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Biodiversidad en América Latina y El Caribe

Autor |  Movimiento Mundial por los Bosques  | Idioma | Español | Pais | Internacional | Publicado | 31 marzo 2006 09:09

Bosques, comunidades y biodiversidad. Boletín 104 de WRM

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"La situación es muy parecida en muchos países del Sur: las comunidades y las organizaciones sociales que las apoyan están intentando proteger los bosques de las alianzas entre gobiernos y empresas. Se siguen promoviendo, en beneficio casi exclusivo de las grandes transnacionales, causas bien conocidas de pérdida de la biodiversidad como el madereo industrial, la exploración y explotación de combustibles fósiles, la minería, las represas hidroeléctricas, los monocultivos industriales, la construcción de carreteras y el cultivo del camarón"

Boletín nº 104 del WRM Marzo 2006 (edición en castellano)

En este número:

NUESTRA OPINION

Convención sobre Diversidad Biológica: ¿convertirá las esperanzas en acción?

BOSQUES, COMUNIDADES Y BIODIVERSIDAD

NUESTRA OPINION

- La inacción de la CDB - Camboya: aldeanos usan el bosque en forma sustentable - Camerún: la destrucción legal de la biodiversidad de los bosques - Ecuador: impactos de camaronera en reserva de manglar - Perú: el proyecto gasífero Camisea avanza a costa de la salud de las comunidades y el ecosistema - Papúa Occidental: biodiversidad y libertad - La restauración de bosques con y para sus pobladores

- Convención sobre Diversidad Biológica: ¿convertirá las esperanzas en acción?

La pérdida de biodiversidad es rápida y continua. Durante los últimos 50 años los humanos hemos cambiado los ecosistemas con mayor rapidez y más extensivamente que en cualquier otro período comparable de la historia humana. Los bosques tropicales, muchos humedales y otros hábitats naturales se están encogiendo. Las especies se están extinguiendo a un ritmo que excede mil veces los promedios naturales característicos del pasado de nuestro planeta. Las causas directas de la pérdida de la biodiversidad (cambios de hábitat, sobrexplotación, introducción de especies exóticas invasivas, nutrientes agregados y cambio climático) no dan signos de estar disminuyendo ... Por el bien de toda la vida de la Tierra, es hora de traducir nuestras esperanzas y energías en acción.

Lo anterior no es nuestro. Son palabras del secretario ejecutivo de la Convención sobre Diversidad Biológica, Ahmed Djoghlaf, contenidas en su prólogo al “Panorama de la Biodiversidad Mundial” de la Convención, hecho público el pasado 20 de marzo coincidiendo con la sesión inaugural de la Conferencia de las Partes de esta Convención en Curitiba, Brasil.

Estamos completamente de acuerdo con estas palabras y en este boletín brindamos información adicional acerca del problema.

Sin embargo, sentimos la necesidad de hacer énfasis en dos asuntos que, según nuestra perspectiva, no han recibido la atención suficiente en el mencionado informe: los monocultivos de árboles y los árboles transgénicos.

En cuanto a lo primero, si bien en el Panorama de la Biodiversidad Mundial se menciona que las plantaciones de árboles tienen “bajo valor en biodiversidad”, se las sigue considerando bosques al declarar que “la plantación de árboles, la restauración del paisaje y la expansión natural de los bosques han compensado en forma significativa la pérdida de superficie de bosques primarios”. Esta posición resulta incluso más obvia al observar la figura 2.1 (“Cambio anual neto de la superficie boscosa por región”) que explica que “La superficie boscosa incluye bosques primarios, bosques naturales modificados, plantaciones forestales productivas y plantaciones forestales de protección” y que “El cambio neto de la superficie boscosa toma en cuenta los esfuerzos de repoblación forestal y la expansión natural de los bosques”. Traducido al lenguaje común, esto significa que la CDB sigue creyendo, contra toda evidencia, que las plantaciones son bosques.

Lo anterior se contradice con el diagnóstico de la situación hecho por el Sr. Djoghlaf, que incluye con razón el cambio de hábitat entre las “causas directas de la pérdida de biodiversidad”. Las plantaciones de árboles a gran escala implican importantes cambios en los hábitats naturales y la destrucción de los mismos, lo que resulta en impactos sobre la biodiversidad. Por lo tanto, para empezar, la CDB debería diferenciar claramente los bosques y las plantaciones. Dentro de las plantaciones, debería dejar en claro que los países miembros de la Convención no deberían promover ni apoyar los grandes monocultivos industriales de árboles, precisamente porque son una causa directa de pérdida de biodiversidad.

Con relación a los árboles transgénicos, este asunto crucial ni siquiera recibe una mención en el Panorama sobre la Biodiversidad Mundial, a pesar de que se trata de una de las amenazas más peligrosas para los bosques, que albergan la mayor parte de la biodiversidad terrestre del planeta. La liberación de árboles transgénicos contaminará inevitable e irreversiblemente los ecosistemas de bosques y destruirá la biodiversidad.

Por lo tanto, organizaciones no gubernamentales, movimientos sociales, científicos, grupos indígenas, agricultores, profesionales forestales y otros están haciendo un llamado a la prohibición mundial de la liberación comercial de árboles transgénicos en el medio ambiente. Creemos que la CDB es el organismo de la ONU responsable de establecer esta prohibición.

