Dudas científicas sobre la seguridad de la soja transgénica

El herbicida "Round up" mata a las plantas porque inhibe el funcionamiento de una de sus enzimas, llamada EPSPS, que es necesaria para que éstas sinteticen ciertos aminoácidos esenciales. La modificación genética realizada en la soja consiste en la incorporación de un gen que produce una versión bacteriana de esta enzima que no es inhibida por el "Round up" y proporciona así resistencia a la planta contra este herbicida

La técnica utilizada para introducir el gen bacteriano de la enzima EPSPS implica también la introducción de otros tres genes en la misma planta.

La Dra. Judy Carman, de la Universidad Flinders de Australia, critica el informe remitido por Monsanto a la ANZFA (Australian and New Zeland Food Authority) según el cual la soja transgénica resistente al "Round up" es segura para el consumo humano y animal.

En opinión de la Dra. Carman, el informe obvia cualquier información sobre dos de este genes "compañeros de viaje" y para el tercero, el CTP de petunia, el informe dice que el producto de este gen es rápidamente degradado in vivo, sin que esto se haya demostrado en el caso concreto.
El informe da también por sentado que la soja transgénica produce una única proteína nueva, la correspondiente al gen EPSPS, y que ésta es digerida in vitro por mezclas intestinales y gástricas de mamíferos. Según la Dra. Carman, en el informe no se explica cómo se hicieron los experimentos in vitro y creé que se deberían haber realizado experimentos in vivo sobre la digestabilidad de esta anzima y de las otras proteínas expresadas en las plantas transgénicas, así como sobre los efectos de esta enzima en la estructura y función intestinal y sobre su capacidad para pasar a la sangre sin llegar a ser digerida.

El informe establece que la enzima es destruida durante el cocinado de la soja antes de ser consumida por los humanos. Sin embargo, la soja cruda se utiliza para el ganado y Monsanto no remite estudios sobre la presencia de la enzima en los tejidos del ganado alimentado con la soja transgénica.
Justo después de que Monsanto remitiera su informe, la compañía solicitó al ANZFA permiso para que los límites permitidos de restos de glifosato (principio activo del "Round up") en soja aumentarán 200 veces. Sin embargo, en el informe los experimentos son realizados con soja transgénica sin tratar con glifosato, lo que los inválida puesto que en la realidad va a ser tratada con herbicida por el agricultor.

Monsanto compara la soja transgénica con la convencional en cuanto a humedad, contenido en fibra, en proteínas, etc., sin encontrar diferencias estadísticas. La crítica viene ahora porque el informe no específica los tamaños de las muestras ni los cálculos que justifican que esos tamaños son aptos para justificar la validez estadística.

En los estudios sobre los efectos de la alimentación con soja transgénica en animales de experimentación, como ratas, pollos y vacas, la Dra. Carman pone en duda que la cantidad de animales empleados sea suficiente para obtener conclusiones estadísticamente válidas y echa en falta estudios comparativos del efecto de la alimentación con soja transgénica sobre la bioquímica, inmunología e histología de las ratas. Tampoco se han considerado los efectos a largo plazo en animales y humanos.

En resumen, la Dra. Carman creé que no hay suficientes datos científicos en el informe para concluir que la soja transgénica resistentes al "Round up" es segura para el consumo de humanos y animales, y sugiere cinco clases de experimentos que deberían ser realizados por científicos independientes de la compañía antes de que se pueda comercializar este producto.

Para más información: judy.carman@nisu.flinders.edu.au

Boletín TranXgenia Nº 4
Ecologistas en Acción- España

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