiona a los campesinos e indígenas para que abandonen sus cultivos tradicionales basados en el sistema milpa, y comiencen un proceso hacia cultivos “ más rentables” tales como la agricultura protegida, en el que sobresale la siembra del tomate saladette, de frutales como mango y plátano, la palma africana y una creciente y “desordenada” ganaderización que está llevando a un aumento en la deforestación sobre vegetación secundaria, bosques y selvas.

Todos estos procesos no pueden entenderse sino se visualiza el funcionamiento del capitalismo contemporáneo y su lógica territorializada que necesita de enclaves fuertes y extractivos alrededor de las resistencias campesinas e indígenas que en pleno siglo XXI mantienen su organicidad, su capacidad de movilización y su resistencia. De entrada la demanda para ser consultados ampliamente es algo que de seguro exigirán que cumpla el próximo gobierno. Se augura una disputa fuerte entre los intereses del capital y la vida campesina e indígena de hondo calado en el sureste de México.

Referencias bibliográficas

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FUENTES DOCUMENTALES

AFZEE. Comparecencia Senado de la República de Ernesto Gutiérrez, Autoridad Federal de las Zonas Económicas Especiales- SHCP. 2016.

Decretos presidenciales de las Zonas Económicas Especiales de Lázaro Cárdenas, Coatzacoalcos y Puerto Chiapas. Diario Oficial de la Federación. 29 de septiembre de 2017

Decretos presidenciales de las Zonas Económicas Especiales de Salina Cruz y Puerto Progreso. Diario Oficial de la Federación. 19 de diciembre de 2017

Decretos presidenciales de las Zonas Económicas Especiales de Tabasco y Campeche. Diario Oficial de la Federación. 18 de abril de 2018

Por Agustín Ávila Romero
Economista de la UNAM, profesor visitante en IESA Brasil
moc.oohay@alivanitsuga

31/08/2018

Fuente: ALAI

Temas: Extractivismo, Planes de infraestructura regional

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