Los monocultivos de árboles a gran escala están destruyendo la biodiversidad y el sustento de los pueblos locales; la liberación de los árboles transgénicos exacerbará estos impactos al tiempo que provocará otros nuevos. En línea con lo expresado por Ahmed Djoghlaf, creemos realmente que “por el bien de toda la vida de la Tierra, es hora de traducir nuestras esperanzas y energías en acción” y que los monocultivos de árboles y los árboles transgénicos no tienen ningún papel para jugar en eso. Por lo tanto, tenemos la esperanza de que la CDB pase efectivamente a la acción.

BOSQUES, COMUNIDADES Y BIODIVERSIDAD

- La inacción de la CDB

La situación es muy parecida en muchos países del Sur: las comunidades y las organizaciones sociales que las apoyan están intentando proteger los bosques de las alianzas entre gobiernos y empresas. Se siguen promoviendo, en beneficio casi exclusivo de las grandes transnacionales, causas bien conocidas de pérdida de la biodiversidad como el madereo industrial, la exploración y explotación de combustibles fósiles, la minería, las represas hidroeléctricas, los monocultivos industriales, la construcción de carreteras y el cultivo del camarón.

Además, no solamente no se ha resuelto la mayor parte de las causas subyacentes de la deforestación y la degradación de los bosques sino que se las ha promovido aun más a través de las imposiciones de las instituciones financieras internacionales sobre los gobiernos del Sur. Hasta el Banco Mundial lo ha reconocido, aunque todo sigue como si tal cosa.

Y ahora los bosques se enfrentan a la amenaza más peligrosa: la posible liberación de árboles transgénicos.

En este momento, cuando la Convención sobre Diversidad Biológica (CDB) lleva a cabo su octava Conferencia de las Partes, la gente tiene derecho a preguntarle: ¿Qué han hecho ustedes acerca de esta situación en los últimos 14 años? ¿Han intentado realmente detener estos procesos bien conocidos de destrucción de la biodiversidad, que es el mandato de esta Convención, o han hecho la vista gorda? ¿Han apoyado las luchas de los pueblos locales para proteger los bosques o han apoyado la represión o los desalojos a cargo de los gobiernos que ustedes representan?

Los artículos que siguen son unos pocos ejemplos de los muchos asuntos que nos hubiera gustado que la CDB resolviera activamente... y no ha hecho. Contienen información sobre la destrucción de los bosques y sus impactos socioambientales, que incluye la pérdida de biodiversidad. Lo que es más importante, demuestran el deseo y la capacidad de los pueblos locales de usar y proteger sus bosques. Son innumerables mujeres y hombres que intentan conseguir en la realidad lo que la CDB debería haber instrumentado a lo largo de todos estos años. Merecen, por lo menos, el sólido respaldo de esta Convención para garantizar que sus luchas tengan éxito, porque ahora la conservación de la biodiversidad de los bosques depende casi exclusivamente de ellos.

- Camboya: aldeanos usan el bosque en forma sustentable

En contraste con el tratamiento “de minería” que las empresas dan a los bosques, que invariablemente implica la destrucción de éstos, se destacan los diversos usos transmitidos de generación en generación en las comunidades indígenas y locales, que han acumulado un conocimiento (más allá de la ciencia) vasto y profundo del bosque que les ha permitido beneficiarse del mismo en forma sustentable.

Los habitantes de la comuna de Ansar Chambok, cerca del lago Tonlé Sap, son un buen ejemplo. En la actualidad calculan que aproximadamente la mitad de sus ingresos proviene de la recolección de productos del bosque, en particular el sangrado o incisión de árboles de resina. A continuación, algunas citas de un reciente informe del WRM (véanse los detalles más adelante) que ilustran el manejo de un bosque a cargo de la comunidad, hoy bajo la amenaza de dos poderosas empresas de plantaciones de árboles: Wuzhishan y Green Rich.

“Se recoge resina seca y líquida de los árboles trach y cheuteal respectivamente, ambos especies dipterocárpeas. Los árboles deben ser maduros, casi siempre de por lo menos 60 centímetros de diámetro, para que se los pueda sangrar sin dañarlos. En la aldea de Ksach L’eath la mayoría de los recolectores de resina son mujeres que heredaron los árboles de sus madres o abuelas, como forma de dote.

La resina seca se muele hasta obtener un polvo fino que se mezcla con resina líquida. La pasta resultante puede amasarse en forma de rollo y envolverse en hojas secas para hacer antorchas o mezclarse con arena y aplicarse directamente sobre la superficie de madera que se quiere proteger, sobre todo botes de pesca. El precio de las antorchas de resina oscila entre los 300 y 350 riel y el de la pasta de resina entre 100 y 150 riel el kilo, según la cantidad y la calidad de que se trate.

Los siguientes extractos de entrevistas a recolectores de resina indican la importancia de los árboles de resina en el sustento local:

Recolectora de resina 1: “Tengo 35 árboles, entre cheuteal y trach. Tengo otros 100 árboles en reserva, que sangraré cuando maduren. Cada tres o siete días voy a ver mis árboles. Puedo hacer 350 antorchas de resina por mes. Mis árboles grandes son herencia de mi madre, que los heredó de su madre. Hace poco la empresa [Wuzhishan LS, gigante de las plantaciones de árboles] cortó algunos de mis árboles y marcó otros con pintura roja …”

Recolector de resina 2: “Tengo 70 árboles. Tengo 78 años y mis padres me enseñaron a sangrar árboles. Hoy mis hijos son recolectores de resina. Cada tres días sangro los árboles que tengo cerca de la aldea, y visito una vez por semana los que están lejos. Después de cada viaje puedo hacer 40 antorchas que cambio por arroz y prahok [pasta fermentada de pescado, alimento básico camboyano]. Somos ocho en la familia y mis dos hectáreas de tierra no dan suficiente arroz para alimentar a todos.”

Recolectora de resina 3: “Tengo 48 árboles, todos maduros y sangrados. Los heredé de mi abuela, que me enseñó a sangrarlos. Enseguida después del Khmer Rojo volví a la zona y reclamé mis árboles. Esto es lo único que sé hacer y los árboles son todo lo que tengo. Cada semana puedo hacer 50 antorchas de resina.”

Recolector de resina 4: “Tengo miedo de perder todo. Tengo 3 hectáreas de tierra, pero el jefe de la aldea me dijo que están todas en la concesión. Tenía 50 árboles de resina pero ahora me quedan sólo 20. La semana pasada me cortaron 30 árboles. No sé quién lo hizo, pero los cortaron con hachas y motosierras y solamente quedan los tocones y las copas: la madera desapareció.”

“Además de la resina, los pobladores locales identificaron una gran cantidad de productos que se recogen en el bosque. Se recogen varias decenas de especies de liana; sus usos son variados, desde material para tejer cestas de pesca a ingrediente de medicamentos tradicionales, pasando por fibra para fabricar cuerdas. Por ejemplo, los pescadores del lago Tonle Sap utilizan la liana conocida como Voar Trey (liana para peces) para fabricar trampas de pesca. Cien unidades se venden por 4.000 riel (US$ 1) y en promedio una persona puede recolectar entre 200 y 300 unidades en un día. Sin embargo, los pescadores están abandonando gradualmente el uso de lianas para la fabricación de trampas de pesca, pues el suministro ya no es constante. Las trampas se hacen ahora con materiales sintéticos, plástico y nylon. A diferencia de las cestas hechas con lianas, éstas no se biodegradan si los pescadores las pierden o las abandonan en el lago. Además, la utilización de materiales sintéticos permite que la trama de las cestas sea mucho más fina, con lo que se capturan peces jóvenes y se genera un impacto sobre las estructuras de población y los patrones de reproducción.”

En los bosques de Ansar Chambok crecen más de 20 especies de árboles. La mayoría de los objetos que se encuentran en las granjas y hogares rurales de Camboya han sido fabricados por los propios habitantes, casi siempre con materiales recogidos en los predios o cerca de ellos. Hace muy poco que los productos de consumo y artefactos domésticos comenzaron a introducirse en los hogares camboyanos. La madera se usa para leña, vivienda, muebles, instrumentos musicales y herramientas agrícolas como carros de bueyes, camiones de madera, arados y trilladoras. Los objetos de adoración como las estatuas también se hacen con madera, y en algunos casos los mismos árboles son objeto de adoración. A pesar del madereo selectivo intensivo que tuvo lugar en la comuna a lo largo de los años 1980, a los residentes locales les gusta señalar que el bosque se está regenerando y que ninguna de las especies de árboles ha desaparecido en la zona. Sin embargo, un hecho que se comprende claramente y que genera inquietud es que numerosas especies se extinguirán en la zona como resultado de la propuesta de Wuzhishan de tala y conversión a plantaciones con monocultivos”.

“El bambú y el ratán se recogen para su uso doméstico. Con el bambú se fabrican pequeños utensilios domésticos y muebles, muchas veces como alternativa a la madera. El ratán se usa para hacer cestos, trenzados y muebles. Los pobladores reciben pedidos de fabricantes de muebles o de alfombras de provincias vecinas. El ratán se vende a 300 riel”.

“La gente del lugar identificó más de 26 variedades de frutos del bosque, que se cosechan intensivamente en la estación. Los aldeanos consumen esta fruta y si hay excedentes los venden a feriantes o en puestitos a lo largo de la carretera nacional. Muchos camboyanos del medio urbano consideran, a menudo con nostalgia, que estas frutas son manjares y están dispuestos a viajar grandes distancias para comprarlas. Otros alimentos que se encuentran en el bosque y que los pobladores consumen o venden son los brotes de bambú, las papas silvestres y los hongos. Las personas del lugar pudieron nombrar 15 variedades de hongos comestibles que crecen en la región y que ellos recogen en la estación correspondiente. Según los Indicadores de Desarrollo Humano del PNUD, el 36% de los habitantes de Camboya sufre de desnutrición, al igual que el 45% de los niños y niñas menores de cinco años. Los bosques brindan no solamente los alimentos adicionales que muchos camboyanos necesitan sino también, a menudo, la variedad nutricional que los humanos requieren para su buena salud. La pérdida del bosque y la colección de alimentos que éste proporciona haría a los habitantes de Ansar Chambok aun más vulnerables a las deficiencias nutricionales”.

“Cada aldea o grupo de aldeas de Ansar Chambok tiene un Kru Khmer, practicante de la medicina tradicional Khmer. El Kru Khmer atiende los partos, trata enfermedades y heridas y repele los espíritus malignos o los maleficios de los que a veces la gente cree ser víctima. Los servicios del Kru Khmer consisten a menudo en una mezcla de rituales mágicos, conjuros y administración de brebajes cuyas recetas se determinan en sueños. Los secretos del Kru Khmer se guardan celosamente y solamente pasan de generación en generación a los iniciados. La mayoría de los ingredientes de las medicinas se encuentran en el bosque”.

Wuzhishan se está apropiando de las tierras boscosas de estas personas, es decir de su sustento, su cultura, su memoria. Aun así, la resistencia local ha logrado detener, por lo menos temporalmente, el daño. Esta fuerza constituye para nosotr@s un ejemplo y en ella depositamos nuestras esperanzas.

El informe completo “The death of the Forest: A Report on Wuzhishan's and Green Rich's Plantation activities in Cambodia”, diciembre de 2005, serie del WRM sobre plantaciones de árboles Nº 4, está disponible en: http://www.wrm.org.uy/countries/Cambodia/BookCambodia.html

- Camerún: la destrucción legal de la biodiversidad de los bosques

El madereo industrial es una de las principales causas directas de la pérdida de biodiversidad de los bosques. Varios gobiernos y organizaciones se han centrado en el madereo industrial pero no tanto en el madereo legal destructivo (véase el boletín Nº 98 del WRM). A este respecto, el reciente informe “Legal Forest Destruction. The Wide Gap Between Legality and Sustainability” (“La destrucción legal de los bosques. La enorme brecha entre legalidad y sustentabilidad”) brinda una perspectiva más amplia al estudiar el comercio holandés de madera, su foco en la legalidad y el impacto del madereo legal sobre los bosques.

“A menudo la legalidad se nos presenta como un primer paso necesario hacia la sustentabilidad”, dice el informe, que rechaza esta idea y presenta los efectos negativos sociales y ecológicos del madereo legal que resultan en “la destrucción legal de los bosques”, definida como “la cosecha de madera u otros productos forestales que cumple con la legislación nacional pero es perjudicial económica, social o ambientalmente”. El informe concluye que “la legalidad y la sustentabilidad deben combinarse”.

Camerún es uno de los diez casos de destrucción legal de bosques presentados en esta investigación. En el bosque de la Provincia del Sudoeste de Camerún, donde abunda el azobe (Lophira alata), la empresa maderera nacional CAFECO tiene un permiso de madereo que cubre 2.500 hectáreas durante un máximo de tres años, en virtud de un contrato llamado Vente de Coupe (VC), literalmente “venta de corta”, que puede renovarse dos veces, por un período de un año cada vez, sin necesidad de un plan de gestión como se debe. Esto convierte al sistema de VC en una operación del tipo minero, en la que la empresa maderera no siente (ni tiene) ninguna responsabilidad a largo plazo sobre la zona, lo que implica el inherente madereo insustentable.

En marzo de 2005 el Centro para el medio ambiente y el desarrollo (Centre pour l’Environnement et le Développement, CED) llevó a cabo investigaciones de campo y encontró que las operaciones de madereo VC 11-06-18 alteraban en alto grado el entramado ecológico y social y resultaban claramente insustentables. Los árboles se cortan y se abandonan en el lugar, se talan algunos árboles en pendientes pronunciadas, lo que hace difícil y arriesgada su remoción. En general se desperdicia entre el 18% y el 20% de los árboles cortados. Sin ser necesariamente ilegal, esta práctica contribuye al agotamiento del bosque y, por consiguiente, a perturbaciones de las funciones ecosistémicas.

Además, en los bosques se construyen grandes carreteras no planificadas y depósitos temporarios de madera (parcs à bois), lo que aumenta la destrucción y la fragmentación del bosque. Las carreteras madereras construidas en pendientes y la utilización de enormes excavadoras también aumentan la erosión del suelo y la contaminación de las fuentes de agua, con lo que el agua deja de ser conveniente para el consumo de los pueblos locales.

Las aldeas que rodean esta zona (Dipemda, Koba, Ibemi y Mosanja) dependen mucho del bosque y sus recursos para su subsistencia. CAFECO ha destruido una cantidad de especies de árboles con utilidad social y cultural, como por ejemplo el djabe o moabi (Baillonella toxisperma), el djanssang (Ricinodendron heudolitii) y el mango silvestre (Irvingia gabonensis). Los pobladores utilizan estos árboles como alimento y medicina. Además, las carreteras les han destruido las granjas. Quince agricultores de la aldea de Koba informaron de la destrucción de sus granjas, en especial los brotes de cacao (el principal cultivo comercial para las comunidades locales) durante la construcción de las carreteras.

Las investigaciones realizadas en la zona dejan en evidencia que las actividades de madereo VC 11-06-18 contribuyen al empobrecimiento de las comunidades locales, la destrucción de su sustento y la degradación ecológica de los bosques tropicales. El hecho de que este madereo sea legal solamente ayuda a empeorar las cosas.

El informe completo “Legal Forest Destruction. The Wide Gap Between Legality and Sustainability” está disponible en: http://www.greenpeace.nl/raw/content/reports/legal-forest-destruction.pdf

- Ecuador: impactos de camaronera en reserva de manglar

La Reserva Ecológica Manglares-Cayapas-Mataje, en la provincia de Esmeraldas, tiene una superficie de 51.300 hectáreas, y dentro de ella se encuentra el manglar llamado Majagual, con 2.8367 hectáreas. El manglar es hábitat de especies de crustáceos como la concha, el ostión, el cangrejo azul y el camarón, y de especies arbóreas como el mangle rojo o verdadero, el negro, el blanco y el jelí.

En la década de 1950 el manglar Majagual había sido depredado por taladores que extraían el tanino de la corteza del mangle para utilizarlo en la industria de la curtiembre. Posteriormente se prohibió la tala y finalmente, el 26 de octubre de 1995, se convirtió en una reserva protegida, reconocida por tener los mangles más altos del mundo (en promedio más de 50 metros de altura).

No obstante, dentro de la Reserva se aceptó la existencia de dos grandes camaroneras: El Rosario y Puro Congo. El desarrollo de la cría industrial de camarón suele promoverse desde los gobiernos endeudados y presionados por las instituciones financieras internacionales, como una forma de aumentar las exportaciones y permitir el ingreso de divisas. Pero los hechos siempre dicen que esa contabilidad no funciona de la misma manera para las economías locales (ver Boletín Nº 51 del WRM).

Instalada en 1993, la empresa camaronera Puro Congo S.A., propiedad del ciudadano colombiano Carlos Acosta, construyó muros de hormigón en la playa y abrió ilegalmente canales artificiales de 30 metros de ancho por 2 de alto con el fin de proveer de agua a las piscinas. La camaronera vierte sus aguas ilegalmente en los esteros El Aguacate, Guachalá, Majagual y el río Cayapas, con lo cual ha provocado la desaparición de más de 20 especies nativas y migratorias de la zona, así como la disminución de más del 70% de los recursos marino–costeros del sector.

La organización comunitaria Asociación de Pescadores Artesanales y de Comercialización de Productos Bio-Acuáticos Manglares del Norte (APACOBIMN) ha denunciado reiteradamente la destrucción del manglar, la contaminación y salinización de aguas subterráneas y superficiales del Humedal Laguna de la Ciudad y de los pozos de las comunidades aledañas por las actividades de la camaronera, así como sus impactos sobre la fauna, pues ha envenenado millones de peces y ha diezmado iguanas verdes, aves nativas y migratorias y mamíferos terrestres y acuáticos. Pero pese a las constantes denuncias, la empresa Puro Congo pretende ampliarse 300 hectáreas en el Humedal Laguna de la Ciudad, dentro de Majagual y obtener la concesión de la zona por espacio de diez años.

Las autoridades nacionales ambientales verificaron las denuncias y recomendaron que el Ministerio ordene el cierre de los canales y que los responsables del daño cubran el costo de la recuperación del humedal y las correspondientes indemnizaciones. Pero el Ministerio no ha adoptado ninguna medida al respecto.

Por su parte, la Coordinadora Nacional para la Defensa del Ecosistema Manglar(C-CONDEM) denuncia que, en represalia por las denuncias que se han realizado, varias fincas de las comunidades aledañas sufrieron destrozos. Junto con APACOBIMN, la C-CONDEM exige que no se autorice la extensión de la concesión que solicita la empresa camaronera.

Los dos árboles de mangle más altos del mundo --dos colosos del manglar Majagual, de la variedad de Rhizophora (mangle rojo), de 65 y 63,8 metros-- cayeron hace nueve meses uno de ellos y cuatro meses el otro. Si bien se ha manejado la versión de que murieron “de viejos”, la C-CONDEM denuncia que la erosión progresiva de los esteros y de las playas --puesto que captan enormes masas de agua para el servicio de las piscinas camaroneras, tratándose de drenajes para una camaronera de 630 hectáreas--, son los verdaderos causantes de la muerte de los ejemplares únicos en el mundo.

Artículo basado en información obtenida de: “Manglares más altos del mundo no mueren de viejos, los mata la camaronera Puro Congo”, C-CONDEM, Boletín de prensa, 13-02-2006, correo electrónico: manglares@ccondem.org.ec; “Luto por los mangles más altos del mundo”, Manuel Toro, Enero 22, 2006, ambos artículos distribuidos por Red Manglar Internacional, Boletín Electrónico #28.

- Perú: el proyecto gasífero Camisea avanza a costa de la salud de las comunidades y el ecosistema

Con un costo de 1.600 millones de dólares, el megaproyecto Camisea para la extracción de gas natural en la zona ubicada en las márgenes del río Camisea, una de las más ricas en biodiversidad en el mundo, cuenta con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) como principal financiador público. Pero nada bueno ha traído a las comunidades locales. Como se denunciara en el Boletín Nº 95 del WRM, el proyecto Camisea se hará a expensas de la destrucción de los bosques, la contaminación de los ríos, contaminación por ruido, erosión de los suelos y la consecuente degradación de la flora y fauna en el área de influencia del proyecto.

Cuatro derrames había tenido el proyecto en sus 15 meses de operaciones. Las negociaciones para decidir los montos de la compensación por el impacto ambiental de los derrames todavía eran motivo de denuncia pública por considerar que no respetan los derechos de los indígenas. Un ejemplo al respecto es el siguiente documento, que dice: “Mediante la presente Acta de Donación, la oficina de Coordinación de Relaciones Comunitarias de la Región Selva TGP, en nombre del proyecto Camisea, hace entrega de lo siguiente: seis sacos de arroz, cuatro sacos de azúcar, 30 kilos de sal, 50 litros de aceite, 100 kilos de fideos, ocho cajas de atún, cuatro cajas de leche, 40 kilos de menestras, 100 kilos de cebolla y 20 kilos de ajos. Esta donación forma parte de un gesto de solidaridad y de buena vecindad de la empresa con las familias de la comunidad nativa, como previsión de los daños por el incidente del derrame en el KP 50, que ocurrió el 24 de noviembre del 2005. La entrega se hace para cinco días". Este es el documento de los víveres entregados a las zonas afectadas por el derrame para una comunidad cuya población bordea el medio millar de habitantes.

Con esto aún fresco en la opinión pública, el 4 de marzo pasado se produjo un nuevo derrame en el kilómetro 123, en el sector denominado Manatarushiato, a escasos cinco kilómetros al norte del centro poblado Kepashiato, distrito de Echarati, en la provincia La Convención, Cusco.

La empresa internacional Transportadora de Gas del Perú (TGP) --responsable del gasoducto-- confirmó el derrame --el quinto del proyecto Camisea-- de aproximadamente 750 metros cúbicos de gas líquido que se habrían consumido por el fuego producido por la falla en el punto de ruptura.

Las llamaradas de 20 metros de altura redujeron a cenizas la vivienda de Felipe Ticona y provocaron quemaduras de segundo y tercer grado a Nancy Rosalvina Ticona y Carlos y Freddy Huaman Ticona, de 11 y 7 años respectivamente. El incendio también destruyó varias hectáreas de terrenos de cultivo y bosques aledaños a la zona, provocando además la muerte de animales. El alcalde Martín Huamán, pidió a la población evitar consumir agua y peces del río Cumperuciato, cuyas aguas se habrían contaminado con materiales tóxicos.

El proyecto Camisea se lleva adelante también a expensas de la vida y la salud de los pueblos indígenas a cuyo territorio se superpone en un tercio la concesión gasífera de Camisea, como denuncia la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana – AIDESEP.

Un informe de la Defensoría del Pueblo de Perú --"El proyecto Camisea y sus efectos en los derechos de las personas"-- denuncia que los derechos fundamentales de las comunidades nativas asentadas alrededor del yacimiento gasífero de Camisea han sido afectados por las compañías extranjeras que operan en la selva amazónica. Contiene también acusaciones demoledoras sobre la actuación del Estado peruano con relación a la defensa de la vida de los pobladores de la Reserva Territorial Nahua-Kugapakori, en el sur del país, en cuyo territorio irrumpió el consorcio Transportadora de Gas del Perú (TGP), que ganó la concesión del gas de Camisea. Las firmas socias de TGP son PlusPetrol y Techint, de Argentina, la texana Hunt Oil, la estatal argelina Sonatrach y la surcoreana SK Corporation.

El proyecto afecta a comunidades nativas en aislamiento voluntario y en situación de contacto inicial tales como los Nahua, Matsiguenga (o Machiguengas), Nanti y Yora o Kugapakori. Estas comunidades "son particularmente vulnerables ante las infecciones respiratorias y gastrointestinales"; además "su identidad cultural se encuentra sometida a cambios que menoscaban su autoestima", se advierte en el referido informe.

La Defensoría consigna que entre 2001 y 2003 fallecieron de gripe 17 personas pertenecientes a comunidades nativas en contacto inicial, y que habían recibido visitas de trabajadores de las compañías. Incluso se han registrado 16 casos de sífilis en las comunidades nativas de Camisea y Shivacoreni. Las comunidades atribuyen estos hechos a la aparición de prostíbulos cerca de los campamentos de la empresa Techint (encargada de la construcción del gasoducto), indica el informe de la Defensoría.

Por su parte, AIDESEP denuncia “la falta de consulta o de consentimiento previo e informado de las políticas, medidas legislativas, administrativas, de programas o proyectos que involucran a nuestros pueblos indígenas. Ante estos olvidos, indiferencia y desidias, los pueblos indígenas ya hemos perdido la confianza en la vigencia del sistema democrático, y en muchos casos ya existen reacciones directas ante las afectaciones a sus derechos colectivos, en la imposición de cuadrículas ‘negociables’ como concesiones sobre territorio ancestral indígena”. “..el Estado ha impuesto la explotación de nuestros recursos naturales al interior de nuestros territorios ancestrales, cuya propiedad ostentamos desde antes de la colonización y de antes de la formación del Estado nacional actual, por lo que declaramos nuestros territorios como siempre fueron: imprescriptibles, inalienables, inembargables e inexpropiables”.

La supuesta “modernización” anunciada por megaproyectos como el gasoducto Camisea, terminan, más temprano que tarde, mostrando su verdadero rostro de destrucción, enfermedad y muerte.

Artículo basado en información obtenida de: “Proyecto Camisea, muestra de improvisación: atenta contra los derechos de pueblos indígenas”, Pronunciamiento de la Asociación Interétnica De Desarrollo De La Selva Peruana, distribuido por la lista electrónica PERU & WORLD: Amig@s de l@s Ashaninka; “Piden suspender Camisea luego de quinto derrame ocurrido ayer”, Servindi, 5 de marzo de 2006, correo electrónico: servindi@servindi.org; www.servindi.org; “Derechos indígenas violados por gasoducto de Camisea”, Ángel Páez, IPS, distribuido por la lista [prensaamb-alc]

- Papúa Occidental: biodiversidad y libertad

A principios de este año ocurrió algo extraño: Papúa Occidental ocupó los titulares de la prensa. La noticia fue el descubrimiento de una nueva especie de pájaro que se alimenta de miel, un ave del paraíso “perdida”, un canguro que habita en los árboles --prácticamente en extinción--, 20 especies nuevas de ranas, cuatro especies nuevas de mariposas y cinco especies nuevas de palmeras. Las especies fueron encontradas durante una expedición a las Montañas Foja, organizada por Conservation International y el Instituto Indonesio de Ciencias. “Es lo más cercano al Jardín del Edén que se puede encontrar en la Tierra”, declaró Bruce Beehler, codirector del grupo. Sus palabras fueron debidamente registradas en los periódicos de todo el mundo.

El hecho de que Papúa Occidental sea un territorio ocupado rara vez se convierte en noticia. Debería. Las 250 tribus que han vivido allí durante unos 40.000 años no tienen derecho a escoger su propio gobierno. Tienen escaso control sobre su tierra y recursos. El país está inundado de soldados indonesios en busca del menor signo de resistencia. Quienquiera que sugiera que los papuanos deberían ser libres, es torturado o asesinado. Filep Karma y Yusak Pakage cumplen sentencias de 15 y 10 años de prisión por izar la bandera de Papúa Occidental. El país no deja entrar a periodistas y supervisores de derechos humanos.

Papúa Occidental permaneció bajo el control de los holandeses cuando Indonesia se convirtió en un nuevo estado nacional en 1949. La situación permaneció incambiada hasta 1961, cuando Papúa Occidental realizó un congreso y declaró que el país era independiente.

Indonesia invadió pocos meses después. John F Kennedy aprobó la ocupación del gobierno indonesio y dijo de los papuanos que vivían “en la edad de piedra”. La ONU intervino. En 1969, siete años después de que Indonesia invadiera su país, los papuanos fueron a las urnas. Es decir, fueron a votar aproximadamente 1.000 de ellos, escogidos a dedo por el ejército indonesio para representar a la población de un millón. Antes de la votación los soldados los amenazaron a ellos y a sus familias con matarlos si votaban mal. El resultado fue un voto unánime a favor del gobierno indonesio. Para su vergüenza, la ONU ratificó el resultado.

Desde entonces Indonesia ha intentado borrar la cultura papuana. Las estimaciones de las cifras de personas asesinadas desde la ocupación van de 100.000 a 800.000. En un intento por dominar la cultura papuana, el gobierno indonesio ha trasladado alrededor de un millón de personas a los campos de transmigración instalados en el bosque.

Indonesia vendió el petróleo, el oro, el cobre, la madera y el gas de Papúa Occidental a compañías extranjeras o indonesias.

Los bosques de Papúa Occidental abarcan una superficie de cerca de 34,6 millones de hectáreas. De esto, Indonesia declaró casi 28 millones de hectáreas como bosque de producción. Las empresas madereras se trasladaron allí con el apoyo del ejército y merced a cometer violaciones a los derechos humanos. En años recientes, el madereo se ha acelerado a medida que son cortados los bosques de Sumatra, Sulawesi y Kalimantán.

En diciembre de 2005, el Banco Asiático de Desarrollo aprobó una partida de 350 millones de dólares del proyecto de 5.500 millones de dólares propuesto para una planta industrial de extracción y licuefacción de gas, dirigida por la transnacional petrolera BP en la Bahía Bintuni. El proyecto de BP representa una amenaza a los manglares, las zonas de pesca y las formas de sustento de las comunidades locales. Numerosos papuanos se oponen al emprendimiento con el argumento de que Indonesia no tiene derecho a tomar decisiones sobre los recursos de lo que constituyen sus territorios.

La mina Grasberg en Papúa Occidental es la mina de oro y cobre más grande del mundo. Está dirigida por una filial de Freeport-McMoRan, con sede en los Estados Unidos. Freeport es el mayor contribuyente del gobierno indonesio. Pero pocos papuanos reciben algún tipo de beneficio de ello. Quienes viven cerca de la mina sufren violaciones a los derechos humanos por parte de las fuerzas de seguridad indonesias contratadas por la empresa para proteger sus actividades. Freeport ha eliminado una montaña sagrada, dejando un ancho cráter y un sistema hídrico envenenado.

El 16 de marzo de 2006, cinco miembros de las fuerzas de seguridad fueron asesinados después de que una manifestación pacífica contra Freeport, realizada en la capital Jayapura, se tornó violenta. También fue asesinado un civil. Informes de la página Web de la Campaña Indonesia TAPOL sobre Derechos Humanos indican que la violencia comenzó cuando la policía disparó a los manifestantes, posiblemente con balas de goma, y utilizó gases lacrimógenos y vehículos blindados para dispersar a los manifestantes. Por lo menos 57 personas fueron arrestadas. En los días siguientes a la manifestación, la policía disparó sobre dormitorios estudiantiles y golpeó a gente que había detenido. Alrededor de 1.200 estudiantes huyeron a las montañas y a los alrededores de Jayapura para escapar a las represalias de la policía.

En un mensaje de apoyo a la campaña Papúa Occidental Libre, con sede en el Reino Unido, Noam Chomsky escribe: “Los crímenes cometidos contra la población de Papúa Occidental figuran entre los más ignominiosos de los últimos años. Las potencias occidentales tienen mucho sobre lo que responder, y por lo menos deberían utilizar sus vastos medios para lograr el retiro del ejército de ocupación indonesio y terminar con la vergonzante explotación de los recursos y la destrucción del ambiente, las vidas y las sociedades de la gente de Papúa Occidental, quienes ya han sufrido demasiado”.

Tal vez Bruce Beehler, codirector de la expedición de Conservation International y el Instituto Indonesio de Ciencias debería estudiar más de cerca a Papúa Occidental. Tal vez entonces descubra que el país se parece un poco más al infierno en la tierra que al Jardín del Edén.

Por Chris Lang, correo electrónico: chrislang@t-online.de, www.chrislang.blogspot.com

- La restauración de bosques con y para sus pobladores

La destrucción de los bosques en muchos casos ha creado situaciones de tal gravedad, que empresarios y funcionarios, acorralados por las denuncias, por las presiones sociales, o por la presión de sectores empresariales cuyos intereses se ven amenazados por el desprestigio de sus actividades, están desarrollando su propio discurso de solución ambiental.

Se pasó de la negación absoluta de los daños, a intentar responsabilizar a las víctimas; de allí se ha pretendido cambiar con el discurso la realidad, mostrando estadísticas de los éxitos empresariales en materia ambiental y social. Sin embargo, como la gravedad de los impactos es inocultable, ahora se habla de compensaciones y de programas de remediación ambiental.

Las empresas tienen un discurso y propuestas para confundir y muchos, por ingenuidad o conveniencia caen atrapados en él.

A los procesos destructivos se los llama “riesgo ambiental” (como si el impacto podría no suceder). A la superación de los mismos, se llama “remediación” (haciendo un paralelo con la solución de los remedios). A los reclamos que nacen de los daños a la propiedad o de daños irreparables se les llama “compensación”.

Con esos tres conceptos se pretende hacer a un lado los daños existentes, la dignidad de la gente y los derechos a la justicia y equidad.

Se pretende ignorar que cuando se afecta la naturaleza, las consecuencias pueden ser acumulativas, pueden producirse efectos en cascada en los ecosistemas, que pueden pasar desapercibidos en un principio, pero que son catastróficos a mediano y largo plazo.

Ya no funciona más el argumento de que los reclamos de la gente se deben a otras condiciones (como la pobreza, la falta de educación y de salud), y el argumento les regresa como un búmerang, pues ahora es claro que esas condiciones se deben justamente a los procesos destructivos del ambiente.

Desde el punto de vista de las comunidades, la reparación es parte de la denuncia. Si hay daño hay que denunciar, y se denuncia es porque se quiere detener el daño y si el daño se provocó, hay que repararlo. Pero si no se controla la reparación del daño, las comunidades pueden perder dos veces.

Uno de los grandes vacíos que hay, tanto dentro de las ciencias, como en la política o en la misma gestión de las comunidades, es saber qué es la reparación, cuáles son sus alcances, quien debe reparar el daño, cómo se deben restaurar las zonas afectadas. Es decir, que se trata sin duda de un problema esencialmente político y no meramente técnico.

En ese marco, la Red Oilwatch ha elaborado un protocolo sobre responsabilidad civil y restauración, que ha sido presentado a la Conferencia de las Partes de la Convención sobre Diversidad Biológica que se reúne este mes en Brasil, con el objetivo de que sea adoptado por ese proceso internacional. Si bien dicho protocolo está pensado para las zonas con explotación petrolera, el mismo puede ser aplicado a todos los procesos destructivos de la biodiversidad. En este protocolo se plantean responsabilidades, tanto para los actores de la destrucción (usualmente empresas), como para los responsables del control (los Estados), sin que unas excluyan a las otras. El documento se encuentra disponible en http://www.wrm.org.uy/actores/CBD/oilwatch.html

Se propone que una vez ocurrido un daño, la restauración debe ser un proceso que permita reconstruir el tejido social y no fragmentar, dividir, desorientar a las comunidades o, peor aún, someterlas a nuevas presiones. Al mismo tiempo, la superación del daño debe ser vista con criterios ecológicos.

Se propone un rol protagónico de las comunidades, no sólo por conocimiento y por derecho, sino también porque la restauración debe permitir fortalecer a las comunidades y sus organizaciones.

Así como en su momento fue claro que la denuncia debía estar en manos de la gente afectada, que nadie mejor que ellos para hablar de los problemas, de los impactos sociales, culturales y económicos, de la misma manera, la restauración debe tener como centro a esas mismas comunidades. De otra manera, una parte fundamental del daño (aún asumiendo buenas intenciones y buenas técnicas en la reparación), no se estaría superando: aquella que se refiere a los derechos de la gente a decidir sobre su vida y su futuro.

Por: Esperanza Martínez, Oilwatch, correo electrónico: tegantai@oilwatch.org.ec, http://www.oilwatch.org.ec

WORLD RAINFOREST MOVEMENT MOVIMIENTO MUNDIAL POR LOS BOSQUES TROPICALES Secretariado Internacional Ricardo Carrere (Coordinador) Maldonado 1858; CP 11200 Montevideo - Uruguay Tel: +598 2 413 2989 Fax: +598 2 410 0985 Sitio web: http://www.wrm.org.uy E-mail: wrm@wrm.org.uy


Comentarios

arboles, por anonimo (16/08/2007)

ahi gente que corta arboles por que le ordenan pero otros por dibercion. tenemos que aprender que ellos tienen bida igual que nosotros y con esa rason no ahi sacarlos de nuestras bidas nunca y menos ahi que maltratarlos escribiendolos CUIDEMOSLOS!!!!!!


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